2 de septiembre de 2016

"CAFÉ SOCIETY"
(USA) FilmNation Entertainment / Gravier / Perdido, 2016. 96 min. Color.
Pr: Stephen Tenenbaum, Letty Aronson y Edward Walson. Ft: Vittorio Storaro. Mt: Alisa Lepselter. DP: Santo Loquasto. Vest: Suzy Benzinger. Ms: diversas grabaciones. G y Dr: Woody Allen.
Int: Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Steve Carell, Blake Lively, Jeannie Berlin, Parker Posey, Corey Stoll, Ken Stott, Sari Lennick, Stephen Kunken, Sheryl Lee, Anna Camp, Paul Schakman, Taylor Carr, Woody Allen (narrador).
Bobby (Jesse Eisenberg) forma parte integrante de una peculiar familia judía del Bronx neoyorquino. A la hora de comer, alegres (o no tanto) conversaciones de sobremesa. Aquí le vemos junto a Ben (Corey Stoll), su hermano mayor.
Por imperativo consejo de su madre, Bobby se acaba de trasladar a Los Angeles en una intentona de escapar del marasmo que impide que su vida despegue.
Una vez instalado, Bobby visitará a su tío Phil Stern (Steve Carell), un influyente representante artístico en Hollywood con la esperanza de que le proporcione algún trabajo.
Durante sus interminables esperas para ser recibido en el despacho de su tío, nuestro Bobby conoce a Vonnie (Kristen Stewart), su joven secretaria.
Una vez que el inaccesible Phil se digna recibir a su sobrino le proporciona 
una ocupación y encarga a la servicial Vonnie la misión de 
acompañarle -en horas no lectivas- para que absorba el ambiente de la ciudad.
Por una serie de afinidades, los dos jóvenes pronto entablan amistad.
Bobby, sin poderlo evitar, se enamora de Vonnie. Pero ella frena los avances
del muchacho cuando le confiesa que ya tiene novio.
La actividad profesional de Phil es frenética. Además, este hombre tiene
problemas personales como, por ejemplo, que ya no ama a su esposa.
Mientras y pese a todo, nuestra joven pareja continúa muy a gusto cuando
se encuentran juntos.
SINOPSIS: A mediados de los años treinta, un joven judío del Bronx decide abandonar su anodina vida con la familia y viajar hasta Hollywood para probar suerte y tratar de convertir sus sueños en realidad. Allí tiene un tío suyo, poderoso agente artístico, al que pide trabajo. Pero una vez instalado en la Meca del cine, se enamora de la joven secretaria de su tío mientras comprueba que la vida en esos sofisticados ambientes no es lo suyo.
Disfrutando de una encantadora velada en un recóndito y pequeño restaurante.
A Vonnie se le complica la vida y entra en crisis cuando comprende que también
ama a Bobby, más allá de una cálida amistad.
Pronto sabremos que el "novio" de Vonnie no existe como tal y en realidad es la amante secreta 
de Phil, un hombre escindido entre la lealtad que le debe a su esposa y 
la pasión amorosa que siente por su secretaria.
Finalmente, de manera casual, Bobby descubre la identidad del hombre que
le disputa su amor por Vonnie.
De regreso a Nueva York, el desencantado Bobby trabajará de relaciones públicas en el club nocturno de su gangsteril hermano Ben, un local de moda entre la "gente guapa" de Manhattan.
Entre el público asistente, una noche aparece Veronica (Blake Lively), una de las
muchas bellas mujeres que desean conocer el famoso local.
Su buena amiga Rad (Parker Posey), a la que conoció en Los Angeles, ahora, durante su estancia en Nueva York, le presenta a Veronica y le anima a que entable relación con ella.
La belleza, franqueza y simpatía de Veronica pronto seducen a Bobby.
Pasado un tiempo, con el recuerdo de Vonnie (ahora casada con su tío Phil) y el amor aún anidando en su corazón, no obstante, Bobby decide pedir en matrimonio a Veronica.
