31 de marzo de 2019

EL HOMBRE DE LAS PISTOLAS DE ORO (Warlock)
(USA) Twentieth Century-Fox, 1959. 123 min. Color. CinemaScope.
G: Robert Alan Arthur, basado en la novela de Oakley Hall. Ft: Joe MacDonald. Mt: Jack W. Holmes. DA: Lyle R. Wheeler y Herman A. Blumenthal. Vest: Charles LeMaire. Ms: Leigh Harline. Pr y Dr: Edward Dmytryk.
Int: Henry Fonda, Richard Widmark, Anthony Quinn, Dorothy Malone, Dolores Michaels, Wallace Ford, Tom Drake, Richard Arlen, DeForest Kelley, Regis Toomey, Gary Lockwood, Walter Coy, Frank Gorshin, Vaughn Taylor, Whit Bissell, James Philbrook, Donald Barry, Don Beddoe, L.Q. Jones.
He aquí un posado de los cinco protagonistas. De izquierda a derecha: Lily (Dorothy Malone), Johnny (Richard Widmark), Jessie (Dolores Michaels), Blaisedell (Henry Fonda), Morgan (Anthony Quinn).
Tenemos a Johnny dividido entre la lealtad a su déspota hermano y lo que le pide el cuerpo: cambiar de camisa.
La bella Jessie poniendo los puntos sobre las íes en una reunión cívica para hallar solución al problema que tiene el pueblo de Warnock.
Lily, una mujer con mucha trastienda, simpatiza con el atribulado Johnny.
El recién contratado Blaisedell poniendo precio y condiciones a las fuerzas vivas de Warlock.
Morgan siempre vigilante para respaldar y proteger a Blaisedell.
Taciturno y calculador, Blaisedell cree controlar la situación pero su experiencia le hace ser cauto.
SINOPSIS: La inoperancia de los representantes de la ley frente a la violencia y los abusos de una banda de vaqueros salvajes que se creen los amos de la región, obliga a los atemorizados habitantes de Warlock, una ciudad del Oeste con deseos de modernizarse y prosperar, a contratar los servicios de un reputado pistolero "pacificador" que durante un tiempo haga las veces de marshal.
Curley (DeForest Kelley), un miembro de la banda del hermano de Johnny, parece calcular las consecuencias de que éste haya decidido colgarse la estrella de sheriff.
Una de las condiciones de Blaisedell y Morgan es la de tomar el control del "saloon" de la ciudad y así rentabilizar su estancia en la ciudad.
Después de tantos trabajos juntos, Morgan comienza a no ver el horizonte claro con su compañero.
Nuestro amigo Johnny se palpa la estrella de latón recién aceptada recapacitando como si no las tuviera todas consigo.
Una de las consecuencias de su cambio de bando es una cuchillada en la mano como represalia.
Tras varios acontecimientos que complican la situación, el cumplimiento de su contrato les enfrenta de manera inevitable con la parte contraria.
Una imagen inequívoca que antecede a un desenlace dramático. Han sucedido cosas que no vamos a desvelar.
COMENTARIO: Dentro de los planes de producción de la Fox en la segunda mitad de los años cincuenta, con numerosos westerns en su catálogo, algunos de gran interés ("DEL INFIERNO A TEXAS", "DUELO EN EL BARRO"), este que nos ocupa dispuso de un holgado presupuesto y por ello sería catalogable como serie A.
Diseñado con pretensiones psicologistas, en su denso desarrollo (especial atención merece el escindido personaje incorporado por Richard Widmark) se nos ofrece un retablo de intereses contrapuestos y cobardía social generalizada (apunto la ironía de estar producido y dirigido por quien se portó como un cobarde durante la caza de brujas mccarthysta), temática que venía siendo tratada en otros westerns "concienciadores" desde "SOLO ANTE EL PELIGRO" hasta "INVITACIÓN A UN PISTOLERO", pasando por "LOS SIETE MAGNÍFICOS".
Por supuesto, aquí tampoco podía faltar el imprescindible aderezo de acción y tensión que animara la articulación de la trama en un crescendo dramático muy bien dosificado. Pero sin duda, los elementos más destacables de la cinta acaban recayendo en su lujoso reparto y en esa matizada pero curiosa love story homosexual desarrollada entre los personajes del pistolero Blaisedell y su amigo y socio Morgan, un tahúr tullido posesivamente enamorado de su compañero (interpretados por Henry Fonda y Anthony Quinn!).

