30 de junio de 2012

LOS BUCANEROS (The Buccaneer)
(USA) Paramount / Cecil B. De Mille, 1958. 122 min. Color. VistaVision.
Pr: Henry Wilcoxon. G: Jesse L. Lasky Jr. y Berenice Mosk, a partir del guión de Harold Lamb, Edwin J. Mayer, C. Gardner Sullivan y Jeanie McPherson, inspirado a su vez en el libro "Lafitte the Pirate" de Lyle Saxon. Ft: Loyal Griggs. Mt: Archie Marshek. DA: Hal Pereira, Walter Tyler y Albert Nozaki. Ms: Elmer Bernstein. Dr: Anthony Quinn (supervisado por Cecil B. de Mille).
Int: Yul Brynner, Claire Bloom, Charles Boyer, Charlton Heston, Inger Stevens, Henry Hull, E.G. Marshall, Douglass Dumbrille, Lorne Greene, Ted de Corsia, Robert F. Simon, John Dierkes, George Matthews, Fran Jeffries, Woody Strode, Bruce Gordon, Robert Warwick, Henry Brandon, Harry Shannon, Julia Faye.
Jean Lafitte (Yul Brynner) es un pirata que se rige por unos principios que sigue a rajatabla y que tiene montado un lucrativo negocio que comienza en el mar y se cierra en tierra
Bonnie Brown (Claire Bloom) mantiene con Lafitte una belicosa relación de amor-odio ya que le considera responsable del ahorcamiento de su padre
La bella y refinada Annette Claiborne (Inger Stevens), hija del Gobernador de Nueva Orleans, está enamorada del seductor Lafitte. Sin embargo, ignora un detalle terrible que afectará a esa relación
SINOPSIS: En el año 1812, el pirata Jean Lafitte, hombre refinado y astuto, se ve empujado por una serie de avatares a ayudar por patriotismo, pero en contra de sus intereses, al general Andrew Jackson que con sólo 1.200 hombres decide enfrentarse a un poderoso ejército inglés de 16.000 soldados llegado por mar. Será una decisiva y desigual batalla para impedir que la ciudad de Nueva Orleans sea tomada por el enemigo.
El general Andrew Jackson (Charlton Heston) está empeñado en hacer frente con muy pocos hombres al poderoso ejército inglés que se dispone a tomar Nueva Orleans
La oferta de Lafitte al General Jackson para ayudarle con hombres y armas, consigue introducirle en la buena sociedad de Nueva Orleans. Aquí le vemos con su lugarteniente Dominique You (Charles Boyer) y las dos mujeres que lo aman
Las expectativas de Lafitte en tierra se verán truncadas cuando asume públicamente su responsabilidad indirecta en la muerte de la hermana de Annette. Y decidirá volver al mar, su verdadera patria 
COMENTARIO: Hay películas mucho más importantes que esta a la que ahora dedico la entrada, lo sé, pero se ha abierto paso a codazos colándose por delante de títulos sagrados que esperaban turno y yo la he dejado porque soy un sentimental. Sí, sí, puro delirio nostálgico del que suscribe.
Bueno, a lo que iba, “LOS BUCANEROS” es un remake de "CORSARIOS DE FLORIDA" (The Buccaneer) que Cecil B. de Mille rodó en 1937. La  avanzada edad y delicada salud del autor de "LOS DIEZ MANDAMIENTOS" (había sufrido dos infartos), le impidieron asumir la dirección del film, viéndose obligado de manera insospecha­da a delegar esta labor en su entonces yerno, el actor Anthony Quinn (sin previa experiencia en la dirección), quien se limitó a seguir con disciplinada eficacia las estrictas pautas marcadas por su suegro. El resultado fue una tal vez anticuada, pero muy agradable película de aventuras trenzadas con romances contrariados, en un contexto épico-histórico. Un espectáculo de “primitiva” puesta en escena que sin embargo resulta, por momentos, fascinante en su anacrónica belleza (pictórica utilización del color y la composición de los encuadres).