Aquí vemos a un compungido Bobby tras recoger las cenizas de su hermano Ben, ejecutado en la silla eléctrica tras ser juzgado y condenado a la pena capital por sus crímenes.
Una imagen del rodaje en Central Park en la que Woody Allen cambia impresiones
con la pareja protagonista.
“La vida es un bien perdido cuando no se ha vivido como se hubiera querido” 
(Mihail Eminescu).
COMENTARIO: De unos años a esta parte, solo autores en activo de la talla de Pedro Almodóvar y Woody Allen logran con cada nuevo trabajo suyo reavivar mi pasión por el cine, una pasión que a la intemperie de los mercenarios tiempos que corren, entre tanta basura hábil y ruidosamente presentada, viene languideciendo lentamente.
En “CAFÉ SOCIETY” nuestro Woody regresa una vez más a ese territorio tan querido por él (y por muchos de nosotros) de la comedia romántica. Pero hablar de comedia romántica tratándose del autor de “ANNIE HALL” significa también la utilización de ese registro para bucear en muchos de aquellos aspectos del comportamiento humano que le hacen víctima casi siempre de sus propias contradicciones, del sinsentido del amor y de la cegadora locura cuando se funde con el deseo, de los bandazos de la vida, del paso del tiempo y las circunstancias que nos hacen cambiar, de las corrientes que nos empujan a variar de rumbo, del azar y sus imprevistas consecuencias.            
Asimismo, “CAFÉ SOCIETY” se convierte, como “RADIO DAYS”, “LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO” y “BALAS SOBRE BROADWAY”, en crónica de una época -los años treinta- por la que Allen siente una nostálgica predilección y hacia la que efectúa en aquellas y en la de ahora un evocador viaje cargado de referencias estéticas y cinéfilas no exentas de un severo y revelador decapado de la esmaltada superficie del sueño americano (tan difundido en la sociedad americana de entonces) dejando al descubierto lo que se escondía bajo el glamour, la celebridad, las grandes mansiones, los locales de moda, las burbujas de champagne y la música de jazz, en un nítido acercamiento al universo de Scott Fitzgerald.
Hay una historia central, la del joven Bobby (Jesse Eisenberg) que llega a aquel Hollywood dorado tratando de buscar una salida a la monotonía y la mediocridad de su vida en el seno de una familia judía de Nueva York (de nuevo Allen aprovecha la ocasión para sus imprescindibles puyas a la religión) y su encuentro con Vonnie (Kristen Stewart), la muchacha que pretendía llegar a ser una estrella y hubo de conformarse con ser la secretaria y amante secreta de un endiosado representante de estrellas. Sobre este eje, alternando Hollywood y Nueva York, la película se despliega de manera intermitente en varias historias secundarias que en lugar de diluir la atención sobre el tronco del relato, merced a ese talento especial que posee Allen para dotar a lo más grave de un aspecto liviano, asistimos a un prodigio de narrativa ingrávida y elíptica, casi musical, contribuyendo así a dotar a la película de un ritmo y una claridad expositiva que facilita la comprensión de unos personajes y sus circunstancias y de cómo éstas sabotean sus sueños y aspiraciones. No siempre huyendo de la soledad y la tristeza se llega a alcanzar la felicidad. De hecho, pocas veces ocurre, ni siquiera cuando crees tenerla delante. Esa última parte de la película, cuando la comedia ya ha dejado paso a un aterciopelado drama (¿recordáis los últimos quince minutos de “ESPLENDOR EN LA HIERBA”?) nos deja un poso de melancolía y -si nos identificamos con Bobby y Vonnie-, una sensación de fracaso por el bien perdido.

