16 de noviembre de 2013

LA VIDA DE NADIE
(Esp) Pedro Costa P.C. / Enrique Cerezo P.C. / Canal+ / Antena 3 TV, 2002. 103 min. Color.
Pr Ej: Pedro Costa y Enrique Cerezo. G: Eduard Cortés y Piti Español, inspirado por el “affaire Jean-Claude Romand”. Ft: José Luis Alcaine. Mt: Fernando Pardo. DA: Ion Arretxe. Vest: Nereida Bonmati. Son: Pablo Sanz. Ms: Xavier Capellas. Dr: Eduard Cortés.
Int: José Coronado, Adriana Ozores, Marta Etura, Roberto Álvarez, Adrián Portugal, Laura Conejero, Juan Antonio Quintana, Eduardo Marchi, Concha Hidalgo, Susi Sánchez.
Emilio (José Coronado) es un "feliz" esposo y padre de familia con un brillante trabajo como economista en el Banco de España... supuestamente.
Aquí vemos a Emilio en una escena familiar con su hijo Sergio (Adrián Portugal) en brazos mientras su esposa Ágata (Adriana Ozores) inmortaliza el momento con una cámara digital.
Los padres de Sergio asisten a una representación teatral organizada por el colegio
en la que participa el pequeño.
Una sorpresiva y entrañable fiesta de cumpleaños con la familia y los amigos.
SINOPSIS: Emilio es en apariencia, un hombre de éxito. Economista, “del Banco de España, nada menos”, como le gusta decir a su padre, tiene una esposa modelo, una lujosa vivienda y un hijo que le adora. Va a cumplir 40 años y su familia le prepara una fiesta-sorpresa, pero la sorpresa se la van a llevar los otros, porque la vida de Emilio está basada en la apariencia, en la mentira. Y será una encantadora “canguro” el elemento desencadenante de un inesperado desenlace.
Una inquietante instantánea del coronado "rey de la casa".
Ágata abriendo los ojos ante una (terrible) realidad que ignoraba.
La joven Rosana (Marta Etura), una canguro romántica y engañada.
Los efectos del mundo ficticio de Emilio van adquiriendo proporciones incontrolables.
COMENTARIO: Libremente basada en un hecho real acaecido en Francia en el año 1993 (affaire que por cierto inspiró el rodaje casi simultáneo de tres películas muy diferentes, las francesas “EL EMPLEO DEL TIEMPO” de Laurent Cantet y “EL ADVERSARIO” de Nicole García y la española que ahora comentamos), la cinta de Eduard Cortés es uno de los ejercicios más rigurosos e impresionantes del cine español de estos últimos doce años. Un guión perfecto y despiadado, una desasosegante puesta en escena de gran contundencia y exactitud, imágenes acosadoras que nos muestran la patética huida hacia adelante de este hombre, Emilio, que no sabe ver la creciente velocidad que va adquiriendo su descenso. Apenas pueda ya controlar y esquivar los obstáculos que van surgiendo ni amortiguar las vibraciones que acabarían derrumbando el precario equilibrio de ese ya gigantesco castillo de naipes que es su (falsa) vida.
¿Se puede engañar siempre a todos? En su día, el director de esta película apuntaba: la desmesurada importancia que le damos a las apariencias nos ha hecho extraordinariamente vulnerables al engaño.
En el capítulo actoral, Eduard Cortés (cuya zigzagueante línea profesional dificulta la detección de una línea en su filmografía) consiguió en "LA VIDA DE NADIE" arrancar una sensacional composición a cargo de un José Coronado que ha ido mejorando con los años y un matizado trabajo de la siempre excelente Adriana Ozores.

29 de octubre de 2013

CORTINA RASGADA (Torn Curtain)
(USA) Universal / Alfred Hitchcock, 1966. 128 min. Color.
G: Brian Moore. Ft: John F. Warren. Mt: Bud Hoffman. DA: Frank Arrigo y Hein Heckroth. Vest: Edith Head (para Julie Andrews) y Grady Hunt. Ms: John Addison. Pr y Dr: Alfred Hitchcock.
