26 de noviembre de 2011

EL SILENCIO DE UN HOMBRE (Le samouraï)
(Fr-It) Filmel / Films Borderie / Fida, 1967. 105 min. Color.
Pr: Eugène Lépicier. G: Jean-Pierre Melville, basado en la novela "The Ronin" de Joan McLeod. Ft: Henri Decae. Mt: Monique Bonnot. DA: François de Lamothe y Théo Meurisse. Ms: François de Roubaix. Dr: Jean-Pierre Melville.
Int: Alain Delon, Nathalie Delon, François Perier, Cathy Rosier, Jacques Leroy, Jean-Pierre Posier, Catherine Jourdan, Michel Boisrond, Robert Favart.
Jeff es un hombre frío y solitario, de inmutable semblante.
La enigmática y silenciosa testigo de su crimen, observa el vacío
SINOPSIS: Jeff Costello, un asesino a sueldo, lacónico y solitario, ha recibido el encargo de matar al dueño de un night-club. Lleva a cabo su trabajo con limpieza y frialdad, pero es visto en el lugar por la muchacha que toca el piano en el local. Ella no le delata a la policía y él queda intrigado, por lo que intentará volver a verla.
El pertinaz policía, con suaves modales, avanza en sus pesquisas
Nuestro hierático hombre escruta, calcula y espera. Pero parece no comprender
COMENTARIO: Melville conseguía con “EL SILENCIO DE UN HOMBRE” su mejor película tras un proceso de perfilamiento y maduración de su estilo narrativo que a partir de aquí llegó a adquirir tal vez más importancia que la propia naturaleza de las historias contadas. Este film describe la trayectoria ritual de un hombre incapacitado para los sentimientos, enfermizamente solitario, sumido en el silencio, que se mueve con la determinación de un zombi en un mundo irreal e intemporal (hay un buscado anacronismo en la vestimenta de los personajes y la acción avanza en un París nocturno, misterioso y gélido) hasta completar un litúrgico viaje de héroe trágico. Estamos ante un film de gangsters que contiene muchos de los ingredientes propios de este género, sí, pero la elegancia formal, la atmósfera creada, el tratamiento del color (que casi llega a desaparecer en la película), la concepción del ritmo y la planificación que a veces nos acerca a un ballet fantasmagórico, hacen de “EL SILENCIO DE UN HOMBRE” una gema extraña, hipnótica, escalofriante. Entre las virtudes de la película, hay que destacar el memorable trabajo de composición llevado a cabo por Alain Delon.

20 de noviembre de 2011

ALEMANIA, AÑO CERO (Germania, anno zero)
(It-Al) Tevere Films / Sadfilm, 1947. 75 min. BN.
Pr: Roberto Rossellini y Alfredo Guarini. G: Roberto Rossellini, Carlo Lizzani y Max Kolpet, basado en un argumento de Rossellini. Ft: Robert Juillard. Mt: Eraldo da Roma. DA: Roberto Filippone. Ms: Renzo rosellini. Dr: Roberto Rossellini.
Int: Edmund Moeschke, Franz Kruger, Barbara Hintz, Werner Pittschau, Eric Gühne, Alexandra Manys, Baby Reekvell, Hans Sange, Hedi Blankner.
Edmund, un niño berlinés inmerso en un escenario sin asideros
SINOPSIS: Tras el final de la II Guerra Mundial, Berlín era una ciudad caótica y destruida. En ese escenario desolador vive Edmund, un niño de catorce años que comparte un miserable apartamento con su padre enfermo, su hermano mayor y su hermana que coquetea con los soldados americanos para poder sacarles algo que cambiar por comida. El antiguo profesor de Edmund, un pederasta con ideología nazi, le repite que “los débiles deben morir”, lo que terminará por convencer al pequeño de la inutilidad de su padre, y es por ello que decide envenenarlo.
El rostro vaciado de emociones del pequeño Edmund, junto al abuelo
COMENTARIO: Rossellini aplicó aquí los principios del neorrealismo de la manera más desnuda y terrible, más objetiva, sin ninguna apoyatura melodramática que explique o subraye la trayectoria fatal del muchacho protagonista. Porque Edmund, consumido (o desecado) como niño por la terrible realidad que le rodea, es observado siempre con el “distanciamiento” de quien, por respeto, desecha la intromisión y el adje­tivo, evitando caer en la tentación de aplicar a su trayectoria los mecanismos y trucos de la narrativa tradicional. Pocas veces, creo yo, el horror ha tenido una formulación visual tan honrada y contundente como en esta imprescindible obra maestra.

