29 de marzo de 2015

EL DESPRECIO (Le mépris)
(Fr-It) Roma-Paris Films / Concordia / Champion, 1963. 103 min. Color. FranScope.
Pr: Georges de Beauregard, Carlo Ponti y (sin acreditar) Joseph E. Levine. G: Jean-Luc Godard, basado en la novela de Alberto Moravia. Ft: Raoul Coutard. Mt: Agnès Guillemot y Lila Lakshmanan. Son: William Sivel. Vest: Janine Autré. Ms: Georges Delerue. Dr: Jean-Luc Godard.
Int: Brigitte Bardot, Jack Palance, Michel Piccoli, Fritz Lang, Giorgia Moll, Linda Veras.
Esta estimulante pose de Brigitte Bardot, aunque no pertenece en sentido estricto a ninguna imagen de "EL DESPRECIO", fue utilizada para la difusión planetaria de la película.
He aquí un desnudo de Brigitte Bardot, una de las imposiciones de los productores para poder "vender" mejor la película de Godard.
Camille (Bardot) y Paul (Michel Piccoli) forman un matrimonio aparentemente armónico y relajado.
Vemos en una sala de proyección al director (Fritz Lang) que dirige una versión de "La Odisea" para el productor Jeremy Prokosch (Jack Palance), a Paul contratado como guionista y a Francesca (Giorgia Moll), la asistente personal de Prokosch.
Camille, Paul y Prokosch en un momento de relajación.
Camille, desnuda, yace sobre un sofá rojo mientras su marido Paul parece ir a su bola entretenido con el cordón de su zapato.
La espléndida carnalidad de Camille, que nos observa con su mirada opaca, expuesta
sobre una privilegiada alfombra.
Camille, ya no es la misma respecto a su marido. Él ha cometido un error de comportamiento que ella no le perdonará. El amor parece trocarse en desprecio.
Mientras transcurre el rodaje de esa nueva versión de "La Odisea" en Capri, Camille descansa y se aburre en la villa Malaparte.
Una indolente Camille, escudada tras unas gafas, parece contemplar el cielo azul.
SINOPSIS: Un escritor que ama a su bellísima mujer, comete el error fatal que le hará perderla para siempre: sin premeditación, sólo por acomodaticia cobardía, la pone al alcance de un poderoso y despótico productor para el que trabaja como guionista. Este gesto de un instante, provocará en la mujer una repentina e irreversible fractura en la relación con su marido.
Prokosch, un productor de Hollywood ajeno a cualquier inquietud artística y que solo quiere un producto comercial, contempla con deseo mal disimulado a Camille, a la que pretende conseguir.
 Camille y la taza de café. Su mirada...
Paul no está tranquilo. Tiene la conciencia de que ha cometido graves errores con su esposa y sabe que la está perdiendo.
Fritz Lang interpreta a un director de cine que podría ser él mismo. De hecho, en la película,
conserva su nombre.
En ese ademán de Paul, en su semblante, adivinamos la zozobra interior y a la vez su impotencia por restañar la quiebra de su relación con Camille.
Camille sentada sobre el inodoro, envuelta en una sábana roja, fuma y observa.
Paul al borde del mar, observa a su esposa.
Camille y Paul caminan agarrados de la mano. Sin embargo, ya no existe esperanza para ellos.
Sobre un bellísimo escenario de Capri, en la terraza de la villa Malaparte.
Herida y desengañada, Camille decide irse con Prokosch y sube a su Alfa Romeo rojo ignorando lo que les depara el destino minutos después.
Durante el rodaje de "EL DESPRECIO", vemos a la Bardot fumando y a Godard, guión en mano.