Int: Paul Newman, Julie Andrews, Lila Kedrova, Hansjörg Felmy, Tamara Toumanova, Wolfgang Kieling, Ludwig Donat, Gunter Strack, David Opatoshu, Gisela Fischer, Mort Mills, Carolyn Conwell.
El profesor Michael Armstrong (Paul Newman) fundido en un apasionado beso con su secretaria y amante Sarah (Julie Andrews) en el camarote del barco que los lleva a Estocolmo.
El acostumbrado cameo de Hitchcock. Esta vez le vemos sentado en el vestíbulo del hotel donde se alojan los protagonista con un bebé sobre sus rodillas mientras se percata de que la incontinencia del pequeño le ha humedecido el pantalón.
Armstrong muestra cierta reserva en su comportamiento y adivinamos que oculta algo.
La dulce Sarah, ajena a las intenciones de Armstrong, sonríe confiada durante la recepción de bienvenida.
Armstrong adopta un extraño comportamiento y Sarah comienza a observar detalles que la inquietan.
La pareja es abordada en plena calle por una anciana que se presenta como condesa Kuchinska (Lila Kedrova) y que les pide ayuda para poder entrar en los Estados Unidos.
Inquietud y preocupación en él, sombras de sospecha en ella.
SINOPSIS: Un joven científico americano aprovecha un viaje por los paises nórdicos en compañía de su prometida para efectuar un inesperado vuelo a Leipzig, tras el telón de acero. Ella le sigue y comprueba que está dispuesto a vender sus conocimientos a los comunistas. Pero más tarde sabrá que todo obedece a un secreto plan de nuestro hombre para sonsacar una fórmula secreta a un eminente colega ruso con el que ha de entrevistarse.
La pobre Sarah, entre incrédula y angustiada, ve como todos los indicios apuntan a que el hombre al que ama es un traidor a su país.
Un momento muy tenso. En el teatro, durante la representación de un ballet, Armstrong, sabiéndose descubierto, piensa muy rápido para encontrar una escapatoria.


Armstrong y la esposa del granjero (Carolyn Conwell, actriz de enorme parecido con Liv Ullman) se ven obligados a eliminar a Gromeck, el agente que los ha descubierto.
Gromeck (Wolfgang Kieling) con la hoja rota del cuchillo de la mujer clavada en la clavícula se debate y defiende del ataque de Armstrong y la granjera.
La tenaz resistencia de Gromeck a morir obliga a Armstrong y la granjera a tratar de introducir la cabeza del agente en el interior del horno de gas.
Cuando por fin lo han conseguido, abren la espita de la conducción del gas y sostienen al herido en su interior que se resiste hasta que finalmente muere.
Ensangrentado, exhausto y horrorizado por lo que se ha visto obligado a hacer, Armstrong es empujado por la granjera para que abandone inmediatamente ese lugar.
Armstrong y Sarah, tras innumerables peripecias, son rescatados de las aguas.
COMENTARIO: Aquí tenemos un claro ejemplo de cómo a partir de una historia con serios reparos sobre el papel y que en otras manos sin duda hubiera dado lugar a un film tópico e insoportable, Hitchcock supo sublimar ese material hasta conseguir una apasionante cinta romántica (vuelve a surgir la importancia de la pareja en su cine) con enormes dosis de suspense. Y aquí, merced a una sabia e inventiva puesta en escena prima de nuevo la importancia del "cómo" sobre el "qué", porque es evidente que el espectador, a lo largo del primer tercio de la película, nunca ha llegado a creer que el profesor Armstrong (Paul Newman) estuviera realmente dispuesto a desertar, aventajando en eso a su prometida (Julie Andrews) que en algún momento sí llega a creerlo.
