20 de abril de 2020

CAROL
(USA-GB) The Weinstein Company / Number 9 Films / Killer / Studio Canal, 2015. 118 min. Color.
Pr: Elizabeth Karlsen, Christine Vachon y Stephen Wooley. Pr Ej: Cate Blanchet, Dorothy Berwin, Bob & Harvey Weinstein, Andrew Upton y Robert Jolliffe. G: Phyllis Nagy, basado en la novela de Patricia Highsmith. Ft: Edward Lachman. Mt: Affonso Gonçalves. DP: Judy Becker. Vest: Sandy Powell. Ms: Carter Burwell. Dr: Todd Haynes.
Int: Cate Blanchet, Rooney Mara, Kyle Chandler, Sarah Paulson, Jake Lacy, John Magaro, Cory Michael Smith, Kevin Crowley, Nik Pagic, Carrie Brownstein. Amy Warner.
Carol (Cate Blanchet) conoce a Therese (Rooney Mara) en horas de trabajo.
Primer encuentro fuera de horas lectivas.
Carol tiene un marido al que no ama y una hijita que la ata a él.
Un momento en el juego de seducción de Carol sobre Therese.
Para Therese, la relación iniciada con Carol es un descubrimiento que la llena de dudas.
Carol, una mujer que ha de sopesar lo que gana y lo que puede perder con esa relación prohibida.
Es Navidad  y su hijita espera un regalo. Comprando ese tren eléctrico fue como conoció a Therese.
SINOPSIS: En Nueva York, en 1951, dos mujeres de diferente extracción social, la joven dependienta de unos grandes almacenes con aspiraciones de fotógrafa y una elegante y sofisticada mujer perteneciente a la élite social atravesando la crisis de un matrimonio sin amor, se conocen en vísperas de navidad y entablan una amistad que desembocará en una relación lésbica que complicará dramáticamente sus vidas.
Therese trabaja como dependienta en unos almacenes pero espera llegar a ser una buena fotógrafa.
Los problemas de una doble vida.
Enamoradas, parece no importarles las repercusiones de su relación.
Superando barreras.
Dando rienda suelta a su pasión amorosa. En esos momentos el mundo exterior no existe para ellas.
En el discreto hotel donde se alojan entablan conversación con un individuo que más tarde se descubrirá como un detective privado contratado por el esposo de Carol.
Chantajeada por su esposo y las leyes vigentes, Carol tendrá que elegir entre romper esa relación lésbica y regresar al hogar, o ser apartada de su hija. Era inevitable.
COMENTARIO: Hoy en día, con tanto camino andado y excepticismo acumulado, son pocas las ocasiones que, dentro de una sala de cine, puedan hacerme sentir arrebatado desde la pantalla. Me ocurrió hace unos años cuando fui a ver la entonces última realización de Todd Haynes, una historia de amor lésbico ambientada en el Nueva York de mediados del siglo pasado (periodo por el que este realizador parece sentir una especial atracción).
Superando sus dos soberbios trabajos anteriores, “LEJOS DEL CIELO” y “MILDRED PIERCE” (entono un mea culpa por no haber podido ver aún su último film estrenado, "AGUAS OSCURAS"), estamos ahora ante una obra que alcanza la perfección, una maravillosa película que sabe plasmar con hermosas y estudiadas imágenes cargadas de sutileza, elegancia y subterráneos contenidos, una historia que engarza con aquellos “melodramas de mujeres” que nos servía el Hollywood de los años treinta y cuarenta y que más tarde, en los cincuenta, supo resucitar y sublimar Douglas Sirk en sus últimos trabajos, antes de abandonar América.