16 de febrero de 2019

ELLE
(Fr-Al-Bel) SBS Productions / Twenty Twenty Vision / France 2 Cinéma, 2016. 130 min.  Color. 2.35: 1.
Pr: Saïd Ben Saïd y Michel Merkt. G: David Birke, basado en la novela de Philippe Djian. Ft: Stéphane Fontaine. Mt: Job ter Burg. DP: Laurent Ott. Vest: Natalie Raoul. Ms: Anne Dudley. Dr: Paul Verhoeven.
Int: Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Anne Cosigny, Charles Berling, Virginie Efira, Judith Magre, Christian Berkel, Jonas Bloquet, Alice Isaaz.
Esta es Michèle (Isabelle Huppert).
Ella y el felino. Un testigo mudo de lo que ha sucedido.
Patrick (Laurent Lafitte) es un hombre atractivo y "modélico", educado, casado y bien situado, que en horas no lectivas se entrega a una contumaz y consentida serie de violaciones sexuales a su vecina Michèle.
Es difícil averiguar qué pasa por la enfriada mente de Michèle.
Unas cuantas lecciones de tiro no vienen mal para los secretos planes de nuestra protagonista.
En la sede de su trabajo, Michele ha de soportar el ingenuo exhibicionismo de un joven subordinado con pretensiones amatorias.
Sabiendo ya la identidad de su violador.
SINOPSIS: Michèle es una ejecutiva de éxito en una empresa de videojuegos. Mujer de fría inteligencia, independiente y con gran determinación. Una noche sufre una agresión sexual en su casa y cuando ella logra descubrir la identidad del autor, establece con él un extraño juego de carácter perverso que transita por las regiones más oscuras y turbadoras del alma humana.

Ese juego perverso al que aludimos, se ha puesto en marcha.
Desde su ventana, la "víctima" acecha y espera.
De nuevo, violador y víctima en acción.
Sangre en la mano. Un enigmático plano de Michèle.
Abstraída en una conversación telefónica mientras su trabajo la espera en el ordenador.
Con la expresión vaciada mientras contempla (o elige) armas defensivas.
Ella y su gato, posando.
COMENTARIO: Paul Verhoeven juega duro y sin triquiñuelas dejando muy claras sus premisas que no son otras que las de no atenerse a lo convenido, a lo previsible, o a lo “políticamente correcto”. Tal vez por eso lleva muchos años sin conseguir (o tal vez sin desear) rodar en Estados Unidos.
En el arranque de “ELLE” somos sorprendidos por los sonidos de lo que parece un acto sexual: sobre una pantalla negra, tras los créditos, sólo oímos jadeos, roces, convulsiones, algo que se rompe. Aparece el primer plano de un gato y a continuación lo que el felino está contemplando. Ahora podemos confirmar que hay un agresor que está culminando la violación a una mujer tendida en el piso, un individuo disfrazado en negro como un personaje de Louis Feuillade que finalmente huye por donde imaginamos que entró. Pero la reacción de la víctima de nuevo nos deja desconcertados y desarmados. Cuando suponemos que, herida y humillada, va a denunciar la agresión, el brutal asalto a su cuerpo y todo eso, ella se limita a limpiar los estropicios de la estancia, a relajarse con un baño de espuma y reanudar su vida cotidiana, ocultando el incidente a todos.
A partir de ahí, sin la rémora de la moral establecida que hubiera obligado a la película a ir por otros derroteros, se inicia un juego perverso, casi de vodevil negro, entre Michèle (inconmensurable, indescifrable, Isabelle Huppert) y las personas con las que se relaciona –hijo, exmarido, vecinos, nuera, madre, compañeros de trabajo– mientras espera y de alguna manera “facilita” nuevos asaltos que satisfagan su líbido enferma(?) a la par que crece en ella el afán por descubrir la identidad de su contumaz violador. En los trazos del dibujo de la protagonista el director quiso proporcionarnos algunos “datos” biográficos introduciendo en el guión alusiones a su traumática infancia marcada por los hechos monstruosos del padre en los que la pequeña pudo o no tener participación. La pertinencia de este asidero freudiano lo encuentro, cuando menos, discutible.