Las singulares soluciones narrativas, tan inteligentes como eficaces, adoptadas por el autor de "VERTIGO" consiguen enganchar, provocando en el espectador admiración, angustia, nerviosismo, afinidad y en suma toda una calculada gama de emociones. Dos ejemplos ilustrativos pueden ser la maravillosa escena del "desvelamiento" en el promontorio (escena muda con una discreta cámara que decide no seguir en ese momento a la pareja Michael y Sarah y permanece alejada compartiendo en plano fijo el punto de vista de un tercer personaje que los contempla, hasta que ella escucha el relato de la verdad y entonces ese alejado plano fijo es interrumpido por un travelling semicircular en torno a su luminoso rostro), o la espeluznante y pormenorizada secuencia que describe en tiempo real el penoso asesinato de Gromek en la granja, queriendo así demostrarnos Hitchcock que no es tan fácil matar a una persona cuando ese no es tu oficio.
Si hemos de ponerle algún pero a "CORTINA RASGADA", tal vez al maestro se le va un poco la mano con los tempos en algunos momentos, en algunas secuencias, como ese excesivo estiramiento temporal del viaje en autobús y la utilización de personajes “chirriantes” como elementos de crispación. Me estoy refiriendo a la demoniaca prima ballerina de la compañía de ballet (Tamara Toumanova), la suplicante anciana condesa Kuchinska (Lila Kedrova) que aborda a la pareja protagonista en la calle, o la protestona viajera del mencionado autobús.
Hay que destacar, eso sí, entre las muchas virtudes del film, el excelente resultado obtenido con actores en principio tan poco hitchcockianos como Newman y la Andrews, sin duda impuestos en su momento para asegurar la rentabilidad comercial de la película.
NOTA: como dato a reseñar, en este film se rompió la prolongada y gloriosa colaboración de Bernard Herrmann con el maestro, al rechazar éste (presionado por la productora) la densa y barroca banda sonora compuesta por el genial músico (años después editada en disco), en favor de otra más convencional a cargo de John Addison. El autor de la música de "DE ENTRE LOS MUERTOS (VERTIGO)", dolorido, nunca se recobraría del disgusto.
Otro dato curioso para la historia es que Hitchcock deseaba a Cary Grant para el personaje de Michael Armstrong y así se lo propuso, pero el actor tras pensárselo rechazó la oferta porque se consideraba demasiado viejo para el papel. ¡Mecachis!

10 de octubre de 2013

LA COMUNIDAD
(Esp) Lolafilms / Antena 3 / Vía Digital, 1999-2000. 106 min. Color. Panavision.
Pr: Andrés Vicente Gómez. G: Jorge Guerricaecheverría y Alex de la Iglesia. Ft: Kiko de la Rica. Mt: Alejandro Lázaro. DA: José Luis Arrizabalaga y Arturo García “Biaffra”. Vest: Paco Delgado. EE visuales: Félix Berges-Daiquiri. Ms: Roque Baños. Dr: Alex de la Iglesia.
Int: Carmen Maura, Eduardo Antuña, María Asquerino, Jesús Bonilla, Marta Fernández-Muro, Paca Gabaldón, Ane Gabarain, Sancho Gracia, Emilio Gutiérrez Caba, Kiti Manver, Terele Pávez, Manuel Tejada, Roberto Perdomo, Eduardo Gómez, Antonio de la Torre, Luis Tosar, Enrique Villén, Ramón Barea, Borja Elgea, Aitor Mazo, Rodolfo Sancho, Mariví Bilbao, Silvia Casanova, Andrés de la Cruz.
Julia (Carmen Maura) es una agente inmobiliaria con mucha iniciativa.
Ricardo (Jesús Bonilla), su compañero sentimental, es un tipo vulgar, con escasa personalidad y que no ve más allá de sus narices.
El piso que intenta vender forma parte de un viejo edificio en el centro de Madrid.
Nuestra intrépida Julia, inspeccionando los recovecos del edificio, está a punto de toparse con algo muy desagradable y a la vez muy remunerador.