COMENTARIO: Desde el impacto causado en 1960 con su primer largo “AL FINAL DE LA ESCAPADA” (À bout de souffle), Godard, en su permanente voluntad de ruptura con la dramaturgia tradicional, no cosechaba precisamente éxitos de taquilla. Aunque todo el mundo hablara de él, de sus películas y fuera considerado el estandarte de la nouvelle vague, imagino que empezó a sentirse inseguro con respecto a la continuidad de su carrera y tal vez por ello se mostró aparentemente dispuesto a “acatar” ciertas reglas de la industria aceptando (o aprovechando la oportunidad de) rodar con la que en aquellos momentos era la máxima estrella del cine francés y el sex-symbol más excitante en el panorama cinematográfico europeo, Brigitte Bardot.
Partiendo de este supuesto (sobre el que no pongo la mano en el fuego), ahí teníamos al autor de “VIVRE SA VIE” adaptando una novela de Alberto Moravia y llevando a cabo un ejercicio de simulada sencillez, luminoso y bello (con un magistral uso de los colores), de intuitivas y sorprendentes soluciones de puesta en escena entre las que cabe destacar con los diferentes encuadres y desplazamientos de cámara, la desdramatizada, larguísima y agobiante secuencia doméstica entre Piccoli y la Bardot, ese matrimonio en repentina descomposición. Y es probable (como apunte cotilla) que en la relación de Paul y Camille hubiera bastantes pinceladas de la vida personal de Godard en su relación con Anna Karina (en un momento dado, casi como un exorcismo, hace que la Bardot se coloque una peluca negra que nos remite a la musa y entonces esposa de Godard).
En “EL DESPRECIO”, Godard nos habla sobre el complicado mecanismo mental de una mujer, sobre los muy sensibles y casi siempre inextricables resortes de su sensibilidad, sobre ese inesperado “click” que salta en el cerebro de Camille trastocando el amor hacia su esposo Paul en desprecio cuando en un determinado instante percibe su interesada ausencia de celos (formidable y compleja secuencia de Bardot, Piccoli y Palance en los patios de Cinecittá con ella subiendo finalmente al Alfa Romeo de Prokosch). Al mismo tiempo, a través de la presencia de Fritz Lang en la película interpretando a ese director de cine incomprendido y saboteado por un brutal productor hollywoodense que solo cree en el dinero (el que gasta y el que pretende ganar), Godard reflexiona también sobre la creación artística sometida a los coartantes criterios de una concepción industrial de ese arte.
Sobran en “EL DESPRECIO” –en la humilde opinión de quien esto escribe– algunos diálogos y frases de naturaleza “filosófica” (la extraña cita de Hölderlin, los paralelismos homéricos). Brigitte Bardot, en cambio, está hermosísima y muy bien dirigida, aportando, eso sí, los imprescindibles desnudos (muy bien integrados) para no defraudar las expectativas tanto del público (mayormente masculino) de la época como de los productores que arriesgaban su dinero en el proyecto. Michel Piccoli, cuyo personaje, ese guionista que se pasea por la película sin atender ni comprender a su esposa y con la conciencia de estar vendiéndose por dinero, efectúa un trabajo excelente y consigue que detestemos a ese Paul Javal que en su aparente indolencia esconde una buena dosis de inseguridad y la incomodante sensación rayana en lo masoca de no estar a la altura de las circunstancias cuando comprende que está perdiendo a su esposa.
En cualquier caso, desafortunadamente, la película no funcionó en taquilla como se esperaba con el consiguiente cabreo de Joseph E. Levine que había aportado un sustancioso adelanto por los derechos de distribución de la película en territorio anglosajón. Nada ha impedido, sin embargo, que con la perspectiva que proporciona el paso del tiempo “EL DESPRECIO” sea considerado hoy uno de los más brillantes trabajos de Jean-Luc Godard.