13 de noviembre de 2011

MUJERES EN VENECIA (The Honey Pot)
(USA) United Artists / Famous Artists, 1966. 150 min. Color.
Pr: Joseph L. Mankiewicz y Charles K. Feldman. G: Joseph L. Mankiewicz, basado en la obra de Frederick Knott y la novela de Thomas Sterling, inspiradas en la obra "Volpone" de Ben Johnson. Ft: Gianni di Venanzo. Mt: David Bretherton. DP: John de Cuir. Vest: Rolf Gérard. Ms: John Addison. Dr: Joseph L. Mankiewicz.
Int: Rex Harrison, Susan Hayward, Cliff Robertson, Maggie Smith, Capucine, Edie Adams, Adolfo Celi, Hugh Manning, David Dodimead. En escenas eliminadas: Herschel Bernardi, Cy Grant, Frank Latimore, Massimo Serato.
El "moribundo" Cecil Fox (Rex Harrison) lanza una expresiva mirada a su secretario para que actúe rápido y le saque del apuro
Un actor en paro, obligado por las circunstancias a hacer de secretario para un millonario con plan oculto
SINOPSIS: El millonario Cecil Fox, secretamente arruinado, llama hasta su palacio veneciano a las tres mujeres que jalonaron su vida sentimental y pone en práctica un juego teatral con la ayuda de un actor en paro que habrá de hacerse pasar por su secretario. Fingiendo ante ellas estar moribundo, las engatusa con la idea de que a su muerte heredarán algo de su supuesta fortuna. Sin embargo, la “representa­ción” sufre un giro insospechado cuando una de ellas muere mientras dormía.
La ex esposa favorita de Cecil: Mrs. "Lone Star" Crokett Sheridan (una extraordinaria Susan Hayward)
La altiva y estatuaria princesa Dominique (la impar Capucine) trata de ocultar su desesperada situación
COMENTARIO: Comedia sofisticada, de regia elegancia formal, pero, sobre todo, inteligente (éste es el adjetivo que mejor le cuadra a Mankiewicz) en la que el autor de “EVA AL DESNUDO” volvía a utilizar el personaje central (aquí, Cecil Fox), como un alter ego suyo, a través del cual nos comunica su postura. Un cierto predominio intelectual sobre los demás y un par de ases en la manga, le permiten a Fox urdir una trama, un juego que esconde una intencionalidad, y mover los hilos de la representación con la sutileza y precisión de un demiurgo. Claro, que un personaje no previsto en el “guión” (la enfermera Watkins), o el azar en otras ocasiones, vienen a desbaratar el plan tan meticulosamente diseñado. Los destinatarios de esta “puesta en escena” tramada por el personaje en el film son sus tres codiciosas amantes; los de Mankiewicz tras la cámara, nosotros los espectadores, que asistimos a una apasionante exhibición de talento (¡qué brillantes diálogos!). Lástima que personajes reales (productores a los que siempre les horroriza el riesgo) chafaran en su día el primitivo diseño que Mankiewicz tenía para esta película, más audaz y complicado que lo que ha quedado en la pantalla. Nunca sabremos si nos hubiera gustado más. Difícil, ciertamente. 
No deseo terminar sin destacar también lo que una formidable dirección de intérpretes consiguió extraer del siempre sutil Rex Harrison en su cuarto trabajo con este director: una memorable actuación.

8 de noviembre de 2011

BALADA TRISTE DE TROMPETA
(Esp-Fr) Motion Investment Group / Tornasol / Castafiore / TVE / La Fabrique 2 / Canal+ España, 2010. 121 min. Color. Panavision.
Pr: Gerardo Herrero, Franck Ribière y Vérane Frédiani. Ft: Kiko de la Rica. Mt: Alejandro Lázaro. DA: Eduardo Hidalgo Jr. Vest: Paco Delgado. Ms: Roque Baños. G y Dr: Alex de la Iglesia.
Int: Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang, Manuel Tallafé, Alejandro Tejeria, José Manuel Cervino, Manuel Tejada, Paco Sagarzazu, Terele Pávez, Joaquín Climent, Luis Varela, Fernando Guillén Cuervo, Gracia Olayo, Enrique Villén, Santiago Segura, Sancho Gracia.
En esta película, Carlos Areces lleva a cabo un heroico tour de force
En un mundo de pesadilla, la trapecista Natalia (Carolina Bang) arrastrará a los dos payasos al abismo
SINOPSIS: Sergio y Javier son dos payasos de un circo itinerante enamorados de la misma mujer, la bella trapecista Natalia, lo que les convierte en antagonistas irreconciliables. Esta historia transcurre en dos épocas diferentes, en 1937, durante la Guerra Civil española, y en los años setenta.
El chulesco Sergio (Antonio de la Torre) está muy seguro de su dominio sobre Natalia
El enloquecido Javier aparece reconvertido en un monstruoso y letal obispo-payaso 
COMENTARIO: Esta vez Alex de la Iglesia acudía a la parábola para hablarnos de las dos Españas, de las posturas ideológicas irreconciliables, del odio, de las heridas inferidas y de la revancha. Pero lo que nos fascina e impresiona es la capacidad del director para crear un espacio escénico de enorme fuerza en su imaginativa y controlada “desmesura”, una narrativa de gran efecto en su brillantez y que en este caso (con personajes que repelen) estuvo al servicio de un discurso que a muchos ha de resultarles incomodante. Como en otros films del autor de "EL DÍA DE LA BESTIA", en éste tampoco faltan esas invenciones de delirante humor (algunas de las cuales hubieran asombrado al mismísimo Buñuel) y el esperado gran climax final desarrollado en un vertiginoso escenario de emblemática significación (esta vez tocaba el Valle de los Caídos) y que De la Iglesia siempre aprovecha para demostrar su admiración por el cine de Alfred Hitchcock.