Encarna (María Asquerino), Paquita (Marta Fernández Muro), Chueca (Manuel Tejada), Hortensia (Paca Gabaldón) y Charly (Eduardo Antuña) son algunos de los inquietantes vecinos del inmueble.
SINOPSIS: Una intrépida agente inmobiliaria, tratando de vender uno de los pisos de un vetusto edificio del centro de Madrid, descubre una fortuna en el apartamento de encima, cuyo anciano propietario permanecía muerto en su interior. Cuando los vecinos del inmueble, que pensaban apoderarse de ese dinero, comprenden que la vendedora se les ha adelantado en el hallazgo, harán todo lo posible para impedirle salir del edificio y buscarán la manera de arrebatarla el botín.
Encarna y Paquita, siempre juntas, siempre vigilantes de los movimientos de Julia.
Castro (Sancho Gracia) y Ramona (Terele Pávez), dos de los belicosos vecinos dispuestos a todo para no dejarse arrebatar el "tesoro" del edificio por la intrusa Julia.
La llegada de Emilio (Emilio Gutiérrez Caba), el administrador de la finca, complicará mucho los planes de Julia para escapar con el botín.
No sólo eso. Al no avenirse a razones con el tenaz administrador, éste intentará asesinarla.
Los acontecimientos se precipitan y Julia intentará a la desesperada huir del edificio con su valiosa maleta perseguida de manera implacable por la horda de vecinos.
COMENTARIO: En sus cinco largos realizados hasta la fecha del estreno de la película que nos ocupa, Alex de la Iglesia demostró saber rodar con la brillantez, el desparpajo y la capacidad técnica de aquellos creadores de imágenes y emociones (hoy ya sustituidos por efectistas videocliperos) que hicieron del cine la más estimulante sesión de magia. Magia, sí, pero en el caso de Alex de la Iglesia ejecutada con una chistera de la que no salen conejos blancos sino monstruos cotidianos, intencionadas caricaturas en clave esperpéntica de individuos que usted y yo conocemos. Porque a poco que nos frotemos los asombrados ojos tal vez descubramos en las animadas viñetas de “EL DÍA DE LA BESTIA”, “MUERTOS DE RISA” o “LA COMU­NIDAD” a alguien con un inquietante parecido a nosotros mismos, parásitos protestones, activistas de la hostilidad, profesionales de la desconfianza, cofrades de la codicia y egoistas incorregibles, integrantes todos de una so­ciedad enferma terminal.
Si las raíces de De la Iglesia (que reconoce y confiesa no haber inventado nada) se hunden en el comic, no son menos evidentes las influencias y enseñanzas –asimiladas con provecho y muy bien conjugadas pese a su disparidad– que el autor de “PERDITA DURANGO” despliega en sus trabajos. Así, centrándonos en “LA COMUNI­DAD”, tenemos en primer lugar las inevitables referencias a Hitchcock (aquel sí que lo inventó casi todo) ya desde los “vertiginosos” títulos de crédito a lo Saul Bass, pasando por algunas secuencias de minucioso diseño y estirado desarrollo donde el tiempo es dilatado para crear angustia (como la interminable que muestra el acoso y derribo del administrador a la protagonista), hasta ese virtuosista climax final en los tejados de la madrileña Plaza Canalejas. Observemos al respecto la transgresora inclinación de ambos cineastas a utilizar emblemáticos “monumentos nacionales" para ubicar esas culminantes escenas (la cabeza de la Estatua de la Libertad, las azoteas de San Francisco, las caras de los presidentes esculpidas en el Monte Rushmore, el espectacular anuncio de Schweppes del emblemático Edificio Carrión, las Torres inclinadas Kio, la gigantesca cuádriga que corona el edificio de un conocido Banco de la calle Alcalá).
