29 de mayo de 2015

UN DÍA EN NUEVA YORK (On the Town)
(USA) MGM, 1949. 98 min. Color.
Pr: Arthur Freed y Roger Edens. G: Betty Comden y Adolph Green, basado en el ballet "Fancy Free" de Jerome Robbins. Ft: Harold Rosson. Ms: Leonard Bernstein y Roger Edens. Cor: Gene Kelly. Mt: Ralph E. Winters. DA: Cedric Gibbons y Jack Martin Smith. Can: Arthur Freed, Betty Comden, Adolph Green y Nacio Herb Brown. Dr: Gene Kelly y Stanley Donen.
Int: Gene Kelly, Frank Sinatra, Betty Garrett, Vera-Ellen, Ann Miller, Jules Munshin, Florence Bates, Alice Pearce, George Meader, Hans Conried, Tom Dugan, Carol Haney.
Chip (Frank Sinatra), Ozzie (Jules Munshin) y Gabey (Gene Kelly) acaban de bajar a tierra en el puerto de Nueva York con un permiso de veinticuatro horas y están dispuestos a "comerse" la ciudad.
Gabey conoce en el Metro neoyorquino a Ivy Smith (Vera-Ellen), a la que acaban de nombrar "Miss andén" de ese mes. El joven marinero se enamora de ella instantáneamente.
Chip y Ozzie están dispuestos a ayudar a su amigo Gabey a localizar a esa monada que se le escapó en el Metro. En la búsqueda les ayudará una taxista llamada Brunilda Esterhazy (Betty Garrett) tenaz en su afán de seducir a Chip.
Entra en escena Claire (Ann Miller), una vitalista estudiante de paleontología que de inmediato queda impresionada por el notable parecido de Ozzie con la figura de un espécimen del paleolítico.
Chip y Brunilda. Él, empeñado en la búsqueda sistemática de "Miss andén", y ella queriendo a toda costa llevarse al ingenuo marinero a su piso (en una flagrante demostración de roles invertidos).
SINOPSIS: Tres alegres marineros desembarcan en el puerto de Nueva York disponiendo tan solo de veinticuatro horas de permiso en esa ciudad que intentarán aprovechar al máximo. En su afán de divertirse, conocen a tres chicas y con ellas vivirán intensamente su corto plazo de libertad.
Las cosas no están saliendo como ellos imaginaban y la desilusión se dibuja en sus rostros.
Ivy trata de ocultar al enamorado Gabey su precaria situación económica y su origen provinciano.
Chip y Ozzie tratan de animar con escaso éxito al decaído Gabey. La pobre muchacha aprisionada entre ellos es Lucy Schmeeler (la gran Alice Pearce) que se presta a colaborar en la "fiesta".
Ivy forma parte de las ensoñaciones musicales de Gabey.
Otro momento en que Gabey forma parte de ese onírico ballet en torno a la buscada Ivy Smith.
COMENTARIO: Resulta difícil -diría incluso que inútil- teorizar, explicar, describir el cine musical pues de todos los géneros cinematográficos es el que entra con mayor placer e intensidad por los sentidos sin espacio intelectual para el análisis. De ahí, que sea el que más se resiste a cualquier propósito de acercamiento crítico. ¿Cómo diseccionar el ímpetu, la alegría de vivir, el entusiasmo que rezuman estas películas, sin desvirtuar, sin desintegrar, todo lo que de sensorial tienen? Cuando veo -por ejemplo- “UN DÍA EN NUEVA YORK” o “CANTANDO BAJO LA LLUVIA” me invaden unas ganas que apenas puedo contener de bailar por las aceras, saltar sobre los bancos, subirme a las farolas o al techo de un tranvía, luzca un sol radiante o caigan chuzos de punta. Da igual, su vitalidad es muy contagiosa.
El título que ahora nos ocupa fue el primero de los tres musicales dirigidos al alimón por Kelly y Donen (tan bien conjuntados ambos que para el caso podríamos considerarlos como un "director siamés") y también el primero en romper los corsés que hasta entonces habían constreñido al género (muchas escenas se rodaron en exteriores auténticos de Nueva York), oxigenándolo y dotándolo, al hilo de lo que decía en el párrafo anterior, de dinamismo y espontaneidad y consiguiendo una perfecta fluidez al integrar los bailes y canciones dentro del devenir argumental en un todo homogéneo, sin frenazos ni altibajos que pudieran entorpe­cer el apabullante ritmo mantenido a lo largo de toda la película. Cómo colocaban y movían la cámara estos dos genios (y Minnelli también en “THE BAND WAGON”) haciéndola participativa de los estados de ánimo, de las emociones de los personajes, es el secreto que los distingue de otros realizadores, más convencionales, acomodaticios o mediocres (George Sidney, Walter Lang, Charles Walters), que cultivaron el género.
Se ha hablado siempre de los veinticinco años de Orson Welles cuando llegó a Hollywood para rodar "CIUDADANO KANE"; sin embargo, pocos han tenido en cuenta que Stanley Donen aún no los había cumplido cuando se inició el rodaje del film que ahora nos ocupa. Para terminar, estamos ante el que hoy consideramos un gozoso clásico de una capital importancia en la historia del musical (y del cine en general) al que, merced a ese milagro llamado Kelly-Donen, seguirían “CANTANDO BAJO LA LLUVIA” y “SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO” (ésta resultaría casi una secuela de “UN DÍA EN NUEVA YORK” pero en clave desencantada y que de alguna manera ya prefiguraba “BÉSALAS POR MÍ”, comedia ácida que afrontaría Donen en solitario dos años después).

