29 de enero de 2017

MANHATTAN
(USA) United Artists / Rollins-Joffe, 1979. 96 min. BN. Panavision.
Pr Ej: Robert Greenhut. Pr: Charles H. Joffe y Jack Rollins. G: Woody Allen y Marshall Brickman. Ft: Gordon Willis. Mt: Susan E. Morse. DP: Mel Bourne. Vest: Albert Wolsky. Ms: George Gershwin. Dr Ms: Tom Pierson. Dr: Woody Allen.
Int: Woody Allen, Diane Keaton, Michael Murphy, Mariel Hemingway, Meryl Streep, Anne Byrne, Karen Ludwig, Wallace Shawn, Michael O'Donoghue, Tisa Farrow, Gary Weis, Kenny Vance, Helen Hanft, Wallace Shawn, Karen Allen, David Rasche, Frances Conroy.
La película se abre (y se cierra) con bellísimas panorámicas de Manhattan.
Jill (Meryl Streep) se ha divorciado de Isaac (Woody Allen) para unirse sentimentalmente a Connie en un regreso a su homosexualidad.
Jill, además de despreciar a su ex marido, piensa escribir un libro donde contará todas
las intimidades de su fracasado matrimonio.
La idea de que Jill plasme en las páginas de ese libro todos los trapos sucios de
su relación con ella, le produce un cierto pánico.
Isaac se siente humillado por el abandono de su esposa en beneficio de otra mujer, esa Connie (Karen Ludwig) que ahora ocupará su lugar y ejercerá como nuevo "padre" de su pequeño hijo.
Isaac mantiene ahora una relación sentimental con Tracy (Mariel Hemingway), una adolescente de diecisiete años, y aquí le vemos paseando con su amigo Yale (Michael Murphy) y la amante de éste, Mary (Diane Keaton).
En un primer momento, Mary le parece a Isaac una pedante insoportable pero pronto ambos comienzan a congeniar cuando ocasionalmente salen juntos a petición de Yale que ha de permanecer con su esposa a la que -cobardemente- oculta esa relación extraconyugal.
Nuestro inteligente y parlanchín Isaac conversando con Tracy en un restaurante.
Tracy, candorosa y enamorada, parece que le ama de verdad pero él, a causa de la diferencia de edad, no se toma muy en serio los sentimientos de la muchacha.
Entre animadas conversaciones y sesiones de cama, se divierten juntos y viven el momento.
Isaac reprocha a su amigo Yale (fuera de campo) su basculante indecisión entre su esposa y Mary.
SINOPSIS: Un guionista de televisión con momentáneo éxito profesional ve cómo su segunda esposa le aban­dona para iniciar una relación lésbica con otra mujer. Intentando recuperar el equilibrio emocional y rehacer su vida sentimental, nuestro hombre mantendrá relaciones simultáneas con una adolescente de diecisiete años enamorada de él y con la amante de su mejor amigo, una sofisticada seudointelectual. Final­mente tendrá que decidirse por una de las dos.
Cuando Mary comprende que su clandestina relación con Yale no va a ninguna parte y no deseando además ser la responsable de la ruptura de un matrimonio, rompe con él e inicia con Isaac un romance "provisional".
Un romántico amanecer en el que se recortan las siluetas de Isaac y Mary sentados frente al East River, con la hermosa vista del puente de Brooklyn al fondo.
Isaac y Yale dirimen sus diferentes puntos de vista sobre la complicada situación creada.
Lo cierto es que ninguno de los dos amigos tiene las cosas claras. Tal vez la cobardía
y el egoísmo de ambos tengan mucho que ver.
Volvemos a ver a esta parejita. La ingenua e ilusionada Tracy ignora lo que se "cuece" a su alrededor.
Nuestro locuaz amigo Isaac, inseguro y egocéntrico, salta de una mujer a otra sin decidirse.
Sorprendidos por la lluvia en pleno Central Park, Isaac y Mary corren buscando refugio.
...y acaban encontrándolo en el Museo de Arte Moderno donde, una vez más,
Isaac ironiza con su brillante verborrea.
Isaac y Tracy viendo desde la cama una peli con W.C. Fields, mientras engullen fideos chinos.
Cuando Mary rompe con Isaac, éste tras salir del shock, trata de recuperar a Tracy.
Pero posiblemente ya sea demasiado tarde para continuar rectificando de manera egoísta.
Al final, quizá todos hayan aprendido algo.
COMENTARIO: Volviendo la mirada atrás, si la espléndida "ANNIE HALL" significó un film bisagra entre dos etapas en la carrera de Woody Allen, ese punto de inflexión hacia una mayor gravedad y complejidad en su obra le llevó inmediatamente a la realización de ésta que ahora comentamos y que sin duda, o al menos durante varios años, representó para mí la cumbre de su arte (ahora, contemplando su trayectoria, se me ocurren dos o tres títulos de este autor que estarían, por lo menos, a la misma altura de “MANHATTAN”.
En primer lugar, la película es un sosegado y hermoso poema a la ciudad de Nueva York, una declaración de amor a Manhattan y su fauna “exquisita” que su autor integra con inteligencia y brillantez en esa continuación de su discurso, una diseccionadora y reflexiva mirada, a la vez tierna, sobre el cínico, infantilizado, egoísta, incoherente y asustado hombre enamorado. En esta ocasión, el basculante personaje de Isaac que interpreta Allen, ese efímero guionista de televisión que se mira demasiado el ombligo, está dibujado “a su imagen y semejanza” con abundantes alusiones y referencias a su propia biografía, eso sí, más o menos camufladas. Lógicamente, como precaución para que tanto autor como personaje se hagan querer, recurre a un método consistente en pulir y suavizar posibles aristas, utilizando como herramienta la autoironía. Así vamos descubriendo su miedo a la soledad y al fracaso, mientras comprueba el carácter inestable y evanescente de la relación entre un hombre y una mujer. Y ese repaso se convierte en una continua confrontación –en tembloroso equilibrio– entre pasado y futuro.
La portentosa fotografía en blanco y negro de Gordon Willis (es muy probable que inspirada en las fotografías de Berenice Abbott) materializa una serena, bellísima y muy trabajada puesta en escena, caracterizada por una planificación larga en la que abundan tanto inteli­gentes juegos de plano-contraplano, como "invisibles" travellings antecediendo, siguiendo o acompañando a los personajes, atrapándolos siempre en su punto de vulnerabilidad, por debajo de sus sofisticados parapetos dialécticos. Y la maravillosa música de George Gershwin con su poder evocador y emocional envolviendo adecuada, lujosamente las imágenes de esta obra maestra.