En cualquier caso, el humor retorcido y sutil de Verhoeven, sus punzadas profundas pero imperceptibles como agujas de acupuntura a la importancia de lo aparencial en la acomodada e hipocritona vida de la burguesía –que situarían esta película entre Chabrol y Buñuel–, le llevan más allá de los límites de cualquiera de sus anteriores trabajos. Abandonada ya la brocha gorda, creo que estamos ante la obra cumbre, la más sarcástica, provocadora y afinada, del autor de “INSTINTO BÁSICO”.
Ahora que caigo, ¡lo que hubiera dado Hitchcock por esta historia!

22 de diciembre de 2018

¡QUÉ BELLO ES VIVIR! (It’s a Wonderful Life)
(USA) RKO / Liberty Films, 1946. 128 min. BN.
G: Frances Goodrich, Albert Hackett, Jo Swerling, Dorothy Parker y Michael Wilson (no acreditados) y Frank Capra, basado en una historia de Philip Van Doren Stern. Ft: Joseph Walker y Joseph Biroc. Mt: William Hornbeck. DA: Jack Okey. Vest: Edward Stevenson. Ms: Dimitri Tiomkin. Pr y Dr: Frank Capra.
Int: James Stewart, Donna Reed, Thomas Mitchell, Lionel Barrymore, Henry Travers, Gloria Grahame, Beulah Bondi, Frank Faylen, H.B. Warner, Samuel S. Hinds, Frank Albertson, Ward Bond, Mary Treen, Bobby Anderson, Virginia Patton, Todd Karns, Sheldon Leonard, Jean Gale, Charles Lane.
Este es George Bailey (James Stewart), fíjense bien en él; es nuestro héroe.
Para conocerle mejor hemos retrocedido en el tiempo y este continúa siendo George Bailey con trece años (Bobby Anderson) cuando trabajaba de ayudante en la botica del señor Gower.
El pobre señor Gower (H.B. Warner), que acaba de enterarse de que ha perdido a su hijo en la guerra, comete un error con la preparación de un medicamento.
Y aquí tenemos a Clarence (Henry Travers). Es un ángel enviado a la Tierra para ganarse sus alas ayudando al desesperado George.
Una situación extraña: el suicida George acaba "salvando" de las heladas aguas del río a Clarence.
Así entran en contacto (y en calor).
Jóvenes y enamorados, George y Mary (Donna Reed) se conocen desde que eran niños.
George con su apurado padre (Samuel S. Hinds) que regenta en Bedford Falls un pequeño banco familiar en serias dificultades.
El ingenuo George acude a Mr. Potter (Lionel Barrymore) dueño de un poderoso banco en la ciudad. El desalmado banquero no pierde la oportunidad de librarse por el medio que sea de ese incómodo y honrado competidor.
A la ciudad llega Harry (Todd Karns), el hermano triunfador de George, y lo hace acompañado de su flamante esposa Ruth (Virginia Patton). Con ellos vemos al tío Billy (Thomas Mitchell).
Tío Billy ha extraviado una importante cantidad de dinero (en realidad, se la ha quedado el malvado Potter) que pone en serios aprietos la solvencia del banco de Bailey.
SINOPSIS: En una pequeña ciudad, la víspera de Navidad un hombre bueno está a punto de suicidarse. Creció siendo un muchacho honesto y generoso hasta convertirse en un ciudadano ejemplar, merecedor del cariño de todos. Consiguió evitar que el negocio familiar, un pequeño banco que siempre concedió créditos a quien de veras lo necesitaba, se viniera abajo con la muerte del padre y las malas artes de un desalmado banquero competidor. Así, finalmente sus esfuerzos no evitaron la quiebra. Ahora va a tirarse desde un puente, pero un ángel con el aspecto de un ancianito bonachón tratará de convencerle de que su vida no ha sido un fracaso.
Un desesperado George pide ayuda a Potter. Craso error.
El ángel sin alas Clarence intenta a su manera echar una mano nuestro atribulado hombre.
La coqueta Violet (Gloria Grahame) siempre ha estado enamorada de George desde que eran colegiales, pero éste solo tenía ojos para Mary.
