12 de julio de 2017

DESAYUNO CON DIAMANTES (Breakfast at Tiffany's)
(USA) Jurow-Shepherd / Paramount, 1961. 115 min. Color.
Pr: Martin Jurow y Richard Shepherd. G: George Axelrod, basado en la novela de Truman Capote. Ft: Franz Planer y Philip Lathrop (no acreditado). Mt: Howard Smith. DA: Hal Pereira y Roland Anderson. Vest: Edith Head, Hubert de Givenchy y Pauline Trigere. Ms: Henry Mancini. Can: "Moon River" de Johnny Mercer (letra) y H. Mancini (música). Dr: Blake Edwards.
Int: Audrey Hepburn, George Peppard, Patricia Neal, Buddy Ebsen, Mickey Rooney, Martin Balsam, Jose Luis de Vilallonga, John McGiver, Alan Reed, Dorothy Whitney, Stanley Adams, Claude Stroud.
Os presento a Holly Golightly (Audrey Hepburn). Bajo esa fascinante imagen de elegancia y exquisitez habita y se debate un cervatillo desamparado.
Amanece en Manhattan. Sofisticada y solitaria Holly recibe el nuevo día
desayunando frente al escaparate de Tiffany & Co.
Dormidita con la mañana avanzada, tiene que ser su gato quien le avise de que ya
es hora de despertar. Además, alguien está llamando a su puerta.
Acostarse de madrugada trae consigo que a mediodía sus ojos aún se nieguen
a abrirse del todo cuando le abre la puerta a quien llamaba.
Se trata de su recién llegado nuevo vecino, Paul Varjak (George Peppard), un atractivo joven que le pide el favor de poder llamar desde su teléfono. 
Llega Emily "2E" Failenson (Patricia Neal) para comprobar que Paul, su nuevo "protegido", ya se ha instalado en el apartamento que ella paga.
Aquí vemos a Paul que se disponía a acompañar a Holly a la prisión de Sing-Sing en una extraña visita, siendo interceptado por la Sra."2E" que le retiene.
Nuestra perceptiva Holly cree captar la situación de su nuevo y amable vecino.
Otra multitudinaria fiesta. Esta vez en su apartamento al que acuden amigos y "desertores" de otros guateques. Entre los primeros se encuentra el representante artístico O.J. Berman (Martin Balsam).
En esa fiesta improvisada ha conocido a José da Silva (José Luis de Vilallonga), un apuesto millonario brasileño que se convierte en su asiduo acompañante.
Los frecuentes y ruidosos guateques en el piso de Holly sacan de sus casillas a su irascible vecino japonés, el Sr. Yunioshi (Mickey Rooney) que ella se encarga de frenar con falsas promesas de posar para él.
Uno de los paseos de Paul y Holly por las aceras de Manhattan.
Nuestra compenetrada pareja en los archivos de la biblioteca pública. Él quiere dar a Holly la sorpresa de mostrarle su libro, el único que le han publicado hasta la fecha.
Visitando la famosa joyería Tiffany & Co., lugar donde Holly se siente "a salvo" del mundo.
SINOPSIS: En Nueva York, una sofisticada y solitaria muchacha con un pasado del que quiere huir conoce a su nuevo vecino, un apuesto y joven escritor "protegido" por una dama rica. Ambos congenian y se enamoran tras reconocer que sus vidas estaban equivocadas.
Holly, sumida en el desamparo, busca cobijo y calor humano en la cama de Paul.
Holly, convencida de que la solución a sus problemas pasa por casarse con el magnate José da Silva, consulta en la biblioteca pública libros sobre Brasil para empaparse de las características de ese país. Paul trata de disuadirla de esa decisión.
Paul ama a Holly y no está dispuesto a perderla.
Nada mejor para acallar la soledad y ahuyentar las penas que cantar "Moon River"
en el quicio de la ventana, acompañada de una guitarra.
Enfundada en el albornoz con un whisky, un cigarrillo y el libro de Paul en las manos.
En uno de sus escarceos urbanos, acaban en la barra de un local de strip-tease contemplando 
los "talentos" de la bailarina de turno.
Inesperadamente, aparece en escena Doc Golightly (Buddy Ebsen) que se revela
ante Paul como el esposo de Holly.