Esta película invoca más que evoca la esencia de aquel cine y lo hace con un exquisito refinamiento a través de una cámara plácida pero muy atenta a unos personajes dibujados con multiplicidad de trazos que solo se hacen perceptibles y se nos revelan merced al oro puro que el director ha sabido extraer de las dos actrices protagonistas, especialmente de una esplendorosa Kate Blanchet cuya gama de matices (miradas, pequeños ademanes, movimientos de sus manos, el juego de su cuerpo desplazándose y envolviendo, su voz grave y tenue) confiere a esa mujer de la clase alta, Carol Aird, una seductora complejidad que me remite (creo no exagerar) a algunas sublimes composiciones de Greta Garbo o Marlene Dietrich (papel por el que la “divina” sueca y la mítica berlinesa hubieran matado hace setenta años). Por supuesto, mi fascinación por el trabajo de la Blanchet no menoscaba, como decía, la sensible y matizadísima composición de Rooney Mara, cuyo aspecto en esta película es una agradable conjunción entre Jean Simmons y Audrey Hepburn.

8 de marzo de 2020

BÉSALAS POR MÍ (Kiss Them for Me, 1957)
(USA) 20th Century-Fox, 1957. 102 min. Color. CinemaScope.
Pr: Jerry Wald. G: Julius Epstein, basado en la novela de Fred Wakeman y en la obra teatral de Luther Davis. Ft: Milton Krasner. Mt: Robert Simpson. DA: Lyle R. Wheeler y Maurice Ransford. Vest: Charles LeMaire. Ms: Lionel Newman. Dr: Stanley Donen.
Int: Cary Grant, Jayne Mansfield, Suzy Parker, Ray Walston, Larry Blyden, Leif Erickson, Harry Carey Jr., Nathaniel Frey, Jack Mullaney, Werner Kemplerer, Ben Wright, Harry Carey Jr., Richard Deacon, William Phipps, Michael Ross, Kathleen Freeman, John Doucette. Voz: Deborah Kerr (doblando a Suzy Parker).
Ahí tenemos, ya dentro del avión que les llevará a San Francisco, a Mississip (Larry Blyden), Crewson (Cary Grant), McCann (Ray Walton) y el teniente Wallace (Werner Kemplerer), acompañados de su "niñera" en el permiso que les acaban de conceder.
En la suite del hotel donde se hospedan aparece por sorpresa la descomunal y desinhibida señorita Kratsner (Jayne Mansfield), con la "misión" de hacer más agradable su estancia en la ciudad a estos tres héroes del aire.
Los tres pilotos, amigos inseparables y sintiéndose felices por estar lejos del frente, pronto organizan un guateque multitudinario en la suite.
Entre los asistentes aparece un influyente industrial con su prometida, Gwinneth Livingston (Suzy Parker), una elegante joven que no parece encajar en ese bullicioso ambiente.
La juerga continúa y la señorita Kratsner es una pieza fundamental para animarla.
Aquí tenemos de nuevo a la curvilínea señorita Kratsner rompiendo esquemas entre el personal con sus desarmantes réplicas.
Sin embargo, Crewson se despega del jolgorio para centarse en Gwinneth con la que parece hacer buenas migas.
SINOPSIS: Tres pilotos, héroes de la campaña del Pacífico, consiguen un permiso de tres días para ir a San Francisco con la condición de dar una serie de mítines que mantengan la moral de los civiles. Pero ellos sólo desean divertirse y olvidar la guerra durante unos días, por lo que nada más poner los pies en tierra organizan un multitudinario guateque en las habitaciones del hotel donde se hospedan.
De pronto, en medio de la fiesta, completamente borracho, aparece Chuck (Harry Carey Jr,) y comunica a nuestros amigos tristes noticias del frente.
Crewson, harto de tanta hipocresía, se encara con el oportunista industrial y le suelta a la cara unas cuantas verdades sobre lo que piensa de él.
Crewson y Gwinneth se han enamorado. He aquí ese momento en que la pantalla se divide en tres para mostrar simultáneamente una conversación telefónica con operadoras de por medio.
Imagen promocional con Cary Grant y Suzy Parker.
Y continuando con la línea promocional, la misma pareja ahora en canónica pose de estudio.