12 comentarios:

  1. Woody con mayor atención a la forma de lo que en él es habitual (prodigiosa la fotografia de Storaro) conduce este ligero melodrama salpicado de humor y melancolía por un tiempo pasado que se nos antoja fue mejor para él. En cualquier caso, Allen sigue en forma y nosotros que nos alegramos de ello.

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    1. Bueno, creo que nuestro amigo siempre ha cuidado mucho la forma en sus películas tanto en lo estético (bordeando en ocasiones el preciosismo como en "COMEDIA SEXUAL DE UNA NOCHE DE VERANO" y "SEPTEMBER") como en lo funcional (sin rehuir el riesgo como en "MARIDOS Y MUJERES"). Creo que esta preocupación nace en él sobre todo a partir de "MANHATTAN".
      Un saludo.

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  2. La mayoría de sus películas, hasta las más divertidas, acaban dejándonos un sabor agridulce, como si el autor de "Annie Hall" no creyera en la consecución de la felicidad, como si para Woody Allen el amor tuviera inevitablemente fecha de caducidad o los avatares de la vida acabaran siempre por desviarnos de la meta o personas elegidas. De ahí que el cierre de sus historias resulte en muchas ocasiones tan desolador. En "Café Society", pese al tono ligero, amable y nostálgico, vuelve a ocurrir.
    Un abrazo.

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    1. Ciertamente, así es. Y les ocurre a grandes autores cuando entran en su etapa de madurez; nos dan sus mejores obras y en virtud de la sabiduría y la lucidez acumuladas a través del viaje por la vida, suelen ir filtradas por un velo de melancolía y desencanto, por una tristeza apenas disimulada. No necesito citar nombres pero el octogenario Woody Allen participa de ello.
      Un abrazo.

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  3. Para empezar, tengo que decir que "Café Society" me ha gustado mucho, pero como en tu excelente comentario haces alusión a algunos títulos de Woody Allen comparables con ésta, especialmente "Días de radio" y "La rosa púrpura del Cairo", he de manifestar que en mi opinión a "Café Society" le falta cuerpo y no alcanza la perfección e intensidad de aquellas dos películas fascinantes e insuperables. Por supuesto, no digo que debiera haber aplicado la misma fórmula para conseguir un resultado semejante pues eso hubiera significado caer en el autoplagio. En todo caso, con esta última nos ha vuelto a regalar hora y media de auténtico disfrute y, como dices, sin poder evitar ese halo de tristeza que siempre acaba flotando sobre sus finales.
    Un saludo.

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    1. También menciono "BALAS SOBRE BROADWAY" como perteneciente a ese grupo. Cuando la sensibilidad, la inteligencia y el talento se ponen al servicio de la nostalgia, el resultado, tratándose de Woody Allen, es lo más parecido a una emocionante, matizada y divertida obra maestra que destila amor no exento de ironía hacia los personajes, la época y que conlleva ese suavizado toque de aflicción que ya aparecía en los finales de "MANHATTAN" y "PODEROSA AFRODITA" por no mencionar los desenlaces de las películas "duras" de Allen que se acumulan a partir de "DELITOS Y FALTAS".
      En cuanto a que "CAFÉ SOCIETY" carece de la sólida perfección de las mencionadas al principio pues es muy posible que lleves razón. Creo que "DÍAS DE RADIO" y "LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO" son insuperables y volver alcanzar su nivel, punto menos que imposible. Pero nunca se sabe... esperemos a la próxima.
      Un saludo.

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  4. Creo que la gran diferencia del Allen actual respecto al de los años 70 y 80 es que su misantropía ha aumentado hasta tal punto que apenas se percibe ya en él ningún sentimiento de cariño o compasión por sus personajes; esta última no es de las más cínicas, pero desde luego no tiene nada que ver a este respecto con La rosa púrpura del Cairo, etc.

    Me parece bien vista la conexión con Scott Fitzgerald; de hecho, pienso que todas las últimas películas de W. Allen son variaciones sobre clásicos célebres de la literatura o el cine, y en este caso "El gran Gatsby" es el punto de partida indudable.

    Un saludo

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    1. Supongo que la creciente dosis de misantropía que le atribuyes es lo que percibo como desencanto y pesimismo respecto a la condición humana y que veo como algo casi inevitable en la evolución de un artista (quizá en Renoir el proceso fuera a la inversa, no sé) cuyo “arte” consiste en urdir historias sobre personas a las que -según envejece y adquiere experiencia y sabiduría- ve y juzga sin filtros, con menos complacencia, y por lo tanto con un mayor grado de lucidez. Les ha ocurrido a cineastas tan poco sospechosos de misantropía como Stanley Donen (tras sus exultantes comedias musicales el pesimismo ya asomaba incluso en “SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO” y “BÉSALAS POR MÍ” y no digamos, años después, en “DOS EN LA CARRETERA”).
      En cualquier caso, parece ser que Woody Allen, según el momento personal que viva, se siente empujado a saltar en películas contiguas de lo cariñoso y musical al más alto grado de agresividad y acidez autocrítica (véanse, por ejemplo, “TODOS DICEN I LOVE YOU” y “DESMONTANDO A HARRY”).
      Un saludo.