Por agradecimiento a De Mille, con el que ya había trabajado en dos ocasiones, Charlton Heston aceptó en esta película un papel secundario (el del general Andrew Jackson que ya había incorporado seis años antes en “LA DAMA MARCADA” de Henry Levin), de nuevo junto a Yul Brynner que por exigencias del personaje lucía aquí bigote y peluquín, lo que sin duda restaba al actor buena parte de su exótico atractivo (tal vez por eso los publicistas decidieron eliminar en su día esos atributos de su efigie en los carteles publicitarios).

23 de junio de 2012

CON LA MUERTE EN LOS TALONES (North by Northwest)
(USA) MGM, 1958-59. 136 min. Color. VistaVision.
G: Ernest Lehman. Ft: Robert Burks. Mt: George Tomasini. DA: Robert Boyle, William A. Horning y Merrill Pye. Ms: Bernard Herrmann. Títulos: Saul Bass. Pr y Dr: Alfred Hitchcock.
Int: Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason, Jessie Royce Landis, Leo G. Carroll, Martin Landau, Adam Williams, Robert Ellenstein, Philip Ober, Josephine Hutchinson, Doreen Lang, Les Tremayne, Edward Binns, Patrick McVey, Ken Lynch, Philip Coolidge, Ned Glass, Madge Kennedy, Larry Dobkin.
Hitchcock pierde el autobús
El dinámico Roger Thornhill (Cary Grant) dicta instrucciones a su secretaria (Doreen lang) en pleno Manhattan
Dos individuos de aspecto elegante  (Robert Ellenstein y Adam Williams) sacan discretamente a Thornhill del club a punta de pistola 
La mamá de Thornhill (Jessie Royce Landis) a los dos individuos que han secuestrado a su hijo: "Ustedes no querrán en serio matar a mi hijo, verdad?"
Thornhill es interrogado por un falso diplomático que resulta ser el espía Phillip Vandamm (James Mason), acompañado por su fiel esbirro Leonard (Martin Landau)
Vandamm no cree a Thornhill cuando le jura no ser el George Kaplan que ellos buscan 
SINOPSIS: En Nueva York, el caprichoso azar hace que unos sofisticados espías que se dedican a negociar con documentos clasificados confundan a un despreocupado publicista con un agente secreto del Gobierno y, creyendo que sabe dema­siado sobre sus actividades, tratarán de eliminarlo en diferentes ocasiones utilizando, sobre todo, a una seductora rubia como cebo.
El atribulado Thornhill aparece en los papeles como el frío asesino de un diplomático llamado Lester Townsend
Thornhill ha de huir tanto de los espías que desean echarle el guante como de la policía que lo cree el autor del asesinato en el edificio de Naciones Unidas
En su huida se topa con Eve Kendall (Eva Marie Saint), una atractiva rubia que le ayuda a burlar a sus perseguidores, o eso le hace creer
Pese a su comprometida situación, Thornhill aún tiene tiempo para intentar ligar con la señorita Kendall
...Y lo consigue en el compartimento del coche cama. O eso cree él...
COMENTARIO: A finales de 1956, Hitchcock, tras varias películas que habían respondido exitosamente a las expectativas que el público de la época solía depositar (en la taquilla) cuando leía su nombre en la fachada de un cine, decidió rodar “FALSO CULPABLE” (The Wrong Man), una cinta sombría narrada en clave muy realista y sin concesiones a la galería. Al año siguiente, volvía a golpear -con instrumentos muy diferentes- a un público ya noqueado, con la compleja, poeiana y perturbadora “DE ENTRE LOS MUERTOS / VERTIGO”. Llegado a este punto, él y quienes le aconsejaban coincidieron en suponer que resultaría conveniente regresar a terreno conocido para no poner en riesgo la fidelidad de los admiradores de su cine. En virtud de lo cual, ese numeroso público respiró aliviado cuando en el verano de 1959 vio “CON LA MUERTE EN LOS TALONES” (North by Northwest), el film que ahora nos ocupa.