Pero no sólo de Hitchcock viven los cineastas actuales y ahí tenemos a un desinhibido De la Iglesia, entrando a saco cuando lo cree conveniente en el universo de otros maestros como Polansky (su “vecindad” parece sacada de “LA SEMILLA DEL DIABLO” y “EL QUIMÉRICO INQUILINO”) y, por supuesto, el malévolo e inmisericorde humor que despliega en el dibujo de algunos personajes es pura­mente azconiano-berlanguiano.
De lo expuesto anteriormente podría deducirse que estamos ante una gran obra, pero desafortunadamente no es así porque “LA COMUNIDAD” está aquejada de una saboteadora cojera claramente situada en la estructura de un guión con algunos desequilibrios (diálogos innecesarios, frenazos de ritmo, lagunas) y una irritante colección de incoherencias que afectan al ritmo de la película y a la “verosimilitud” de algunos pasajes (resultan absurdas algunas premisas de las que parte la acción). Claro que ahí están los talentos unidos de Carmen Maura (formidable tour de force) y un plantel de excelentes secundarios que con su fuerza en pantalla suplen las carencias del esquemático boceto a que están reducidos la mayoría de sus personajes. Por ejemplo, podría haberse suprimido esa convención de guión que es el personaje incorporado por Jesús Bonilla y por contra podrían haberse ampliado otros a todas luces necesitados de un mayor desarrollo.

23 de septiembre de 2013

APOCALYPSE NOW
(USA) Omni Zoetrope, 1976-79. 153 min. Versión Redux: 202 min. Color. Technovision 70 mm.
Pr: Francis Ford Coppola, Fred Roos, Gray Frederickson y Tom Sternberg. G: John Milius, basado en la novela "El corazón de las tinieblas¨ de Joseph Conrad. Narración: Michael Herr, a partir de su libro "Dispatches". Ft: Vittorio Storaro y Stephen H. Burum (2ª Unidad). Mt: Richard Marks, Walter Murch, Gerald B. Greenberg y Lisa Fruchtman. DP: Dean Tavoularis. Sonido: Walter Murch. EE: Joseph Lombardi y A. D. Flowers. Ms: Carmine Coppola, Francis Coppola y Richard Wagner (extracto de "La walkiria"). Can: The Doors, Rolling Stones, Flash Cadillac, etc. Dr: Francis Ford Coppola.
Int: Marlon Brando, Robert Duvall, Martin Sheen, Frederic Forrest, Albert Hall, Sam Bottoms, Larry Fishburne, Dennis Hopper, Harrison Ford, G.D. Spradlin, Scott Glenn, Jerry Ziesmer, Cynthia Wood, Colleen Camp, Linda Carpenter. Sólo en la versión Redux: Christian Marquand, Aurore Clément, Michel Pitton, Franck Villard.
El capitán Benjamin Willard (Martin Sheen) tiene por delante una oscura misión de imprevisibles consecuencias para él.
El marine Lance Johnson (Sam Bottoms), un ídolo del surf en la Costa Oeste,
ahora enrolado en el grupo del capitán  Willard.
El arrogante teniente coronel Kilgore (Robert Duvall) explica al surfista Johnson las posibilidades de practicar con la tabla en esa playa una vez que sus helicópteros "cautericen" la zona con napalm. 
Los helicópteros en formación de ataque se dirigen al bosque colindante con la playa para limpiarlo de enemigos mientras en los altavoces instalados suena "La Cabalgata de las Walkirias".
Los efectos del ataque con napalm son dantescos. Mientras, Kilgore disfruta del
 espectáculo con infinito engreimiento.
Kilgore a Willard: "Me gusta el olor del napalm por la mañana, huele a... victoria". 
Hasta un remoto lugar de la jungla vietnamita, insospechadamente, llegan las Conejitas de Play Boy para ofrecer un excitante espectáculo a los soldados destinados en esa base.
SINOPSIS: En Vietnam, un capitán recibe órdenes de sus superiores de localizar y acabar con un ex-coronel de los Boinas Verdes que desde lo más profundo de la jungla camboyana ha emprendido por su cuenta una terrible guerra, secun­dado por un asalvajado ejército paralelo de fieles seguidores. El largo viaje por el río, cuajado de peligros y episodios sorprendentes culminará con el encuentro de los dos hombres en un alucinante marco de horror y muerte.