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  5. Tan solo indicar que en lo que llevamos de década han aparecido un puñado de enormes películas y no creo que sea precisamente Almodovar hoy el cineasta paradigmático de gran cine, si bien es cierto que nunca fue santo de mi devoción, y menos aún compararlo con mi admirado Allen. Pero es que obras como La gran belleza, Her, Nebraska, Shame, Amor, La vida de Adéle, Mandarinas, Corn Island, Calvary, Mud, Deheepan, Ida, Once (solo una vez), Sic acts, Una casa en córcega, Joven y bonita, La caza, Incendies, Melancolía, El escritor y otras ponen de manifiesto que no estamos precisamente ante una década menor o con falta de talento. Espero verla pronto y sí decirte que también me encantó Medianoche en París, en la que también encuentro una sensibilidad y ternura extraordinarias. Por último indicar que para mi La rosa púrpura ... está muy por encima de Días de radio, y teniendo en cuenta que la última me encanta. Un abrazo.

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    1. El breve prefacio a mi comentario sobre la peli de Allen obedece (espero que la sintaxis del párrafo lo dejara claro) a mis preferencias personales en este momento y no pretendía pontificar sobre si el cine de Almodóvar y Allen representa cualitativamente el "único" buen cine que se hace actualmente en el mundo.
      Por razones obvias no puedo ver todo lo que se estrena pero, en cualquier caso, entre la selección de títulos elegidos por ti, por supuesto que hay grandes películas pero también muchas otras (dentro o fuera de tu lista) que no me lo han parecido. Supongo que estas últimas, al estar en mayoría, son las que van consiguiendo minar mi pasión por el cine en estos últimos tiempos. Eso, y que uno va envejeciendo y como consecuencia, con tanta jurisprudencia acumulada, va perdiendo entusiasmo y capacidad de sorpresa tal vez por aquello que decía Hitchcock: "es muy difícil estimular un paladar estragado".
      En fin, siempre nos quedará Woody Allen y que los dioses le conserven en activo muchos años (ya lo hicieron con Manoel de Oliveira).
      Un abrazo.

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  6. Con la vara de medir de lo exigible a un autor tan genial como Woody Allen estoy de acuerdo con los que opinan que la mayoría de las películas realizadas por él en, pongamos, los últimos diez años no están a la altura de las que rodaba en los ochenta y los noventa. Personalmente estimo que después de "Match Point" solo hay un par de títulos que me hayan gustado plenamente y son "Blue Jasmine" y "Café Society", y sobre esta última ya habéis hablado mucho y muy bien en este post. Nada que agregar salvo un detalle argumental que me recordó a "El apartamento" de Billy Wilder, y es que en aquella el protagonista, un pobre empleado, se enamora de la ascensorista de la empresa en la que trabaja ignorando que es la amante secreta de su jefe a la que éste entretiene prometiéndola que se va a divorciar de su esposa; resulta que en "Café Society" la situación es semejante.
    Un abrazo.

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    1. Bueno, he de reconocer que los detractores de la etapa más reciente en la trayectoria de Woody Allen tenéis parte de razón si sacamos la media de sus diez o doce últimas películas. Pero esa forma de evaluación no me sirve; prefiero analizar título por título y cuando me dices que solo "BLUE JASMINE" y "CAFÉ SOCIETY" te han parecido redondas, en mi opinión habría que añadir tres o cuatro títulos más. Yo lo haría.
      Me gusta que hayas detectado esa conexión que estableces en el triángulo Vonnie-Phil Stern-Bobby con el de Baxter-Srta. Kubelik-Sheldrake en "EL APARTAMENTO" de Wilder porque es muy cierta. Creo que Allen -más arriba lo apunta también Navegando hacia Moonfleet en su comentario- recurre de vez en cuando a referencias tanto literarias como cinematográficas e incluso vuelve sobre temáticas ya tratadas por él mismo en películas anteriores en una suerte de variación o ampliación. Eso es frecuente en muchos de los autores en activo. Supongo que resulta muy difícil ser enteramente "original" a estas alturas.
      Un abrazo.

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