8 de marzo de 2020

BÉSALAS POR MÍ (Kiss Them for Me, 1957)
(USA) 20th Century-Fox, 1957. 102 min. Color. CinemaScope.
Pr: Jerry Wald. G: Julius Epstein, basado en la novela de Fred Wakeman y en la obra teatral de Luther Davis. Ft: Milton Krasner. Mt: Robert Simpson. DA: Lyle R. Wheeler y Maurice Ransford. Vest: Charles LeMaire. Ms: Lionel Newman. Dr: Stanley Donen.
Int: Cary Grant, Jayne Mansfield, Suzy Parker, Ray Walston, Larry Blyden, Leif Erickson, Harry Carey Jr., Nathaniel Frey, Jack Mullaney, Werner Kemplerer, Ben Wright, Harry Carey Jr., Richard Deacon, William Phipps, Michael Ross, Kathleen Freeman, John Doucette. Voz: Deborah Kerr (doblando a Suzy Parker).
Ahí tenemos, ya dentro del avión que les llevará a San Francisco, a Mississip (Larry Blyden), Crewson (Cary Grant), McCann (Ray Walton) y el teniente Wallace (Werner Kemplerer), acompañados de su "niñera" en el permiso que les acaban de conceder.
En la suite del hotel donde se hospedan aparece por sorpresa la descomunal y desinhibida señorita Kratsner (Jayne Mansfield), con la "misión" de hacer más agradable su estancia en la ciudad a estos tres héroes del aire.
Los tres pilotos, amigos inseparables y sintiéndose felices por estar lejos del frente, pronto organizan un guateque multitudinario en la suite.
Entre los asistentes aparece un influyente industrial con su prometida, Gwinneth Livingston (Suzy Parker), una elegante joven que no parece encajar en ese bullicioso ambiente.
La juerga continúa y la señorita Kratsner es una pieza fundamental para animarla.
Aquí tenemos de nuevo a la curvilínea señorita Kratsner rompiendo esquemas entre el personal con sus desarmantes réplicas.
Sin embargo, Crewson se despega del jolgorio para centarse en Gwinneth con la que parece hacer buenas migas.
SINOPSIS: Tres pilotos, héroes de la campaña del Pacífico, consiguen un permiso de tres días para ir a San Francisco con la condición de dar una serie de mítines que mantengan la moral de los civiles. Pero ellos sólo desean divertirse y olvidar la guerra durante unos días, por lo que nada más poner los pies en tierra organizan un multitudinario guateque en las habitaciones del hotel donde se hospedan.
De pronto, en medio de la fiesta, completamente borracho, aparece Chuck (Harry Carey Jr,) y comunica a nuestros amigos tristes noticias del frente.
Crewson, harto de tanta hipocresía, se encara con el oportunista industrial y le suelta a la cara unas cuantas verdades sobre lo que piensa de él.
Crewson y Gwinneth se han enamorado. He aquí ese momento en que la pantalla se divide en tres para mostrar simultáneamente una conversación telefónica con operadoras de por medio.
Imagen promocional con Cary Grant y Suzy Parker.
Y continuando con la línea promocional, la misma pareja ahora en canónica pose de estudio.
COMENTARIO: Ya en la comedia musical “UN DÍA EN NUEVA YORK” (codirigida con Gene Kelly), Donen recurría a la relación de amistad de tres hombres liberados durante el breve lapso de 24 horas de su castrense enclaustramiento en el barco donde cumplen el servicio militar para seguirlos en su vertiginoso deambular urbano reintegrados momentáneamente a la sociedad civil de la que fueron arrancados. El retrato se efectuaba entonces sin sombras, en su aspecto más jovial y lúdico y con arreglo al código estilizado inherente al género al que pertenecía. Siete años más tarde, en “SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO”, retomaba el tema mostrándonos a tres amigos veteranos del ejército que tras licenciarse se despiden acordando volver a encontrarse al cabo de diez años. Pese a seguir siendo un musical, el entusiasmo y la alegría de vivir de la anterior se diluían hasta desaparecer en el tono pesimista que acaba presidiendo ésta cuando esos tres amigos descubren que la ausencia y el paso del tiempo los ha convertido en extraños sin nada que compartir.