16 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, Teo. De la trilogía yo me quedo con "Cantando bajo la lluvia" (una de las cuatro o cinco mejores películas estadounidenses de todos los tiempos), pero "Un día en Nueva York" es por supuesto y asimismo formidable. Bueno, qué decir de un director a quien debe su nombre tu fantástica guía.

    Saludos.

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    1. Es cierto y creo que se nota: Stanley Donen es probablemente el director que me ha proporcionado más horas de enriquecedora felicidad desde una pantalla. Hitchcock es, para mí, el otro gran maestro, aunque él me ha proporcionado, no felicidad -que también- sino el descubrimiento de los oscuros vericuetos que nos conducen hasta el último reducto del alma humana; y lo que vamos viendo en ese descenso constituye el meollo de sus películas.
      Un saludo.

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  2. Has mencionado los tres mejores musicales al que yo añadiría otro de Minelli para empatar a dos: Un americano en París; y asi ya tenemos el cuarteto imprescindible de musicales, digamos modernos donde los números se intercalaban en la trama y no sólo eran consecuencia de una historia digamos backstage (claro que hay algunos más como Meet me in St. Louis, pero entonces desemptararíamos y no es cuestión de batallar...)
    Saludos.

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    1. Por supuesto, "UN AMERICANO EN PARÍS" es otra de las grandes obras maestras del musical, de las más disfrutables, si bien le pongo un leve "pero". Resulta quizá, por momentos, demasiado "arty". El mismo "pecado" que cometió Gene Kelly cuando, separado de Stanley Donen, afrontó la dirección en solitario de un musical. Me estoy refiriendo a "INVITACIÓN A LA DANZA".
      Un saludo.

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  3. "Cantando bajo la lluvia" y "Melodías de Broadway 1955" (The Band Wagon) tienen prácticamente el mismo argumento y podría decirse, lo digo yo porque así lo creo, que son los dos mejores musicales de la historia del cine. En cuanto a "Un día en Nueva York", es quizá el más vitalista y el más alegre, junto a "Cantando...", de los que realizó Stanley Donen con Gene Kelly.
    Cuando se separaron, Donen siguió demostrando que era un maestro dentro y fuera del musical pero su optimismo, su alegre visión de la vida y de las relaciones, sufrieron un bajón llegando a realizar algunas películas que trasmitían mucha tristeza, aún sin abandonar ese tono de comedia. Ahí están para demostrarlo "Dos en la carretera" y "La escalera".
    Saludos.

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    1. Bueno, esa visión pesimista y desencantada de la permanencia de las relaciones (aquí, de amistad) ya aparecían en su tercer trabajo con Kelly. La magistral "SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO", que comienza con el ímpetu de "UN DÍA EN NUEVA YORK", pronto se va escorando hacia una fusión del musical con el drama, aflorando (sobre todo en su segunda parte) la gravedad y la amargura que han impregnado las mejores películas de Donen. Así pues, suscribo plenamente tu observación.
      Un saludo.

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  4. Hace tiempo que no veo una película musical y me han entrado ganas de volver a ver algunos de estos clásicos.
    Un saludo.

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    1. Si has de efectuar un acercamiento al musical, me permito recomendarte que lo inicies con los tres trabajos conjuntos de Donen con Kelly de los que hemos hablado aquí. No puede fallar. Luego, continúas con los de Minnelli y ya puestos, añade dos títulos imprescindibles, "ELLOS Y ELLAS" de Mankiewicz, y "LA BELLA DE MOSCÚ" (Silk Stockings) de Rouben Mamoulian. En realidad, los grandes, grandes, títulos del género, en mi opinión, no superan la docena.
      Mientras, un saludo.