Al final del trayecto por el río que ha llevado a Willard hasta lo más profundo de la selva camboyana, es recibido por los hombres de Kurtz y por un gesticulante fotoreportero (Dennis Hopper) que se expresa con una verborrea inconexa.
Lo primero que percibe Willard en ese extraño lugar es el seguimiento ciego de los componentes del ejército de Kurtz a su jefe al que consideran poco menos que un dios.
He aquí al coronel Walter Kurtz (Marlon Brando), cuya imponente presencia y magnetismo llegan a fascinar al que debe ser su verdugo, el capitán Willard.
Kurtz en sus dominios, a la luz del día.
Willard camuflado en las brumas de la noche, sumergido en las emanantes aguas del río, nada y acecha a su presa como un monstruo acuático.
Willard, escindido y atrapado entre la naturaleza de su misión y la fascinación que le produce la figura de Kurtz, observa y duda antes de atacar a su presa.
"El horror, el horror..."
COMENTARIO: Parece ser que en su larga génesis, lo que inicialmente iba a ser un realista film bélico sobre la guerra de Vietnam, fue transfor­mándose y creciendo conforme avanzaba la prolongada, costosa y accidentada producción. Y lo hizo hasta perder su primitiva naturaleza en manos de un Coppola progresivamente poseído y "conducido" por su propia criatura, agigantada y mutante, en un alucinado y enriquecedor trayecto de lo físico a lo metafísico.
En virtud de lo cual, a medida que Willard remonta el río Nung, Vietnam ya sólo era el telón de fondo para una fantas­magoría que nos transporta al interior de la sinrazón, al "corazón de las tinieblas", de la barbarie en sus diferentes vertientes. La de Kurtz, la primitiva, la prehistórica, y la de Kilgore, esa especie de Custer hollywoodense con sombrero Stetson, la irónicamente "respetable" ("Me gusta el olor del napalm por la mañana, huele a... victoria" —le dice a Willard mientras a sus espaldas la selva es calcinada).
El film, demoledor y desesperado, de alucinatorias imágenes, en su genial desmesura y complejidad, en su terrible belleza, se desliza más allá del borde, es pura sensación, pensamiento enloquecido, tangible y obscena pesadilla. En suma, una absorbente, fascinante obra imperfecta de terribles significados.

10 de septiembre de 2013

TODO SOBRE MI MADRE
(Esp) El Deseo / Renn / France 2, 1998/99. 90 min. Color. Pananvision.
Pr Ej: Agustín Almodóvar. Ft: Affonso Beàto. Mt: José Salcedo. DA: Antxon Gómez. Vest: José María de Cossío. Son: Miguel Rejas. Ms: Alberto Iglesias. G y Dr: Pedro Almodóvar.
Int: Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Antonia San Juan, Candela Peña, Rosa María Sardá, Fernando Fernán Gómez, Fernando Guillén, Toni Cantó, Eloy Azorín, Carlos Lozano, Cayetana Guillén Cuervo, Juan José Otegui.
Manuela (Cecilia Roth) y su hijo Esteban (Eloy Azorín) se resguardan de la lluvia bajo un paraguas multicolor, pero no podrán resguardarse del destino.
Manuela y su amiga Rosa (Penélope Cruz), una monja seglar enferma de SIDA.
Hay bondad, entrega y resignación en el bello rostro de Rosa.
Sin duda, alguien ha dicho algo muy gracioso y las chicas se relajan. Ellas son Agrado (Antonia San Juan), Manuela y Rosa.
Huma Rojo (Marisa Paredes), una diva del teatro, se maquilla para salir a escena, observada y asistida por Manuela.

Inesperadamente, la tragedia golpea la vida de Manuela.