En las imágenes de “BÉSALAS POR MÍ” (aquí ya no hay canciones ni bailes), ese poso de amargura vuelve a percibirse a partir del momento en que esos tres pilotos, Crewson, McCann y Mississip, rebosantes de alegría al verse lejos del frente durante setenta y dos horas, se instalan en la suite de un concurrido hotel y comienzan a hacer planes. Durante esa corta permanencia lejos del escenario de la guerra, entre juerga y juerga, los tres protagonistas de esta comedia agridulce y desencantada, irán modificando su escala de valores en la medida que marca su paulatino descubrimiento de la verdadera naturaleza del “way of life” que tan ingenua y valientemente creían defender desde sus aviones en los cielos del Pacífico: negocios de guerra, engaños y manipulaciones, una sarta de inmisericordes actitudes y estrategias guiadas por el interés, el mercantilismo, la especulación y la ausencia de moral. Sin embargo, de ese zócalo de marcaderes y cínicos de retaguardia surgirá, improvisada y precaria, una relación de pareja en los personajes que interpretan Cary Grant y Suzy Parker. Juntos, irán remontando lo aparencial hacia el conocimiento mutuo y el amor.
La temprana lucidez de Stanley Donen, su perfecta comprensión del funcionamiento del ser humano en un mundo dominado por los intereses, no le impidió, sin embargo, un amoroso acercamiento a sus criaturas. Siempre. Tal vez su primera juventud como bailarín y coreógrafo inspiraron en parte su talentosa y embelesante manera de colocar y mover la cámara y a los actores dentro del plano de manera que nos permitiera capturar al vuelo el instante fugitivo que nos sumerge en el interior de los personajes y sus emociones.
No quiero concluir este comentario sin una admirativa mención a los formidables trabajos de dos actrices que nunca estuvieron mejor. Recién salida de las dos demoledoras comedias que rodó a las órdenes del gran Frank Tashlin, volvemos a encontrarnos con una maravillosa e inolvidable Jayne Mansfield en la genial caricatura que de la mano de Donen, hizo de sí misma interpretando a esa señorita Kratzner, una desinhibida y generosa “gatita” -como ella se define- de curvas hiperbólicas que hace saltar (literalmente) a los hombres. Y junto a ella, pero jugando en otra liga, descubrimos a la bellísima y elegante Suzy Parker, una modelo que había aparecido como figurante en “UNA CARA CON ÁNGEL”, y que aquí se estrenaba como actriz componiendo una fascinante Gwinneth, la “entretenida” de un magnate naviero, mujer consciente y pragmática que llegado el momento decide tirar por la borda sus planes de futuro.

2 comentarios:

  1. Hay muy pocos estudios del cine de Stanley Donen. Aparte de algún artículo ocasional, que yo recuerde, solo se ha publicado un libro sobre este director, el de Juan Carlos Frugone. Incluso en ese excelente trabajo, su autor no le dedica espacial atención a "Bésalas por mí". Estoy tan extrañado como tú, Teo.
    Saludos.

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    1. Corroboro lo que dices, Gonzalo, porque es tristemente cierto. Aparte de los lejanos trabajos que fueron apareciendo en la revista "Film Ideal" (inspirados por la seminal "Cahiers du Cinèma") y algún artículo suelto en épocas posteriores, solo el libro de Frugone (aparecido en 1989 a raíz de la retrospectiva que le dedicó la Seminci de aquel año con la feliz asistencia del homenajeado) rindió tributo al director -lo digo siempre que tengo ocasión- que más horas de felicidad me ha proporcionado desde una pantalla.
      Un saludo.

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