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  5. J.L. Llamazares01 junio, 2015

    Si comparamos "Un día en Nueva York" con los musicales que venían haciéndose en Hollywood hasta entonces definidos por fastuosos decorados teatrales, multitud de coristas y parones en la trama para introducir espectaculares números, podría decirse que la película de Donen y Kelly es más una "comedia musical intimista" pues está construida con pocos personajes, escenarios cotidianos y canciones con función narrativa. O sea, espontaneidad, dinamismo y contexto creíble.
    Saludos.

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    1. Exactamente. Ahí es donde reside lo poco convencional de estas tres películas que rodaron conjuntamente Donen y Kelly. Películas que ahora nos pueden parecer simplemente clásicos, pero que en su día supusieron una ruptura importante con una anquilosada concepción del género que no lo sacaba de unos parámetros que ya empezaban a resultar caducos.
      Un saludo.

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  6. El enloquecido número musical que se organiza en el museo de paleontología es para morirse. Es lo más jocoso, libre y salvaje que yo recuerde en una película de este género. Solo por ese momento, "Un día en Nueva York" merecería estar entre los musicales más alegres y vitalistas de los que filmaba Hollywood. Pero es que toda la película mantiene ese espíritu y ese ritmo, así que estoy muy de acuerdo con lo que dices en tu texto... ¡a ver quien se atreve a hacerle la autopsia a una película de esta naturaleza! Yo solo soy capaz de disfrutarla.
    Besos.

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    1. Es así y yo no lo hubiera expresado mejor. El número del museo resulta apoteósico y aquel Jules Munshin, un actor que por razones que no me explico nunca descolló, estaba sencillamente genial. Tratar de diseccionar "UN DÍA EN NUEVA YORK" resultaría un ejercicio baldío y empobrecedor de una película diseñada para sentirla, vivirla y disfrutarla.
      Un beso.

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  7. Si las películas musicales rezuman alegría de vivir, lo hacen doblemente cuando Gene Kelly es el protagonista. "Un día en Nueva York" no la tengo reciente, suelo revisitar más a menudo "Un americano en París" y "Cantando bajo la lluvia" pero espero reparar el error pronto.

    Besos

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  8. Sí, así es. La vitalidad de Gene kelly, su visceralidad, insuflaban "alegría y vida" a aquellos musicales de los que hemos estado hablando. Kelly contribuyó decisivamente con su presencia como actor protagonista y con su peculiar estilo de bailarín a esa alegría y dinamismo que definía las películas en las que intervenía. La verdad es que aquella colaboración tan estrecha, conjuntada y feliz entre Kelly y Donen fue un milagro del que todavía seguimos disfrutando nosotros.
    Un beso.

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  9. Teo, no he visto esta peli, ni lo haré, aunque pongas una vela a Santa Greta, ya sabes que los musicales me aburren mazo, chico....no lo puedo evitar; para compensarte de mi pecado venial te dejo un clip, con varios momentazos de mi adorada Rita, moviendo el pandero y la melenaza.
    Besos.
    https://youtu.be/mz3CPzdCDws

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  10. Hola, Susan. No sé si las velas eran del gusto de Santa Greta; me parece que no. Pero hasta el día en que pueda visitar "personalmente" el Valhalla (como turista del Más Allá) tendré que limitarme a suplicar a la "divina" para que te ayude a ver la luz.
    Hemos hablado en varias ocasiones de este género cinematográfico frente al que muestras tantas reticencias que creo sólo son apriorismos. Porque estoy seguro, conociéndote como te conozco, de que el "sacrificio" de visionar los seis musicales que voy a enumerarte cambiaría tu opinión al respecto y hasta tu vida adquiriría un nuevo sesgo, un renovado sentido. Ahí van los títulos: "UN DÍA EN NUEVA YORK", CANTANDO BAJO LA LLUVIA", "SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO", "THE BAND WAGON", "ELLOS Y ELLAS" y "LA BELLA DE MOSCÚ" (he dejado fuera otros cuatro o cinco tan significativos como estos porque no quiero fatigarte). Me consta, porque me lo has demostrado, que tienes un gusto exquisito para la música, te gusta bailar y cantar y lo haces de manera espontánea cuando te encuentras feliz... entonces ¿qué mejor disposición para que te encanten estas películas y las "vivas" en primera persona?
    A mí también el gran grueso de películas musicales que se han venido rodando a lo largo del tiempo "me aburren mazo", porque hay que saber distinguir y separar unos musicales de otros. De eso ya he escrito en otros post y en este mismo. Así pues, Susan, te absuelvo de tu pecado venial pero me veo obligado a imponerte una penitencia (que puedes imaginar cuál es) y sobre todo, un propósito de enmienda que debiera empezar por ver esas cintas y luego ya si eso, seguimos nuestra charla.
    Mientras, un beso.
    P.D.– Fabuloso y encantandor clip con ese inteligente montaje de momentos musicales al ritmo (trampeado) del "Stayin' Alive" de los Bee Gees. Muchas gracias.

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