Tras la sorpresa y el desconcierto inicial, Holly le confiesa que aunque le ama, ha cambiado, ya no es la misma y no está dispuesta a regresar con él a la vida en el campo.
Convencido de que está enamorado de Holly, Paul decide romper su degradante relación
con su interesada mecenas "2E".
En una de sus visitas a Tiffany's, Paul quiere regalarle algo a Holly pero solo dispone de diez dólares. El veterano dependiente (John McGiver) se muestra muy comprensivo con la pareja.
Disfrutando de la ciudad, a la vez que tomando decisiones.
Llueve en la ciudad. Un taxi. Holly quiere (en realidad, no) viajar a Brasil para reunirse con José da Silva. Una vez más Paul trata de hacerla comprender que está a punto de cometer un grave error.
Holly que durante el trayecto hacia el aeropuerto ha liberado a su gato,
se arrepiente y detiene el taxi para recuperarlo.
Lo encuentra bajo la lluvia entre unos cubos de basura completamente empapado.
Un momento sublime: la música de Mancini se impone a los sonidos de la ciudad y finalmente Paul y Holly, sin importarles el aguacero, comprenden que en un mundo mentiroso e inmisericorde solo se tienen el uno al otro.
COMENTARIO: Si a estas alturas resulta innecesario por obvio decir que el paso del tiempo se encarga siempre de colocar cada obra en su justo lugar, en el caso de “DESAYUNO CON DIAMANTES” si resulta pertinente recordar que en su día, sin perspectiva, se dijeron y escribieron muchas estupideces, acusando a esta comedia de manierista, irracional, caótica e inverosímil, ejercicio de virtuosismo y otras lindezas. Pues bien, cincuenta y seis años después de su estreno nadie en su sano juicio se cargaría esta icónica representante de un género, por otro lado, ya extinguido como es la comedia de sentimientos, elegante y estilizada. Pero es que la película de Edwards trasciende el género al que se la adscribe para convertirse en una crónica de la triste y reveladora trayectoria íntima de unas personas solita­rias, insatisfechas y desplazadas, que no encuentran su lugar en la vida y se debaten en un contexto definido por el vacuo brillo, la oquedad y la insinceridad en el que al parecer no tienen cabida. Por eso, Holly y Paul (qué bien trazados están esos personajes) instintivamente unen sus erráticos itinerarios, "viviendo" ante nosotros mien­tras son observados por una cámara cómplice e intuitiva, casi alada en oca­siones.
Los magníficos diálogos de George Axelrod a quien le importó muy poco la “fidelidad” a la novela de Capote que únicamente utilizó como base, el poder de fascinación de las imágenes, el tono y musicalidad de algu­nas escenas (lo que lleva a la película en varios momentos a una notable cercanía con el cine de Stanley Donen y Richard Quine), hacen de “DESAYUNO CON DIAMANTES” un brillante y estiloso trabajo sin dejar de ser al mismo tiempo –como decía más arriba– una penetrante indagación en torno al acercamiento emocional y físico de dos seres humanos necesitados de calor. En cualquier caso, esta película consagró definitivamente a Blake Edwards en la industria de Hollywood y amplió su abanico profesional. Sus comedias meramente cómicas, algunas muy buenas, dieron paso a ejercicios más ambiciosos, si bien, de aquella etapa, en el título que nos ocupa, permanecen algunos elementos de humor loco (el personaje de Mickey Rooney, la desbocada fiesta en el piso de Holly).
No puedo evitar la referencia a Ia inolvidable secuencia inicial con esa adorable Holly Golightly que compone Audrey Hepburn en su amanecer frente al escaparate de la joyería Tiffany's con vestido de noche, desayunando café y un croissant que extrae de una bolsa de papel mientras oímos los embelesantes acordes de Henry Mancini, o más avanzada la acción, nuestra Holly evolucionando entre los variopintos invitados de un improvisado e indescriptible party.

