27 de julio de 2013

EL PROFESOR CHIFLADO (The Nutty Professor)
(USA) Paramount / Jerry Lewis, 1963. 107 min. Color.
Pr: Ernest D. Glucksman. G: Jerry Lewis y Bill Richmond. Ft: W. Wallace Kelley. Mt: John Woodcock. DA: Hal Pereira y Walter Tyler. Vest: Edith Head. Ms: Walter Scharf. Dr: Jerry Lewis.
Int: Jerry Lewis, Stella Stevens, Del Moore, Kathleen Freeman, Howard Morris, Elvia Allman, Med Flory, Norman Alden, Buddy Lester, James Ward, Milton Frome, Julie Parrish, Henry Gibson, Richard Kiel, Les Brown y su Orquesta.
Al patoso profesor Julius Kelp (Jerry Lewis) se le va la pinza cuando intenta inculcar cultura a su atractiva alumna Stella Purdy (Stella Stevens).
Vemos a Julius enfrascado en sus extraños experimentos químicos mientras Stella parece preguntarnos
"¿Qué puedo hacer con este hombre?".
La proverbial torpeza de Julius ha dejado accidentalmente a su alumna favorita en una vulnerable situación.
Pose promocional de la bella y marilynesca Stella Stevens que corresponde a una de las visiones oníricas
que Julius tiene de su alumna Stella en la película.
El reprimido impulso sexual del profesor Julius hacia su alumna le juega malas pasadas y se la imagina en clase de química luciendo un ajustado bañador.
El poco respeto que inspira Julius a su talludito alumnado tiene como consecuencia en esta ocasión que aterrice en una estantería repleta de productos químicos.
SINOPSIS: Un torpe y acomplejado profesor que imparte clases de química en un instituto, es objeto de constantes burlas por parte de su alumnado hasta que un buen día, tras muchos experimentos, descubre una fórmula cuyos efectos, tras ingerirla, le transforman temporalmente en un apuesto y desinhibido conquistador.
La clara animadversión del director del centro, Dr. Mortimer (Del Moore), hacia el apocado Julius tiene virulentas y humillantes manifestaciones. 
Nuestro tortutado Julius decide finalmente hacerse respetar y comienza por ir a un gimnasio para muscularse. El resultado es previsiblemente catastrófico.
Entra en escena un endiosado y atractivo desconocido que se presenta como Buddy Love.
Stella se siente inmediatamente atraída por él pero la irrita su chulesca pedantería.
Buddy (que ahora ya sabemos quién es en realidad) acosa a Stella hasta visitarla en el aula en horas lectivas.
Durante la celebración de la fiesta de fin de curso, se descubre el pastel y Buddy/Julius se confiesa ante todos los presentes que quedan estupefactos.
COMENTARIO: Generalmente considerada la cumbre creativa en la carrera de Jerry Lewis como realizador, se trata sin duda de la más brillante y redonda de sus películas, la más trabajada. Su puesta en escena, controlada y sabiamente medida, es al mismo tiempo audaz y original, repleta de hallazgos, sometida esta vez a la disciplina de un argumento -del que prácticamente había prescindido en los tres films anteriores dirigidos por él, "EL BOTONES" (The Bellboy, 1960), "EL TERROR DE LAS CHICAS" (The Ladies Man, 1961) y "UN ESPÍA EN HOLLYWOOD" (The Errand Boy, 1962)-, que no es sino una inteligente y malévola variación sobre el mito del Doctor Jeckyll y Mister Hyde (probablemente la versión más cercana al espíritu del libro de Stevenson de cuantas se hayan filmado hasta la fecha, a la altura de la extraordinaria "EL EXPERIMENTO DEL DR. CORDELIER" (1959) de Jean Renoir).
En esta ocasión, para "EL PROFESOR CHIFLADO", Jerry Lewis permitió que su habitual personaje -escandalosa víctima de su entorno por esa notoria incapacidad para dominar los objetos y por lo tanto un imán para los accidentes- se tome la revancha (cuando adquiere el aspecto y personalidad de Buddy Love) mientras, eso sí, el autor filosofa en torno al tema del doble.
Una vez más, como en las cintas de Lewis dirigidas por Frank Tashlin, aparecen las puyas contra el matriarcado americano (desopilante flashback con los padres de Julius). Asimismo, la cinta contiene gags memorables (Lewis siempre mostró una gran admiración por Stan Laurel a quien homenajea siempre que puede), además de la deliciosa presencia de una Stella Stevens, "inocente" y marilynesca, excelentemente dirigida como la rubia encarnación de las reprimidas aspiraciones sexuales del profesor Julius (ojo al malicioso plano final de Stella y su "mercancía" en los bolsillos traseros de sus tejanos).