La peculiaridad del casi ilimitado talento de Hitchcock como realizador, residía en su eficacia a la hora de averiguar y resolver la exacta dosificación de los elementos conformadores de espectáculo que una película debía contener para atrapar el interés del espectador. Lo que nunca fue obstáculo para que adoptase audaces y sorprendentes soluciones expresivas cuando se trataba de narrar por medio de imágenes puramente cinematográficas asuntos cuyo origen muchas veces habría que buscarlo en ignorados rincones de su controvertida personalidad (sin ir más lejos, tenemos el ejemplo de los dos títulos aludidos más arriba).

Una cita en medio de ninguna parte
Desconcertado, inquieto, nuestro hombre continúa esperando...
Finalmente, es perseguido y atacado en ese desértico paraje por una avioneta fumigadora
La señorita Kendall, con su carnal ambigüedad, tiene desconcertado a nuestro hombre
"Querida, estoy seguro que arrastrarías un hombre a la muerte casi sin proponértelo; conque, deja de proponértelo, eh?"

Ciñéndonos a “CON LA MUERTE EN LOS TALONES”, el autor de "LA VENTANA INDISCRETA", mezclando comedia y suspense quiso compendiar y prolongar, desarrollán­dolos al máximo, algunos de los esquemas e ideas que estructuraron anteriores trabajos suyos, fundamentalmente "39 ESCALONES", un brillante boceto de la que ahora nos ocupa.
El protagonista, Roger Thornhill (un fabuloso Cary Grant sinvergüenza, divertido y edípico), es un individuo seguro de sí mismo que sabe desenvolverse muy bien en los medios sociales, despreocupado y egoísta (en su primera aparición no duda en quitarle el taxi a una persona con una mentira), y que a partir de un fatal equívoco será sacado literalmente en volandas de su hábitat e introducido en una pesadilla itinerante dentro de la cual describirá una trayectoria tanto física como espiritual, digámoslo así. Cuando pasa a convertirse para los “malos” (oh, ese sutil y elegante James Mason!) en el fantasmático George Kaplan, desaparece el ilusorio paisaje de seguridad y orden en el que ese Roger Thornhill se movía como pez en el agua. Ahora, el caos se ha introducido en su vida y ya no podrá volver a fiarse de las apariencias porque casi todas esconden una amenaza (la mansión de Lester Townsend, el edificio de las Naciones Unidas, el expreso Siglo XX, la sala de subastas, la avioneta fumigadora, el chalet en la montaña, el monte Rushmore...).
La perfecta construcción hitchcockiana, toma aquí -como en otras ocasiones- las formas de una persecución jalonada de elementos inquietantes que lo son por la mano de Hitchcock, por su capacidad para dotar a esos escenarios de una dimensión amenazadora. Ahí va un clarificador ejemplo sin convenciones ni música: Thornhill ha sido citado en un paraje desértico bañado por un sol de justicia, un medio rural desconocido para él en el que en un determinado momento aparece un lugareño que espera un autobús; al fondo, muy lejos, una avioneta fumigadora está ejecutando su labor. Hasta ahí tenemos un cuadro que parece arrancado de una novela de John Steinbeck. Thornhill y el campesino están frente a frente a ambos lados de la carretera que parte el paisaje, manteniendo un silencio embarazoso; Thornhill decide cruzar y acercarse al otro que despreocupado hace un lacónico comentario respecto a la avioneta por el que manifiesta su extrañeza de que esté fumigando campos sin sembrar.
