21 de octubre de 2018

EL SECRETO DE ANTHONY ZIMMER (Anthony Zimmer)
(Fr) Fidélité / Alter Films / TF1 / Canal+, 2005. 100 min. Color. Panavision.
Pr: Olivier del Bosc, Marc Missonnier y Alain Terzian. Ft: Denis Rouden. Son: Didier Saïn y Pascal Villard. DA: Laurent Piron. Ms: Frédéric Talgorn. G y Dr: Jérôme Salle.
Int: Sophie Marceau, Yvan Attal, Samy Frey, Gilles Lellouche, Daniel Olbrychski, Samir Guesmi, Dimitri Rataud.
Esta es Chiara (Sophie Marceau) viajando en un tren de alta velocidad y escudándose tras unas gafas de sol.
Aquí tenemos a un abstraído François (Yvan Attal) que viaja en el asiento de enfrente
 mientras es observado por Chiara.
Chiara ya sin gafas entabla conversación con su compañero de viaje.
Ella, sofisticada y misteriosa; él, retraído.
Nuestra chica a punto de entrar en un lujoso hotel.
¿Qué secreto plan guía el comportamiento de esta seductora mujer?
François participa con Chiara en un juego que implica ciertos riesgos.
Hay una mutua atracción que dificulta el discernimiento de la verdad.
Chiara ha arrastrado a François a una peligrosa situación.
Una mujer de gélida belleza y ambigua conducta.
SINOPSIS: Un misterioso estafador internacional cuyo aspecto físico se desconoce, es buscado por un obstinado policía cuya única baza es vigilar día y noche a la novia del delincuente, quien, consciente de ello, elabora un plan que consiste en abordar a un desconocido y comportarse con él de manera que la policía tome a ese pichón por el personaje que buscan.
Chiara se relaja bajo el sol de Cannes, o tal vez no si nos fijamos en esa mirada especulativa que delata un cerebro en permanente actividad.
Uno de los privilegios de alojarse en el Carlton. Por cierto, medio siglo antes en esa misma plataforma flotante estuvieron Cary Grant y Grace Kelly.
Akerman (Sami Frey) es un policía que persigue infructuosamente y desde hace tiempo al fantasmático delincuente Anthony Zimmer.
Paréntesis bajo el sol de mediodía antes de que las cosas se compliquen más para nuestro hombre.
Una pose para disfrutar.
Chiara se encuentra en una situación poco tranquilizadora. Tras ella vemos a Nassaiev (Daniel Olbrychski), un personaje sin escrúpulos que también desea localizar a Zimmer.
Golpeada.
Chiara, herida, sopesa las posibilidades reales de que sea finalmente asesinada por los esbirros de Nassaiev.
François y Chiara temen que ha llegado su última hora.
No vamos a desvelar aquí el final de la aventura.
COMENTARIO: Thriller bañado por un halo romántico que en su momento llegó a las pantallas para sorprendernos gratamente en medio de un desalentador contexto de zafiedad y degradación creativa a la que el llamado cine comercial parece abocado en estas últimas décadas. Ya entonces y más ahora en que parece estar (casi) todo inventado y probado en narrativa cinematográfica, asumimos de manera conformista que no podemos pedir audacia u originalidad, pero sí al menos lo que esta película nos regala: respeto a nuestra inteligencia, elegancia formal, sentido del ritmo y un atractivo dibujo de personajes (peligrosa y fascinante Sophie Marceau).
Los parámetros sobre los que se desarrolla la cinta son absolutamente hitchcockianos con referencias concretas a “ATRAPA A UN LADRÓN” (las escenas en el Hotel Carlton, la de Marceau y Attal sobre la plataforma en el agua) y especialmente “CON LA MUERTE EN LOS TALONES” (todo el esqueleto argumental y una clara concordancia entre los personajes de ésta y de aquella). Jérôme Salle, director con una escasa filmografía (este fue su primer largometraje y el mejor de los tres que conozco) supo entrelazar estos mimbres de manera inteligente aportando además un toque final muy a lo David Mamet: no hay que fiarse de las apariencias.