Un banquero en apuros recibiendo una pequeña ayuda de su chica mientras los airados clientes esperan impacientes recuperar su dinero.
Incluso en Navidades existe gente con serios problemas y la barra de un bar es la peor consejera.
La ruina del banco, el escándalo y las reclamaciones de las personas que le confiaron sus ahorros empujan a George a una desesperada decisión.
Aquí le vemos detenido en el puente sobre el río, mirando en plena noche las negras aguas que parecen llamarle.
En medio de la mayor desesperación surge finalmente la buena voluntad de las personas.
Los amigos de George y todos aquellos ciudadanos de Bedford Falls que en alguna ocasión recibieron la ayuda de su banco en forma de créditos o préstamos para sus necesidades, deciden apoyarle y vuelven a depositar en él su confianza.
Es Nochebuena y George abrazando a su familia mira hacia arriba porque sabe que Clarence ya se ganó sus alas. 
COMENTARIO: Aquí ya se le nota a Capra que le resultaba más trabajoso que en años y trabajos anteriores mantener esa fe inquebrantable y ese optimismo sobre la condición humana (las principales razones volaron por los aires tras seis años de Guerra). Después de esta película ya nunca lo recuperaría. Es más, en ella ha de recurrir a una trampa "divina" y una epifanía colectiva como recursos de guión para salvar al solidario, inteligente pero ingenuo protagonista de la catástrofe total. Pero centrándonos en lo estrictamente cinematográfico, la película contó con un magnífico guión escrito, repasado, modificado, pulido y enriquecido por un puñado de ilustres nombres, un reparto espléndido de queridos secundarios en el que todos –hasta el último figurante– están perfectos y todo ello amalgamado por la alquimia de Capra o dicho de otra manera, por esa sabiduría o mágica habilidad suya para el dibujo social y humano, dando como resultado una obra maestra de ejemplar puesta en escena y a todas luces su film más representativo, que el paso de los años ha ido revalorizando (aunque ahora nos resulte incomprensible, inicialmente resultó un fracaso de taquilla) hasta convertirlo en una obra emblemática, obligado punto de referencia en las televisiones de todo el mundo cuando llegan las fechas navideñas.
Una película repleta de secuencias imborrables en nuestra memoria, cuyas imágenes en algunos momentos alcanzan las más altas cotas de emoción o bien, en otros, utilizando mecanismos de un film de terror, nos sumergen en una visión alternativa del mismo escenario al que le faltara una pieza (el sombrío episodio de Bedford Falls sin la existencia de George Bailey). Todo ese rosario de cuentas perfectamente ordenadas y engarzadas nos seducen de nuevo, enganchándonos cada vez que es proyectada sobre una pantalla o emitida en cualquier cadena de televisión. Ah! si el mundo y las personas fueran así... si hubiera ángeles en el Cielo necesitando hacer méritos para ganarse unas alas...

24 de noviembre de 2018

SIN PERDÓN (Unforgiven)
(USA) Warner Bros / Malpaso, 1992. 130 min. Color. Panavision.
Pr Ej: David Valdes. G: David Webb Peoples. Ft: Jack N. Green. Mt: Joel Cox. DP: Henry Bumstead. Vest: Joanne Hansen y Carla Hetland. Ms: Lennie Niehaus. Pr y Dr: Clint Eastwood.
Int: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris, Jaimz Woolvett, Saul Rubinek, Frances Fisher, Anna Thomson, David Mucci, Rob Campbell, Anthony James, Beberley Elliott, Tara Frederick.
Bill Munny (Clint Eastwood), viudo y con un pasado de pistolero, lleva una existencia penosa en su granja de cerdos tratando de sacar adelante a sus dos pequeños hijos.
Hasta ese apartado lugar, un día llega un jinete con una propuesta.
Se trata de Schofield Kid (Jaimz Woolvett) , un joven e inexperto pistolero que se dirige a la ciudad atraído por el dinero que ofrecen unas prostitutas que desean vengar a una compañera. 
Ante el ofrecimiento de Schofield Kid para que le acompañe en la misión a cambio de una parte de la recompensa, Munny acepta forzado por la necesidad de dinero.