3 de noviembre de 2011

TÚ Y YO (An Affair to Remember)
(USA) 20th Century-Fox / Jerry Wald, 1957. 114 min. Color. CinemaScope.
Pr: Jerry Wald. G: Delmer Daves y Leo McCarey. Ft: Milton Krasner. Mt: James B. Clark. DA: Lyle R. Wheeler y Jack Martin Smith. Ms: Hugo Friedhofer. Can: Harold Adamson y Leo McCarey (cantada por la Kerr y Vic Damone). Dr: Leo McCarey.
Int: Cary Grant, Deborah Kerr, Richard Denning, Cathleen Nesbitt, Neva Patterson, Charles Watts, Robert Q. Lewis, Fortunio Bonanova, Louis Mercier, Geraldine Wall.
Cary Grant y Deborah Kerr, en plena travesía, inician un calculado acercamiento
Tras la emocionante visita a la abuela de él durante una escala, los coqueteos iniciales darán paso al amor
SINOPSIS: Durante un crucero de placer, un pintor mimado por el público, elegante y seductor, conoce a una  atractiva pasajera, mujer inteligente y de refinados moda­les. Pronto surge el amor entre ellos. Sin embargo, finalizada la travesía y antes de proseguir con su romance, deciden de mutuo acuerdo zanjar sus previos compromisos sentimentales. Para ello, se dan un plazo razonable y acuerdan reencontrarse en la terraza del Empire State en una fecha determinada. Pero la fatalidad quiere que ella, cuando se dirige al lugar de la cita, sea atropellada por un automóvil. Durante horas él la esperará e ignorando la causa el plantón, creerá haber sido víctima de la inconsistencia y frivolidad de una mujer.
COMENTARIO: Remake del film que el propio McCarey rodó en 1939, sin apenas modificaciones respecto al modelo, pero con sutiles, enriquece­doras, substanciales mejoras cifradas en una elegante y percep­tiva concepción de la puesta en escena que se libera de algunas trasnochadas servidumbres formales que lastraban la, en cualquier caso, excelente primera versión. Así, la relación desarrollada entre los personajes interpretados aquí por Cary Grant y Deborah Kerr resulta más inteligente y rica en matices que lo fuera en su día la de Charles Boyer con Irene Dunne. La cámara, serena y diestra, siempre en el ángulo perfecto y a la distancia adecuada (magnífico uso del formato Scope), supo capturar con magistral precisión la "verdad" de los personajes, el instante fugitivo, la elocuencia de una mirada, el valor y significado de un leve desplazamiento, el impacto emocional de un sonido (una sirena de barco), un objeto en el decorado (un piano, una manta ocultando unas piernas inertes). En esta obra perfecta, indudable cumbre en la carrera de Leo McCarey, debemos destacar además una inspiradísima y refinada dirección de actores que nos brinda magníficos trabajos de Deborah Kerr y el siempre estimulante Cary Grant. La presencia de este actor resulta definitiva para empujar en muchos momentos el tono narrativo del film hacia ese terreno liviano, sofisticado y feliz de la "alta comedia", lo que, por otro lado, no impide que la cinta contenga en clave de melodrama algunas secuencias memorables cuyo visionado siempre han provocado en quien esto escribe (a riesgo de ser considerado un sentimental incurable) un inevitable "nudo en la garganta" y el flujo a duras penas contenido de lágrimas en los ojos. Me refiero a la que describe la visita a la abuela durante una escala del barco y el noqueante encuentro final de Grant y Kerr con ella recostada en el sofá tratando de ocultar el verdadero motivo de su inmovilidad. Ya no volverán a hacerse películas como ésta.