Toda una actuación de cara al público. Ella le "mata" de un disparo en la cafetería de Mount Rushmore
Vandamm descubre el doble juego de Eve Kendall y se queda de piedra pómez
Vandamm y Leonard huyen del país llevándose el microfilm que deseaban y a la señorita Kendall con el propósito de deshacerse de ella en pleno vuelo sobre el Atlántico
Huyendo de los "malos", Roger y Eve acaban en la cumbre de Mount Rushmore
...y las cosas se ponen muy feas para la pareja, perseguida entre los pétreos y monumentales rostros de los presidentes
En su brillante superficie, “CON LA MUERTE EN LOS TALONES” es una cínica, habilísima, divertida, emocionante, malintencionada, trepidante historia de espías contada con un desarmante desprecio por cualquier regla de verosimilitud. Pero bajo ese aparente tono relajado aparecen ciertas negruras, elementos de entidad misteriosa e indefinible que arrojan un discurso poco tranquilizador sobre algunas características de la sociedad americana.
Termino afirmando convencido (y después de muchos visionados, aún deslumbrado) que “CON LA MUERTE EN LOS TALONES”, tomada y disfrutada en cualquiera de sus niveles, es una genial obra maestra, desde las líneas que se interseccionan al compás de las notas de Herrmann en los títulos de crédito de Saul Bass, hasta la fálica metáfora sexual que cierra el film.

16 de junio de 2012

BÉSAME, TONTO (Kiss Me, Stupid)
(USA) United Artists / Phalanx / Mirisch, 1964. 124 min. BN. Panavision.
G: Billy Wilder & I.A.L. Diamond, basado en la comedia "L'ora della fantasia" de Anna Bonacci. Ft: Joseph La Shelle. Mt: Daniel Mandell. DP: Alexander Trauner. Ms: André Previn. Can: George & Ira Gershwin. Pr y Dr: Billy Wilder.
Int: Dean Martin, Kim Novak, Ray Walston, Felicia Farr, Cliff Osmond, Barbara Pepper, Doro Merande, Howard McNear, Tommy Nolan, Alice Pearce, Skip Ward, John Fiedler.
Billy Wilder durante el rodaje, dando algunas instrucciones a una Kim Novak más pendiente de las musarañas
El cantante Dino (Dean Martin) tras su actuación en Las Vegas, recala en la gasolinera de Barney (Cliff Osmond)
El inseguro y obsesivo Orville (Ray Walston) observa a su esposa Zelda (Felicia Farr) mientras ésta suspira ante la portada del disco de Dino
En el interior de la solícita y hacendosa Zelda existe un volcán que busca salida
SINOPSIS: Dos compositores de canciones aficionados que viven en Climax, una perdida pobla­ción de Nevada, ven su gran oportunidad cuando un famoso cantante proce­dente de Las Vegas detiene su coche al pasar por allí. Intentan retenerle el tiempo suficiente para venderle sus canciones, ideando una argucia en la que hacen pasar a una prostituta local por la esposa complaciente de uno de ellos.
La farsa urdida por Orville y Barney para vender sus canciones a Dino inicia su representación con la colaboración de Polly the Pistol (Kim Novak)
El mujeriego Dino cree estar seduciendo a la esposa de Orville
La falsa esposa en plena juerga, dándole caña al insaciable Dino, varado en esa pequeña localidad de Nevada llamada Climax mientras le arreglan el coche
Orville atrapado en su extraño juego, acaba por "creer" que Polly es su esposa y se resiste a dejarle el campo libre a Dino
COMENTARIO: Tachada cuando su estreno de procaz, insultante y "de mal gusto", esta fue sin duda la película en la que Billy Wilder llegó más lejos en su ataque a las hipócritas "buenas costumbres" y la moral establecida, lo que en su día problema­tizó su difusión, siendo denunciada y saboteada en su país por diversas asociaciones y Ligas de Decencia (en España se estrenó con seis años de retraso y lo hizo directamente en cines de barrio).