COMENTARIO: Ya en la comedia musical “UN DÍA EN NUEVA YORK” (codirigida con Gene Kelly), Donen recurría a la relación de amistad de tres hombres liberados durante el breve lapso de 24 horas de su castrense enclaustramiento en el barco donde cumplen el servicio militar para seguirlos en su vertiginoso deambular urbano reintegrados momentáneamente a la sociedad civil de la que fueron arrancados. El retrato se efectuaba entonces sin sombras, en su aspecto más jovial y lúdico y con arreglo al código estilizado inherente al género al que pertenecía. Siete años más tarde, en “SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO”, retomaba el tema mostrándonos a tres amigos veteranos del ejército que tras licenciarse se despiden acordando volver a encontrarse al cabo de diez años. Pese a seguir siendo un musical, el entusiasmo y la alegría de vivir de la anterior se diluían hasta desaparecer en el tono pesimista que acaba presidiendo ésta cuando esos tres amigos descubren que la ausencia y el paso del tiempo los ha convertido en extraños sin nada que compartir.
En las imágenes de “BÉSALAS POR MÍ” (aquí ya no hay canciones ni bailes), ese poso de amargura vuelve a percibirse a partir del momento en que esos tres pilotos, Crewson, McCann y Mississip, rebosantes de alegría al verse lejos del frente durante setenta y dos horas, se instalan en la suite de un concurrido hotel y comienzan a hacer planes. Durante esa corta permanencia lejos del escenario de la guerra, entre juerga y juerga, los tres protagonistas de esta comedia agridulce y desencantada, irán modificando su escala de valores en la medida que marca su paulatino descubrimiento de la verdadera naturaleza del “way of life” que tan ingenua y valientemente creían defender desde sus aviones en los cielos del Pacífico: negocios de guerra, engaños y manipulaciones, una sarta de inmisericordes actitudes y estrategias guiadas por el interés, el mercantilismo, la especulación y la ausencia de moral. Sin embargo, de ese zócalo de marcaderes y cínicos de retaguardia surgirá, improvisada y precaria, una relación de pareja en los personajes que interpretan Cary Grant y Suzy Parker. Juntos, irán remontando lo aparencial hacia el conocimiento mutuo y el amor.
La temprana lucidez de Stanley Donen, su perfecta comprensión del funcionamiento del ser humano en un mundo dominado por los intereses, no le impidió, sin embargo, un amoroso acercamiento a sus criaturas. Siempre. Tal vez su primera juventud como bailarín y coreógrafo inspiraron en parte su talentosa y embelesante manera de colocar y mover la cámara y a los actores dentro del plano de manera que nos permitiera capturar al vuelo el instante fugitivo que nos sumerge en el interior de los personajes y sus emociones.
No quiero concluir este comentario sin una admirativa mención a los formidables trabajos de dos actrices que nunca estuvieron mejor. Recién salida de las dos demoledoras comedias que rodó a las órdenes del gran Frank Tashlin, volvemos a encontrarnos con una maravillosa e inolvidable Jayne Mansfield en la genial caricatura que de la mano de Donen, hizo de sí misma interpretando a esa señorita Kratzner, una desinhibida y generosa “gatita” -como ella se define- de curvas hiperbólicas que hace saltar (literalmente) a los hombres. Y junto a ella, pero jugando en otra liga, descubrimos a la bellísima y elegante Suzy Parker, una modelo que había aparecido como figurante en “UNA CARA CON ÁNGEL”, y que aquí se estrenaba como actriz componiendo una fascinante Gwinneth, la “entretenida” de un magnate naviero, mujer consciente y pragmática que llegado el momento decide tirar por la borda sus planes de futuro.

2 de febrero de 2020

ADIÓS, CHARLIE (Goodbye Charlie)
(USA) 20th Century-Fox/Venice, 1964. 116 min. Color. CinemaScope.
Pr: David Weisbart. G: Harry Kurnitz, basado en la obra de George Axelrod. Ft: Milton Krasner. Mt: John W. Holmes. DA: Jack Martin Smith y Richard Day. Vest: Helen Rose. Ms: André Previn. Dr: Vincente Minnelli.
Int: Tony Curtis, Debbie Reynolds, Walter Matthau, Joanna Barnes, Ellen McRae (Ellen Burstyn), Laura Devon, Martin Gabel, Roger C. Carmel, Harry Madden, Myrna Hansen.
Charlie Sorel ya no es Charlie Sorel. Ha regresado a este mundo con las formas de una atractiva rubia (Debbie Reynolds).