21 de septiembre de 2018

"LA FIERA DE MI NIÑA" (Bringing Up Baby)
(USA) RKO, 1938. 102 min. BN.
G: Dudley Nichols y Hagar Wilde, basado en la novela de Hagar Wilde. Ft: Russell Metty. Mt: George Hively. DA: Van Nest Polglase y Perry Ferguson. Vest: Howard Greer. Ms: Roy Webb y Max Steiner (sin acreditar). Pr y Dr: Howard Hawks.
Int: Cary Grant, Katharine Hepburn, Charles Ruggles, May Robson, Barry Fitzgerald, George Irving, Walter Catlett, Fritz Feld, Jack Carson, Leona Roberts, Ward Bond, Virginia Walker, John Kelly.
Este es David (Cary Grant), el enfrascado paleontólogo, mirando fijamente a Susan (Katharine Hepburn), la joven que desbaratará su ordenada y previsible vida. 
A la chica se le ha escapado una de sus mascotas, un jaguar llamado Baby.
La fiera tomando protagonismo ante nuestros atribulados amigos.
David pasándolo fatal a causa del agresivo desparpajo de Susan.
Tal parece que él desea tirar la toalla, pero ella no se lo permite.
SINOPSIS: Una impulsiva y torbellinesca joven, sin apenas proponérselo, complica la programada existencia de un paleontólogo por el que se siente atraída. Sus destructivos métodos de conquista arrastrarán a nuestro sufrido hombre a situaciones demenciales que darán al traste con todos sus esquemas.
El pobre David, ahora despojado de vestimenta y masculinidad, es increpado
por Susan, su tía Elizabeth (May Robson) y el perro "George".
La situación no mejora para nuestro paleontólogo favorito a punto de enseñar los dientes.
Era inevitable terminar la noche en la comisaría. Con David entre rejas, ahora Susan trata de convencer al sheriff Peabody (Walter Catlett) de que "aquí no ha pasado nada".
A Susan le encanta ver "sufrir" a su querido David. Ahora lo tiene donde ella quiere.
Resulta evidente que la noche se complica.
Nuestra impulsiva Susan, en lo alto de una escalera, está a punto de provocar otra catástrofe. David que ha recuperado el último hueso que le faltaba a ese esqueleto de dinosaurio, acabará claudicando.
COMENTARIO: Comedia seminal que a lo largo de las ocho décadas transcurridas desde su realización ha servido de faro a infinidad de guionistas y directores dispuestos a “chupar rueda” de su magistral diseño y resolución. Por ejemplo, Peter Bogdanovich en “¿QUÉ ME PASA, DOCTOR?” (What's Up Doc, 1972) y James Foley en “QUIÉN ES ESA CHICA?” (Who's That Girl?, 1987). La de Hawks es una cinta redonda, divertidísima en su delirante trama y ritmo endiablado, donde todo y todos (en un mundo que parece diseñado por Lewis Carroll) van en contra de las leyes de la lógica, salvo el pobre paleontólogo David Huxley (Cary Grant), anonadada víctima del azar que patalea inutilmente en el interior del torbellino por el que ha sido arrastrado y engullido.
Con todos los elementos funcionando con la precisión de un mecanismo de relojería, pero también con la frescura de algo que “nace” en el instante en que lo vemos, Hawks se entregó a ese juego que tanto le gustaba consistente en desarbolar al macho frente a la mujer resolutiva y sin corsés hasta la práctica inversión de roles, tema que llevó aún más allá, diez años después, en “LA NOVIA ERA ÉL” y que no abandonaría hasta su última comedia, "SU JUEGO FAVORITO", donde intentó sin conseguirlo que fuera de nuevo Cary Grant (el actor rechazó la oferta) quien sufriera los envites, ahora por duplicado, de Paula Prentiss y Maria Perschy.