Este deprimente anecdotario venía a confirmar la carga subversiva agregada por Wilder y Diamond a lo que en origen era un vodevil ejemplarizante (del que por cierto, se había realizado en Italia una ortodoxa versión en 1952, "MOGLIE PER UNA NOTTE", dirigida por Mario Camerini, con Gina Lollobrigida y Nadia Gray en los papeles que luego harían la Novak y Felicia Farr respectivamente) y partiendo de esta base consiguieron una desopilante comedia, cáustica y devastadora en su desinhibida propuesta de subversión de valores, clara provocación al puritanismo dominante en amplios sectores de la socie­dad norteamericana, de ahí las reacciones no deseadas que comentaba más arriba.
En "BÉSAME, TONTO", el autor de “EL APARTAMENTO” venía a demostrar con desarmante lógica que llegado el momento, una hacendosa ama de casa y fiel esposa podía ejercer durante una noche de experta prostituta mientras que ésta -la prostituta- ocuparía su lugar en el hogar con el convencimiento y dignidad de la otra. A la mañana siguiente, cada una volverá a recuperar su lugar y aquí no ha pasado nada (o tal vez sí, pero el intercambio para esas dos mujeres quedará sólo como una restauradora anécdota).
Formando parte de la afilada e inmisericorde puesta en escena de Wilder es justo destacar también la inflamadora presencia de Kim Novak con un par de kilitos de más (muy bien recibidos por quien esto escribe), sabiamente embutida en un apretado vestido, y un excelente Dean Martin acercándose sin prejuicios a la autoparodia y contribuyendo al éxito de la función.
NOTA: el papel de Orville, el marido incorporado por el en otras ocasiones estupendo Ray Walston, pero aquí inadecuado (recordémosle en "BÉSALAS POR MÍ", "DAMN YANKEES", y "EL APARTAMENTO"), en un principio estuvo encomendado a Jack Lemmon (esposo en la vida real de Felicia Farr) que renunció por incompatibilidad de fechas, recayendo en el actor Peter Sellers que rodó durante cinco semanas hasta que tuvo el mal gusto de sufrir un infarto que lo apearía de la película y a poco más, de este mundo (en 1980, volvería a tener otro que no superaría). Este percance obligó a un alterado Wilder a tener que rodar de nuevo todo el trabajo de Sellers, con el consiguiente descalabro.

9 de junio de 2012

MÁS ALLÁ DE LAS NUBES (Par-delà les nuages / Beyond the Clouds)
(Fr-It-Al) France 3 / Artificial Eye / Sunshine / Ceccho Gori / Road Movies, 1995. 112 min. Color.
Pr: Philippe Carcassonne, Stéphane Tchalgadjieff y Arlette Danys. G: Tonino Guerra, Michelangelo Antonioni y Wim Wenders, basado en el libro de cuentos “Quel Bowling sul Tevere” de M. Antonioni. Ft: Alfio Contini y Robby Müller. Mt: Claudio di Mauro, M. Antonioni, Peter Przygodda y Luciano Segura. DA: Thierry Flamand. Ms: Lucio Dalla, Laurent Petitgang, Van Morrison, Brian Eno y Bono. Dr: Michelangelo Antonioni y Wim Wenders.
Int: Fanny Ardant, Chiara Caselli, Irène Jacob, John Malkovich, Sophie Marceau, Vincent Perez, Jean Reno, Kim Rossi Stuart, Inés Sastre, Peter Weller, Marcello Mastroianni, Jeanne Moreau.
Silvano (Kim Rossi Stuart)  y Carmen (Inés Sastre) viven un romance en Ferrara
El grado de fascinación que Silvano siente ante la aparición de Carmen llega a impedirle el contacto físico con la muchacha
Extraño encuentro carnal entre una enigmática mujer sin nombre (Sophie Marceau) y el director de cine (John Malkovich)
Esa mujer guarda un secreto que finalmente revela, aumentando su enigma 
SINOPSIS: Un director de cine con una cámara de bolsillo, recorre algunas ciudades de Italia y Francia. Su deambular geográfico así como su viaje interior le van inspirando cuatro historias de amor con la mujer como centro y los escenarios serán Ferrara, Portofino, París y Aix en Provence, respectivamente.