Alice (Frances Fisher) limpia las heridas inferidas a Delilah (Anna Thomson), brutalmente agredida por tres vaqueros borrachos. 
A ellos se une Ned Logan (Morgan Freeman), amigo de Munny. Serán tres a repartir el dinero de la recompensa ofrecida por las prostitutas.
Tres hombres forzados por las circunstancias y sin demasiadas ganas de llevar a cabo el ingrato encargo de matar a los vaqueros.
Alice resulta implacable en su deseo de venganza.
El atribulado Munny ha dejado a sus hijos al cuidado de una vecina india mientras dure su "trabajo".
Bill Munny, un hombre redimido de su violento pasado por el amor a su difunta esposa, a la que le es fiel en el recuerdo.
SINOPSIS: En el Oeste de 1881, un ex-pistolero, tras la muerte de su esposa vive retirado con sus dos hijos en una pequeña granja de cerdos que a duras penas puede mantener. Empujado por la penuria económica, se une de mala gana a un joven que va a matar a dos vaqueros que dejaron desfigurada a una prostituta, cuyas compañeras ofrecen mil dólares de recompensa para el que los mate. Pero el violento sheriff del lugar les pondrá las cosas difíciles.
Durante el viaje, Munny descubre que Schofield es cegato.
Parece que Ned y Munny tienen a tiro al primero de los tres vaqueros que buscan.
Delilah con el rostro desfigurado por la agresión que sufrió, visita a Munny para agradecerle su empeño en cumplir su trabajo. Ambos son seres maltratados por la vida.
Little Bill Dagger (Gene Hackman) es el sheriff de esa ciudad, un tipo cruel y despótico rodeado de ayudantes armados.
El pistolero English Bob (Richard Harris), un tipo petulante, llega al lugar atraído por la recompensa y lo hace acompañado por su biógrafo W.W. Beauchamp (Saul Rubinek).
Vemos a Little Bill advertir amenazante a English Bob de la prohibición de portar armas dentro de los límites de la ciudad.
Un castigo brutal inferido por el sheriff al pobre Ned como escarmiento por haber aceptado el encargo de las prostitutas.
Ahora Munny está muy motivado para completar su trabajo, incluyendo un ajuste de cuentas con Little Bill.
Quien a hierro mata, a hierro muere.
Ese equilibrio de la balanza lo lleva a cabo con expeditiva determinación nuestro endurecido hombre. 
Ha caído la noche sobre esa ciudad y llueve sobre una figura trágica.
Cuando todo ha concluido, una imagen triste y crepuscular.
COMENTARIO: Western necesariamente crepuscular y desmitificador, cuyas meditadas imágenes teñidas de una profunda tristeza, a veces en el borde de la fantasmagoría (ese momento nocturno y lluvioso, de terrible significación, hacia el desenlace de la película en que un desencajado Munny tras haber culminado su vengativo “encargo” abandona ese pueblo por la calle principal sujetándose sobre su caballo mientras en segundo término vemos ondear en la oscuridad una raída y empapada bandera de Estados Unidos), revisan y desmontan los últimos iconos de la mitología de un género que en aquellos momentos creíamos (gozosamente equivocados) en el panteón.
Clint Eastwood, personaje discutible y discutido, pero siempre un realizador interesante, que todavía en 1992 defendía su acosado reducto de clasicismo, consiguió en esta ocasión la que podemos considerar como su gran obra maestra y que de alguna manera venía a cerrar la trayectoria histórica de una épica que los tiempos obligaban a clausurar. Un final de trayecto al que Pekinpah ya había llegado antes con sus últimos westerns e incluso Leone en la mortuoria "HASTA QUE LLEGÓ SU HORA". El calificativo de obra maestra que le adjudico a "SIN PERDÓN", lo aplico en virtud de una inspirada, impresionante puesta en escena de asombrosa precisión, complejidad y riqueza de contenido. Uno de esos films que ya desde el primer visionado (y éste merece muchos más) nos deja asombrados y suspendidos, como en estado de gracia, y con la impresión de haber asistido al nacimiento de un nuevo clásico. Y eso se agradece doblemente, inmersos como estamos desde hace décadas en una prolongada sequía creativa que viene afectando a la mayor parte del cine salido de Hollywood. Por eso, “In Eastwood We Trust”.