George Tracy (Tony Curtis) que fue el mejor amigo de Charlie en vida, ha acudido a Los Angeles para su funeral pero se encuentra con esta amnésica desconocida surgida del océano.
Cuando de repente recobra la memoria, toma conciencia de que es Charlie Sorel resucitado con cuerpo de mujer. Todo un trago para ser asimilado por el donjuanes "difunto".
Una vez que nuestro resucitado/a comienza a asumir la dimensión de esta situación sobrevenida, tendrá que ser pragmático/a y aprovecharla debidamente.
Contemplando al nuevo "Charlie", nuestro amigo George comienza a creer en la justicia poética.
Manos a la obra. Charlie (ahora, con su nueva identidad es Charlene, una antigua amiga del difunto) comienza por chantajear a sus antiguas amantes. En esta imagen tenemos a Janie (Joanna Barnes).
Ahora le toca el turno a Franny (Ellen Burstyn).
SINOPSIS: En el mundillo de Hollywood, durante la celebración de una fiesta loca en un yate de lujo, un escritor mujeriego es sorprendido en la cama con la esposa de un productor y muerto a tiros por su airado marido. Al poco tiempo, el difunto regresa al mundo reencarnado como una apetitosa rubia que con su actitud pondrá en serios aprietos al que fuera su mejor amigo antes de estos acontecimientos, en su anterior existencia.
Sir Leopold Sartori (Walter Matthau) es el productor que se cargó a Charlie cuando le sorprendió con su esposa. Su letal actuación no ha hecho sino aportarle más popularidad en los ambientes hollywoodenses.
Una situación en verdad surrealista: el asesino de Charlie, ahora trata de seducir a esa apetitosa rubia sin sospechar la sobrenatural transmutación. 
El único personaje "inocente" de esta retorcida trama, el multimillonario Bruce Minton III (Pat Boone), se enamora perdidamente de Charlene.
Charlie/Charlene, abrumado/a por las críticas de su amigo George, acaba cediendo y quema delante de él un cheque millonario, producto de su revanchista proceder.
El asunto han ido demasiado lejos pero de nuevo será la "justicia poética" quien hará de las suyas y devolverá las cosas en su sitio.
COMENTARIO: El vodevilesco material de base (adaptado de una exitosa obra teatral) parecía en principio más adecuado para las afiladas garras de un Billy Wilder en su faceta más vitriólica, o incluso el Blake Edwards que, curiosamente, años después rodaría "UNA RUBIA MUY DUDOSA" (Switch), un remake inconfeso de este argumento. Es por eso que en su momento resultara sorprendente comprobar cómo había recaido en las elegantes y refinadas manos de Minnelli. El resultado, en cualquier caso, fue una gran comedia en la que el autor de "BRIGADOON" ( por primera vez trabajando fuera de la Metro que lo acogió durante décadas) sorteó con agilidad felina las escabrosidades del argumento, llevándolo siempre que pudo a su terreno. Reseñar, no obstante, que tras "CAUTIVOS DEL MAL" y "DOS SEMANAS EN OTRA CIUDAD", era la tercera vez que se acercaba a la fauna que habita la viciada trastienda del mundo del cine.
En la que ahora nos ocupa, la evidente inadecuación de la Reynolds a su papel (Lauren Bacall lo había representado en las tablas) representa un pequeño lastre para el film, suficientemente compensado por la excelencia del resto de sus compañeros de reparto, entre los que hay que destacar a un magnífico Tony Curtis y la divertida caricatura que compone Walter Matthau de ese productor lúbrico y desalmado.

27 de noviembre de 2019

LA VENTANA INDISCRETA (Rear Window)
(USA) Paramount / Alfred Hitchcock, 1953. 112 min. Color.
G: John Michael Hayes, basado en un relato de Cornell Woolrich. Ft: Robert Burks. Mt: George Tomasini. DA: Hal Pereira y Joseph MacMillan Johnson. Vest: Edith Head. Ms: Franz Waxman. Pr y Dr: Alfred Hitchcock.