1ª – “Crónica de un amor que nunca existió”: En Ferrara, un joven conoce a una bella muchacha y queda tan cautivado que ello le impide consumar fisicamente su deseo por ella.
2ª.– “La muchacha, el delito”: Recorriendo las calles de Portofino fuera de temporada, el director de cine queda fascinado con una misteriosa joven que le confiesa “he matado a mi padre".

3ª – “No me busques”: En un lujoso apartamento de París, una esposa abandonada, ahora con otro hombre, tiene un encuentro con su recién regre­sado e indeciso marido.
4ª – “Ese cuerpo de barro”: Un hombre sigue a una dulce y huidiza muchacha, la aborda e intenta un acercamiento. Pero este corto e imposible romance concluye cuando ella le revela su intención de ingresar en un convento.
Patricia (Fanny Ardant) y Carlo (Jean Reno), una pareja rota, vuelven a verse
Niccolo (Vincent Perez) se topa con una dulce y etérea muchacha (Irène Jacob) y algo le empuja a seguirla
Esa muchacha finalmente confesará a Niccolo sus planes de futuro
COMENTARIO: Tras un largo periodo de inactividad debido a serios problemas de salud, Antonioni, reuniendo fuerzas y desde una silla de ruedas, regresó al trabajo con esta película que –muy de lamentar– constituiría su (casi) definitiva despedida. Son cuatro historias con independencia dramática pero unidas por un hilo conduc­tor: accedemos a ellas desde el punto de vista de un narrador, el director de cine (alter ego de Antonioni), un hombre sumido en el silencio y la soledad, que busca y encuentra (porque son el centro) a mujeres misteriosas, inspiradoras, evanescentes y es a través de ellas, tejiendo historias, que nos son mostrados diferentes aspectos del amor, el desamor, el afecto sublimado, la sensualidad. 
Los pequeños segmentos que unen cada episodio fueron dirigidos por Wim Wenders que trabajó en todo momento como ayudante de Antonioni debido a las severas limitaciones físicas que en aquellos momentos sufría el autor de “LA AVENTURA”. Quien esto escribe, un servidor, confiesa encontrarse aún bajo el poderoso influjo de algunas imágenes de esta película de inspiración terminal y desea destacar como claves los episodios segundo (de misteriosa e hipnótica belleza) y cuarto (melancólico y desatadamente romántico, lo profano y lo divino llegan a rozarse durante un instante).
El film se cierra con un bellísimo y escalofriante travelling-epílogo que, aunque rodado por Wenders, sintetiza visualmente la confesión de una imposibilidad, la de un viaje interior de imposible conclusión y que Antonioni definió en su día: “Noso­tros sabemos que debajo de esa imagen revelada hay otra más fiel a la realidad, y debajo de ésta otra, y otras aún debajo de esta última, hasta llegar a la verdadera imagen de esa realidad, absoluta, misteriosa, que nadie verá nunca".

2 de junio de 2012

LOS HERMANOS KARAMAZOV (The Brothers Karamazov)
(USA) MGM / Avon, 1958. 148 min. Color.
Pr: Pandro S. Berman. G: Richard Brooks, sobre una adaptación de Julius J. & Philip Epstein de la novela de Feodor Dostoievski. Ft: John Alton. Mt: John Dunning. DA: William A. Horning y Paul Groesse. Ms: Bronislau Kaper. Dr: Richard Brooks.
Int: Yul Brynner, Maria Schell, Claire Bloom, Lee J. Cobb, Richard Basehart, William Shatner, Albert Salmi, Judith Evelyn, David Opatoshu, Edgar Stehli, Harry Townes, Simon Oakland, Frank de Kova, Jay Adler, Mel Welles.