SINOPSIS: En Madrid, Manuela pierde a su hijo de diecisiete años atropellado por un co­che. Abrumada por el dolor, viaja a Barcelona con la intención de localizar al padre que desapareció de su vida dieciocho años atrás, antes de saber que ella estaba embarazada. Allí conoce a Agrado, una prostituta de buen corazón, antigua novia de su marido, a Rosa, una monja seglar entregada a los necesitados y a Huma Rojo, famosa actriz teatral, causante involuntaria del fatal atropello cuando representaba en Madrid “Un tranvía llamado deseo”.
Rosa, una mujer ejemplar con muchos problemas personales.
El dolor apenas contenido en el rostro de Manuela, una mujer destrozada que ahora busca al hombre que dieciocho años atrás la abandonó con un hijo en las entrañas.
El padre de la criatura reaparece, pero ahora se llama "Lola" (Toni Cantó).
Esta es Agrado, una prostituta de buen corazón.
Manuela junto a la madre de Rosa (Rosa María Sardá) y su hija.
Manuela espera el final de la representación en la salida de artistas respaldada por un enorme mural con el rostro de Huma Rojo anunciando la obra en cartel que ella representa.
COMENTARIO: Tras la arriesgada pero seductora salida de Almodóvar al exterior de su cúpula protectora bajo la que había construido un abigarrado y fascinante universo propio, es decir, tras “CARNE TRÉMULA”, el realizador de “ÁTAME” regresó a cubierto. Y lo hizo para recuperar el calor y la seguridad que le proporciona su territorio (aunque esta vez buscara equivalencias urbanas en un estratégico traslado de sus queridas criaturas a la abigarrada Barceloneta). Así pues, vamos a centrarnos en “TODO SOBRE MI MADRE”, película que por cierto gustó mucho a los americanos y lo demostraron concediéndola en su día un Oscar.
Almodóvar es un alquimista, uno de los pocos –tal vez el único– que ha conseguido descifrar el secreto del plomo para transformarlo en oro. Así como otros artistas prefieren modelar sus obras a partir de materiales nobles, él lo hace con historias y personajes que, sobre el papel, hubiera despreciado el mismísimo Ignacio F. Iquino. Sin embargo, la riqueza de los diálogos que Almodóvar pone en boca de sus mujeres (en esta película vuelven a ser las protagonistas absolutas), dramáticos, desgarrados, jalonados aquí y allá por geniales réplicas que disfrazan de ligereza la densidad (para que el espectador respire), la sabiduría y belleza de una puesta en escena que toca el cielo con alada gracia y sin aparente esfuerzo, la prodigiosa dirección de actrices de las que extrae registros y modulaciones nunca soñados por ellas, la intensa emoción que las imágenes de la película provocan en el espectador, conforman una obra maestra tan personal, con tanta fuerza y de tal belleza que quien esto escribe concede escasa importancia a ese par de lunares que aparecen en su magnífica arquitectura (la solución formal del atropello de Esteban hijo, la teatral y melodramática primera aparición del personaje de “Lola”). Por otro lado, los guiños cinéfilos del manchego, explícitos en el caso de las alusiones a “EVA AL DESNUDO” y la referencia a “OPENING NIGHT” de Cassavetes, están perfectamente integrados en la red argumental. Más discutibles resultan los “autoplagios” (los médicos explicando a una madre desconsolada la bondad de la donación de órganos) o el acostumbrado “ricito” expresivo que se permite en un momento dado, a modo de capricho almodovariano (ese plano imposible en que una cámara subjetiva nos muestra el “punto de vista” de una hoja de papel siendo escrita). Pero, en fin, porque él es como es, porque a través de sus personajes nos habla de sí mismo, de sus búsquedas, recuerdos y carencias, porque su sensibilidad y humanista concepción del cine le permiten penetrar hasta los últimos recovecos del alma de sus criaturas, le agradecemos el talento desplegado en la consecución de esta hermosa lección de amor, fortaleza y esperanza que en definitiva es “TODO SOBRE MI MADRE”.