6 de diciembre de 2011

LAS GIRLS (Les Girls)
(USA) MGM, 1957. 114 min. Color. CinemaScope.
Pr: Sol C. Siegel. G: John Patrick, basado en la novela de Vera Caspary. Ft: Robert Surtees. Mt: Ferris Webster. Ms y Can: Cole Porter. Dr Ms: Adolph Deutsch. Vest: Orry-Kelly. Cor: Jack Cole. DA: William A. Horning y Gene Allen. Dr: George Cukor.
Int: Gene Kelly, Kay Kendall, Mitzi Gaynor, Taina Elg, Jacques Bergerac, Leslie Phillips, Henry Daniell, Patrick McNee, Stephen Vercoe, Philip Tonge.
Joy (Mitzi Gaynor), Sybil (Kay Kendall) y Angèle (Taina Elg), las tres "girls" juntas pero discrepantes
Sonrisas, armonía y coreografía, sólo mientras el telón permanece levantado
SINOPSIS: Un equipo artístico formado por tres alegres chicas que cantan y bailan y su mentor, un dinámico coreógrafo bailarín lleva su espectáculo musical por los escenarios del continente (Londres, París y, en España, Granada). Años después de haberse disuelto la compañía, una de las chicas, ahora casada con un aristócrata inglés, publica un libro de memorias que acaba en los tribunales de Londres, acusado de libelo por sus antiguas compañeras.
Sybil y Barry (Gene Kelly) intentan amarse (sin conseguirlo) en horas no lectivas
Mientras Barry se concentra para soplar la vela, en los semblantes de ellas se percibe el final del sueño
COMENTARIO: Curiosa y refinada pero, sobre todo, inteligente comedia musical que propone un “rashomónico” discurso sobre la Verdad y su inaccesibilidad. Esta, digamos, escéptica reflexión viene servida a través de una puesta en escena con una cierta dosis de audacia que sin duda pretendía aportar al género elementos que le hicieran progresar sobre el modelo clásico, por lo general mucho menos denso (con alguna gloriosa excepción como “HA NACIDO UNA ESTRELLA” del propio Cukor y “SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO” de Donen y Kelly) que el propuesto en esta película. Pero el público de la época ya había comenzado a interesarse por otro tipo de cine y lamentablemente “LAS GIRLS” resultó un sonado fracaso de taquilla y también el último trabajo de Gene Kelly en el seno de la Metro para la que había rodado tantos grandes musicales. Por cierto, aquí el actor aceptó diluir su personaje cediendo terreno a las tres féminas que mueven los hilos de la trama. 
La película, a través de esa historia interpretada desde una triple angulación, sabe cambiar de registro adecuadamente para vehicular un cúmulo de sutiles ironías adornadas, por momentos, con unos diálogos de malévola brillantez servidos por el exquisito estilo narrativo de George Cukor en el que siempre subyacía una afilada mirada crítica sobre el comportamiento humano (que en algunas de sus comedias llega a resultar demoledora). Y todo ello -como siempre en Cukor- haciendo un fascinante uso del color y sus infinitas posibilidades combinatorias y dramáticas.
Ahora, para concluir, no me resisto a confesar mi debilidad por la impar Kay Kendall, dirigida por primera vez por un gran director (a continuación lo haría a las órdenes de Vincente Minnelli y Stanley Donen, antes de que una prematura muerte a causa de la leucemia nos privara de su inimitable talento). Mitzi Gaynor y Taina Elg hacen especialmente disfrutables sus personajes con su espléndido trabajo pero Kay está en verdad memorable. Qué gran actriz de comedia se nos fue con apenas treinta y tres años.

2 de diciembre de 2011

SYNANON
(USA) Columbia, 1965. 106 min. BN.
G: Ian Bernard y S. Lee Pogostin. Ft: Harry Stradling. Mt: David Wages. DA: Philip M. Jefferies. Vest: Kathleen McCandless. Ms: Neal Hefti. Pr y Dr: Richard Quine.
Int: Edmond O’Brien, Stella Stevens, Chuck Connors, Alex Cord, Richard Conte, Eartha Kitt, Barbara Luna, Alejandro Rey, Richard Evans, Bernie Hamilton.

Stella Stevens observa cómo Alex Cord se chuta una dosis de heroína
La rubia Stella también tiene sus problemas (y sus necesidades) y a nadie le amarga un dulce

SINOPSIS: Historias y problemas surgidos entre algunos internos voluntarios de una insti­tución californiana (Synanon House) para la rehabilitación de personas drogodependientes, mientras su director lucha a su vez por demostrar la utilidad del establecimiento frente a un posible cierre.
Edmond O'Brien incorpora al agobiado gerente de la institución Synanon House
El excelente reparto de la película incluye a Richard Conte y la cantante Eartha Kitt
COMENTARIO: Qué llevó a Quine a hacer esta película? Se le ocurrió a él la idea de rodarla? De no ser así, ¿por qué aceptó un trabajo tan poco prometedor de cara a la taquilla, sobretodo después de sus dos anteriores y exitosas comedias? ¿Fue un acto autopunitivo tras el fracaso sentimental con su musa Kim Novak? Supongo que no porque a la gatuna rubia ya le había "dedicado" la revanchista y misógina (pero genial) "CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA". Estas rasposas interrogantes surgen de mi admiración por el autor de "UN EXTRAÑO EN MI VIDA" (Strangers When We Meet). Sólo por eso. 
En fin, centrémonos en "SYNANON", película en la que el director optó por una puesta en escena un tanto estática que produce claustrofobia a lo que contribuye una tenebrista fotografía en blanco y negro. Diseñada sobre la base de un guión que rebosa inquietudes didácticas, tal vez después de todo, movida por buenas intenciones pero fallida en el método y que, insisto, resulta una insólita elección viniendo de quien viene. 
Tras una carrera en la que abundaron brillantes trabajos, especialmente en el campo de la comedia, Richard Quine, precisamente a partir de este título que ahora se reseña, inició una repentina e irreversible decadencia que le llevaría a realizar trabajos de decreciente interés. Abandonado por la industria, acabó dirigiendo un par de episodios de la serie “Colombo”. Tras varios años en el paro, olvidado de todos, acabó suicidándose en su apartamento de Los Angeles. Triste e injusto final para el inspirado autor de “ME ENAMORÉ DE UNA BRUJA, “ENCUENTRO EN PARÍS” y otras muchas horas de placer fílmico.
Nota: esta reseña debiera estar más adecuadamente ubicada en la pestaña dedicada a las "Perlas extraviadas".  Lo cierto es que se trata de una película arrinconada en su día por la Columbia, que tuvo una corta y lastimosa carrera comercial en Estados Unidos y que en muy pocos países se ha podido estrenar. En España, nunca, salvo una sesión en la Filmoteca madrileña donde un servidor la descubrió hace unos años durante un incompleto ciclo dedicado al pobre Quine.