Papá Karamazov (Lee J. Cobb) se muestra muy receloso ante sus hijos Ivan (Richard Basehart), Dimitri (Yul Brynner), Alexei (William Shatner) y el bastardo Smerdiakov (Albert Salmi)
El orgulloso y visceral Dimitri, acompañado de Katya (Claire Bloom), humilla públicamente a un antiguo oficial, el capitán Snegiryov (David Opatoshu)
Papá Karamazov con el más joven de sus hijos, Alexei, que decidió tomar los hábitos
En la entrega de Katya a Dimitri hay un toque de "sacrificio vestal" en sus motivaciones
SINOPSIS: En la Rusia zarista de 1870, un lujurioso y bufonesco padre atormenta la vida de sus cuatro hijos (uno de ellos no reconocido), muy diferentes entre sí. Cuando un mal día el viejo aparece asesinado, las circunstancias acusan a uno de los hermanos por el hecho de haber tenido una violenta discusión con su progenitor, poco antes de su muerte, a causa de la herencia y de una mujer a la que ambos deseaban.
Dimitri dilapida su dinero en juergas, partidas de naipes y bebida, azuzado por la incitadora belleza de Grushenka (Maria Schell)
Grushenka espolea la pasión de los hombres con su sensualidad a flor de piel
Grushenka cultiva la amistad de la ingenua Katya, su rival, por motivos sibilinos
El descreído y atormentado Ivan, interesado en Katya, sostiene teorías sobre la licitud del crimen partiendo de la premisa de que Dios no existe
COMENTARIO: Las novelas de Dostoievski, portentosas introspecciones en la complejidad psicológica del ser humano inmerso en las contradicciones y fuerzas contrapuestas de la sociedad en la que está inmerso (para el caso, la de la Rusia zarista), fueron siempre un material de base muy apetecible para el cine. Naturalmente, Hollywood -aquel Hollywood- acudió a sus páginas con frecuencia y pese a los cauces de un arte que también es industria, generalmente aquellos guionistas (con talento o por chiripa) supieron sintetizar muy bien los contenidos de sus novelas. Un par de ejemplos: "CRIMEN Y CASTIGO" (1935) de Josef Von Sternberg y "EL GRAN PECADOR" (1949) de Robert Siodmak, basada en "El jugador". Previsiblemente, no hubo tanto acierto con la traslación de otros escritores ilustres que se removieron en sus tumbas cuando "descubrieron" desde el Más Allá el resultado de ver convertidas sus novelas en pésimas películas.
Con las lógicas limitaciones e imposiciones que la conservadora Metro de la época impuso, un “maniatado” Richard Brooks aceptó el encargo de adaptar y poner en imágenes “LOS HERMANOS KARAMAZOV”, tarea que afrontó como un reto del que supo salir airoso (en principio, el realizador tenía la utópica pretensión de rodar la película en Rusia con actores de allí). El film, rodado integramente en estudio, posee una atmósfera densa, estilizada, con una utilización metafórica del color (rojos, púrpuras, azules, ocres), un impecable ritmo narrativo y unas memorables performances. En este apartado, el famoso “magnetismo animal” de Yul Brynner, suplió con creces sus limitaciones como actor; Lee J. Cobb, siempre propenso a la sobreactuación, fue sabiamente utilizado por el director-guionista para acentuar el lado ruín y apayasado de papá Karamazov; Maria Schell, recién salida de otra adaptación dostoievskiana (“LAS NOCHES BLANCAS”) a las órdenes de Visconti, compuso una ambigüa Grushenka, manejando con eficacia sus patentados tics (sonrisa dispuesta y ojos a punto de lágrima).
En suma, una película, probablemente muy alejada de la que Brooks quería hacer, pero a la que esas condiciones marcadas por la productora, de las que hablaba más arriba, sirvieron a la postre para dotarla de una extraña y fascinante belleza formal, tal vez alejada de la fidelidad y el realismo que en principio buscaba su director. Pero esa hubiera sido otra película.