Int: James Stewart, Grace Kelly, Wendell Corey, Thelma Ritter, Raymond Burr, Judith Evelyn, Ross Baldasarian, Georgine D’Arcy, Jesslyn Fax, Irene Winston.
Es verano y hace mucho calor. Aquí tenemos al sudoroso reportero Jeff (James Stewart) inmovilizado en su apartamento por un accidente profesional.
El patio vecinal visto desde la ventana de Jeff.
Un tentador método para combatir el aburrimiento: espiar a los vecinos con la ayuda de unos prismáticos.
Una estimulante visión matinal es la energética joven de enfrente, "Miss Torso" (Georgine Darcy), recién salida de la cama.
De repente, una imperiosa necesidad, la de rascarse la pierna escayolada.
Jeff contempla entre inquieto y fascinado a su prometida Lisa (Grace Kelly).
Su estratégica visita encierra un deseo que ella trabaja melosamente: convencer a un renuente Jeff de las ventajas del matrimonio.
Jeff ha logrado implicar a Lisa en su sospecha de que uno de los vecinos ha asesinado a su esposa y de cómo parece que trata de deshacerse del cadáver.
SINOPSIS: En plena canícula veraniega, un reportero gráfico inmovilizado en su habitación por tener una pierna rota y escayolada, combate a duras penas el calor y entretiene su forzada inactividad observando con unos prismáticos a sus vecinos desde la ventana trasera de su apartamento. Sus repetidas observaciones del vecindario, una noche le llevan a creer haber descubierto un asesinato en uno de los apartamentos de enfrente.

Lisa y Jeff observan, vigilantes, el "paisaje" de los apartamentos de enfrente. 
Jeff se toma un pequeño respiro en su detectivesca indagación y lo hace para contemplar complacido a su novia.
Vuelta a la labor de vigilancia. Ahora la sospecha ya es una certeza para Jeff.
Para Lisa siempre hay tiempo para un interludio que la permita avanzar en su propósito de atar en corto a nuestro hombre.
Un tenso momento. Jeff ha sido descubierto en sus pesquisas por el vecino asesino y éste se dirige a su apartamento con aviesas intenciones.
El momento en que Jeff contempla muy de cerca a Thornwall (Raymond Burr), el rostro del asesino.
Thornwall, tras forcejear con el escayolado Jeff, trata de tirarlo por la ventana.
Al día siguiente, ya todo ha pasado. El maltrecho Jeff tiene ahora las dos piernas escayoladas y Lisa, mientras lee una revista femenina, respira tranquila cuidando del "pájaro en su jaula". 
COMENTARIO: Con toda probabilidad, la película de Hitchcock en que más claramente queda explicitada la condición de "mirón" del espectador (y del propio autor) al estar narrada casi en su totalidad desde el punto de vista del voyeurista personaje que incorpora (magníficamente) James Stewart. El director diseñó una arriesgada, fascinante y genial puesta en escena que en su precisión y brillante complejidad alcanza niveles insuperables de maestría y efectividad narrativa. 
Otro aspecto que impregna sutilmente el desarrollo de “LA VENTANA INDISCRETA” (que situaría entre los tres o cuatro mejores trabajos de Hitchcock) es la suavizada misoginia con que nos es trasladado el personaje de Lisa (Grace Kelly), mujer acostumbrada a las cosas agradables de la vida que con su mal disimulado deseo de casamiento representa una “amenaza” para la egoísta independencia de Jeff (en su primera intervención en la película, primero percibimos su sombra cerniéndose y oscureciendo el rostro adormilado de él). En el mismo sentido, algo parecido ocurre con otros personajes femeninos enmarcados en las diferentes ventanas de la vecindad observadas por Jeff. Sin ir más lejos, en la forma que Hitch nos presenta lo que sucede en una de ellas, pregunto: ¿acaso existe una sibilina “justificación” para que Thorwald asesine a su esposa? La aviesa ironía desplegada en ocasiones por el autor de “ENCADENADOS” brilla aquí con especial intencionalidad como lo haría también en su siguiente realización, “ATRAPA A UN LADRÓN” (por ejemplo, confrontar los finales falsamente felices de ambos títulos).