6 comentarios:

  1. No sé cómo fue recibida en su estreno esta maravillosa película porque no tengo datos pero resulta difícil pensar que hubiera espectadores, público o críticos, que no les fascinara. Cuando se estrenó en España yo debía tener tan solo unos cinco o seis años así que fue mucho más tarde cuando la descubrí en algún pase televisivo. Desde entonces se ha convertido en una de mis cinco comedias favoritas y creo que es lo mejor que hizo Blake Edwards en este género. Por no hablar de sus dramas como "Chantaje contra una mujer" y "Días de vino y rosas".
    Saludos.

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    1. Hay que tener en cuenta el contexto cinematográfico de aquellos primeros años sesenta. Entonces aún estaban en activo y en su mejor momento directores de la talla de Hitchcock, Minnelli, Donen, Quine, Cukor, Berlanga, los de la "nouvelle vague", Kurosawa, Rossellini e incluso Renoir cerrando su carrera. Quiero decir con esto que el emergente Edwards tenía en aquellos momentos mucha y muy fuerte competencia. Tal vez por esto no se le tenía muy en cuenta y sus méritos pasaron algo desapercibidos.
      Un saludo.

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  2. Me gusta mucho, pero mucho esta película. De hecho la suelo ver cada año una vez. Tiffanny, la música de Mancini, Audrey cantando Moon river, George Peppard y su mirada, Gato empapado bajo la lluvia... Pero también soy amante de la novela corta de Truman Capote (y como bien dices la película es una adaptación tremendamente libre). Pero las dos cuentan en realidad una historia triste de una muchacha que vivió una infancia oscura. Aunque Edwards permite que tenga un bonito final... y Capote nos explique que en realidad sigue volando libre, creando historias, no sabemos si desgraciadas o no.
    Es imposible imaginar otra Holly que no sea Audrey. Pero leyendo la novela entiendo perfectamente que Capote viera a su protagonista con el rostro Marilyn.

    Besos
    Hildy

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    1. Imagino, Hildy, que por cuestión generacional llegaste a esta película cuando ya había sido entronizada, lo que te facilitó las cosas a la hora de apreciar sus virtudes. Como apuntaba en el arranque de mi post, la viste con perspectiva y ya colocada en su sitio.
      George Axelrod, un maravilloso guionista siempre brillante pero que lo mismo podía resultar malévolo y virulento ("LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA", "CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA") que romántico y aterciopelado ("BUS STOP", "ENCUENTRO EN PARÍS") optó en esta ocasión por construir una comedia "misericordiosa" para con los personajes, alejándose del enfoque capotiano. Luego Edwards acentuó aún más ese cálido acercamiento a los dos protagonistas.
      Es curioso que en varios proyectos importantes de la época la Monroe fuera el primer plato elegido. Mientras rodaba "SOMETHING'S GOT TO GIVE", Cukor le propuso a Marilyn hacer con ella "MY FAIR LADY"; Wilder la quería para "IRMA LA DOUCE"; como sabemos, Capote la hubiera preferido para el trasvase de su Holly Golightly a la pantalla. Aún resulta más llamativo que Audrey Hepburn, con físico y estilo diametralmente opuestos, heredara dos de aquellos papeles.
      Un beso.

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  3. Como no podía ser de otra manera, yo también he descubierto "Desayuno..." con mucho retraso respecto a cuando se estrenó. Y debo decir que su brillantez y naturalidad, su elegancia no solo formal, me ganaron desde la primera vez que la vi. Ahí estaba el vitalismo y la comprensión de Blake Edwards para "salvar" a ese par de seres de la soledad y el desvalimiento. Una delicia de película.
    Un abrazo.

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    1. Tu impresión de "DESAYUNO CON DIAMANTES" resulta complementaria a buena parte de lo que le decía a Hildy. Creo que en esta película, como en algunos dramas posteriores en la filmografía de este director, se deja notar el amor con el que se acercaba a sus criaturas. Si bien, el desprecio y la causticidad acabaron por se imponerse en varios de sus últimos trabajos, por ejemplo, "10", "SWITCH" y "S.O.B.". El devenir trae con frecuencia el desencanto y el descreimiento.
      Un abrazo.

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