25 de junio de 2018

2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (2001: A Space Odyssey)
(USA-GB) MGM / S. Kubrick, 1966-68. 142 min. Color. Super Panavisión 70.
G: Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke, basado en la historia “El centinela” de Arthur C. Clarke. Ft: Geoffrey Unsworth y John Alcott. Mt: Ray Lovejoy. DP: Tony Masters, Harry Lange y Ernest Archer. EE: Stanley Kubrick, Douglas Trumbull, Wally Veevers, Con Pederson y Tom Howard. Ms: Aram Khatchaturian, Gÿorgy Ligeti, Johann & Richard Strauss. Pr y Dr: Stanley Kubrick.
Int: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Leonard Rossiter, Margaret Tyzak, Robert Beatty, Douglas Rain (la voz de Hal 9000).
Prólogo "El amanecer del hombre": El planeta Tierra hace millones de años. Una familia de primates descubre un objeto insólito, incomprensible, de forma y proporciones perfectas.
Algún tiempo después, uno de los primates –el que se atrevió a tocar el extraño monolito– descubre las posibilidades de un hueso de mamut y se le ocurre utilizarlo como posible arma.
Demostración práctica ante una manada rival por el derecho a utilizar el agua de una charca.
Espectacular salto en el tiempo: año 2001. Una nave de pasajeros llega a la Estación Espacial.
Una azafata de esa nave recoge un bolígrafo en estado de ingravidez.
El único pasajero que viajaba en esa nave, el doctor Ralph Halvorsen (Robert Beatty) es recibido en la Estación Espacial.
El asunto que le trae es de una gran importancia en su enigmática naturaleza.
Compás de espera y cambio de impresiones con el doctor Smyslov (Leonard Rossiter) y la científica Elena (Margaret Tyzack).
Científicos y astronautas en la Luna: han hallado enterrado un monolito como el del prólogo.
Instalaciones para proteger y estudiar el extraño objeto.
El astronauta Dave Bowman (Keir Dullea) en la nave Discovery One que le llevará a él y sus compañeros astronautas a las inmediaciones de Júpiter para intentar averiguar el origen de unas indescifrables emisiones. 
La rutina del viaje: mientras el resto de la tripulación hiberna en las cápsulas, ejercicio físico para mantenerse en forma. El que corre de espaldas es el doctor Frank Poole (Gary Lockwood).
Como millones de años antes, ahora alguien también toca el monolito. La curiosidad es inherente a los seres vivos.
SINOPSIS: Hace millones de años una familia de simios descubre un extraño monolito que influirá en su futura evolución. Saltando en el tiempo, en el inicio del siglo XXI, un monolito similar (o el mismo) es descubierto en la Luna y más tarde será determinante en el destino final de una nave cuyo destino es Júpiter.
Bowman comienza a tener algunas discrepancias con la computadora Hal 9000 que controla todos los aspectos de la misión de la nave.
El ojo vigilante de Hal 9000.
Bowman y Poole toman precauciones para que Hal 9000 no les oiga cuando el primero expone a su compañero sus dudas sobre el correcto comportamiento de la computadora. Pero ignoran que su "ojo" sabe leer el movimiento de los labios
Situación tensa para Bowman.
A Bowman solo le queda una medida extrema: desconectar las funciones de Hal 9000, responsable de la muerte de su compañero Poole y del resto de la tripulación hibernante.
Un momento clave: la lenta desconexión de Hal 9000 mientras la "voz suplicante" de la computadora trata de disuadir a Bowman de llevar a cabo esa "lobotomía".
La geométrica y misteriosa belleza de una imagen.
Bowman es el único superviviente de la de la nave que, tras varios meses de viaje, por fin ha llegado a las cercanías de Júpiter.
Júpiter y más allá del infinito.
Una nueva aparición del misterioso monolito: Bowman ha entrado en una dimensión incomprensible para él, en un alucinante viaje espacio-temporal.
De pronto, cree estar en un impoluto escenario, una estancia con mobiliario estilo Luis XVI.
Bowman, como un anciano consumido, se ve en una cama y ante él tiene, oscuro e indescifrable, el objeto de ese viaje.
Ahora Bowman flota en el espacio como un feto dentro de una esfera transparente. En apariencia, parece dirigirse a la Tierra.
Fascinante y enigmática última imagen de una película de imborrable huella, controvertido significado e importancia capital en la Historia del cine... y más allá.
COMENTARIO: En la historia del cine existen films, muy pocos, que lograron sorprender, conmocionar, fascinar a toda una generación. Sin lugar a dudas, el que ahora comentamos ocupa un lugar destacado en ese Parnaso además de haber representado en su momento un paso de gigante tanto para la reconsideración de la ciencia-ficción como un género adulto, como en los avances tecnológicos y de expresión cinematográfica incorporados por el inquieto y perfeccionista Kubrick.
Asombrosamente bella, magnética, enigmática y filosófica, la película y algunos de sus contenidos vienen a darnos (por decirlo de una manera simplista) una “explicación” científica de la existencia de Dios. O algo así. O no. Aún hoy, medio siglo después de su estreno, continuamos intentando “comprender” su último significado. Probablemente estaríamos en el buen camino si consideramos la película con toda su densa carga oculta como, precisamente, el simbólico, oscuro y perfecto monolito, y a nosotros, los espectadores de entonces y aún los de ahora, los primates que nos acercamos a ese objeto incomprensible y misterioso y lo rozamos con miedo y veneración, empujándonos a seguir buscando, a ir más allá.