10 de julio de 2013

UN REY EN NUEVA YORK (A King in New York)
(GB) Attica, 1957. 109 min. BN.
Ft: Georges Perinal. Mt: John Seabourne. DA: Allan Harris. Vest: John Wilson-Apperson. EE: Wally Veevers. Pr, G, Ms y Dr: Charles Chaplin.
Int: Charles Chaplin, Dawn Addams, Oliver Johnston, Michael Chaplin, Maxine Audley, Joan Ingram, Harry Green, Sidney James, Phil Brown, Jerry Desmonde, Robert Arden.
El destronado y arruinado rey Shadoff (Charles Chaplin) discute su delicada situación con su embajador en Estados Unidos (Oliver Johnston).
En su ajetreado exilio americano, Shadoff recibe la inesperada visita de su elegante y comprensiva esposa, la reina Irene (Maxine Audley).
La bella y persuasiva presentadora de televisión Ann Kay (Dawn Addams) trata de convencer a Shadoff de que acepte aparecer en la pequeña pantalla.
Shadoff con problemas de garganta. ¿Se trata del hueso de una aceituna?
Ann Kay luciendo modelazo y belleza en una sala de fiestas.
Shadoff dejándose llevar por los evidentes encantos de Ann Kay que ya tiene perfilados sus planes profesionales para con él, con la ayuda de una cámara oculta.
SINOPSIS: Shadoff, el depuesto rey de Estrovia, un imaginario país europeo, llega a Nueva York con la esperanza de iniciar una nueva vida, pero su ministro de finanzas, que le había precedido en el viaje, decide huir a Sudamérica con todo el dinero del confiado monarca. Ahora, nuestro regio arruinado intenta asimilar sin éxito el american way of life, pero después de varios embrollos, ya harto de la locura que preside la sociedad americana, decide regresar a Europa, a los brazos de su esposa que le espera en París.
Durante una de sus visitas protocolarias, Shadoff tiene ocasión de conocer al pequeño Rupert Macabee (Michael Chaplin).
El chaval con su reivindicativa verborrea de izquierdas, deja sin aliento a nuestro Shadoff.

El destronado rey finalmente se deja convencer para hacerse una operación de cirugía estética y el resultado parece no satisfacerle.
Shadoff dejándose fotografiar por la insistente Ann Kay para anunciar una bebida espirituosa.
Añado esta imagen de Dawn Addams (tomada durante el rodaje de la película) para que comprendáis mejor mi pasión juvenil por la chica. 
COMENTARIO: Tres años después de haber rodado “MONSIEUR VERDOUX”, Charles Chaplin abandonó Estados Unidos en los estertores del maccarthismo (que persiguió con especial saña a artistas e intelectuales de Hollywood) forzado al parecer por las presiones ejercidas sobre él por quienes consideraban incomodante su postura, reflejada con nitidez en sus películas, llegando a calificarla de "antiamericana". De ahí, que tuviera que comparecer en 1949 ante el inquisitorial Comité de Actividades Antiamericanas. Chaplin se olió lo que se le venía encima y decidió irse de “vacaciones” con toda su familia.
El autor de "TIEMPOS MODERNOS" se refugió en Europa y esta película fue la primera que rodó a este lado del Atlántico. No podía por menos que tratarse de una sangrante, resentida sátira apuntando a diversos objetivos sobre los que disparó sus (envenenados) dardos en una caricaturizante burla que pretendía dejar al descubierto la estupidez y superficialidad generalizada, la televisión, el rock'n roll, las películas en Cinemascope (!), hasta llegar a lo que más le afectaba: el Comité de Actividades Antiamericanas. A Chaplin, comprensiblemente, se le va la mano en algunos momentos pero los resultados son las más de las veces contundentes y enormemente divertidos. Su puesta en escena, cegatamente denostada en su momento por quienes la consideraron anticuada y estática, resulta, si nos fijamos, de una justeza, limpieza y serenidad (en una película poco "serena") ejemplares, con un muy sabio uso del plano medio y el general.
Para terminar, una nota subjetiva: el que suscribe no puede resistirse a confesar haberse enamorado en su pubertad y primera adolescencia de la encantadora Dawn Addams a quien el cine dió pocas oportunidades, a pesar de haber trabajado con directores de la talla de Otto Preminger y Fritz Lang, y cuya peculiar belleza es homenajeada por Chaplin en muchos momentos de la película pero especialmente en la breve y desopilante secuencia del baño espiado.