16 comentarios:

  1. Godard se disfraza de Rossellini para hacer uno de sus mejores trabajos sin duda, una película en dos (o en tres) con el drama de la incomunicación (de ahí lo del realizador italiano), el guión especular (Lang haciendo de Lang con algún que otro diálogo que ha pasado a la historia) y, finalmente, un reportaje de la Bardot que, en efecto, recuerda a las cintas donde su musa Karina era la protagonista. Una peli de la que se ha hablado mucho, pero me temo que no se ha visto tanto como se dice (sonrio).
    Saludos.

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    1. Sospecho, Ethan, que cuando escribes Rossellini en realidad querías referirte a Antonioni. En eso estoy de acuerdo, "EL DESPRECIO" tiene alguna resonancia antonioniana, especialmente en sus concomitancias con su famosa "trilogía de la incomunicación". Y también tienes razón en lo del componente documental incrustado en la fascinada descripción del personaje de Camille refundido con el de la actriz que lo interpreta, un mito consolidado en aquellos momentos. Ocurría lo mismo, efectivamente, con las cintas que rodó con Anna Karina. Y ya puestos, refirámonos a las pelis de Richard Quine con Kim Novak... toujours l'amour!
      Un saludo.

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  2. Es una película muy satisfactoria estéticamente ya que Godard contó con más medios económicos que nunca. Para asegurarse la rentabilidad el productor contaba con las escenas de desnudo de Brigitte Bardot. Al final, como comentas Godard lo solucionó integrando esas escenas de Bardot de manera bastante coherente en la película. Coincidentemente el distanciamiento entre el personaje de Piccoli y su esposa coincide con el conflicto entre la expresión artística y las presiones para que la película que rueda Lang se desarrolle de forma más comercial. El comportamiento del personaje de ella me parece bastante singular e improbable, pero el desarrollo de la película es interesante.
    Alguna de las películas de Godard me parecen directamente infumables, pero “El final de la escapada”, “Banda aparte”, “Vivir su vida”, “El desprecio” y alguna que otra que ahora no recuerdo me parecen los mejores Godard e incluso digeribles para aquellos a los que no les gusta Godard en general.

    Saludos

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    1. Empecé a descolgarme del cine de Godard a partir de "LA CHINOISE" y "WEEKEND". No puedo hablar con conocimiento de causa de toda su obra porque apenas he visto tres o cuatro pelis suyas de las rodadas después de 1968. En cualquier caso, a pesar de las décadas transcurridas, mi favorita continúa siendo la fascinante "VIVRE SA VIE". Ese es mi Godard.
      Un beso.

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  3. A mí me gusta Godard en su primera etapa, esa docena de películas que rodó antes de 1968. Todo lo que hizo después, es decir, todo lo que vi a partir de "Weekend" me alejó de su cine. Esta que comentamos es una de mis favoritas y la he visto ya unas cuatro o cinco veces. Me seduce cómo la cámara remolonea en torno a los personajes y su ámbito más inmediato, una cámara curiosa, juguetona y a veces inquisitiva. Me encanta esta película y ni que decir tiene que también Brigitte Bardot en la que yo creo que fue su mejor película.
    Saludos.

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    1. Has podido comprobar, Gonzalo, que en mi respuesta a Maribel coincido exactamente contigo en mi apreciación de la filmografía de Godard. Debe ser algo generalizado, lo que hace que seamos poco originales en nuestros juicios y hasta sintácticamente coincidentes en la manera de expresarlos. Procuraré ser más aportativo la próxima vez.

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  4. Fernando Lázaro07 abril, 2015

    No entiendo bien por qué Godard cuenta su historia, o la de Moravia, de esa manera. Es como si la cámara la manejara el ayudante de dirección, sin saber dónde colocarla, sin rigor y sin énfasis. Si no fuera por la presencia de Brigitte Bardot no la hubiera visto entera. La conclusión es que las películas de este director no me gustan porque no entro en su forma de narrar, suponiendo que lo suyo fuera narrar.
    Un saludo.

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    1. Bueno, Fernando, estoy convencido de que Godard sabía muy bien dónde colocar la cámara. Otra cosa es que se negara a ser un continuista en la narrativa tradicional. Él venía de la crítica contestataria y su concepción del lenguaje cinematográfico venía a romper las hasta ese momento inamovibles "reglas gramaticales", que para eso ya estaban los maestros del clasicismo (a muchos de los cuales él admiraba). Picasso poco tenía que ver con Velázquez, lo que no invalidaba la genial creatividad del primero respecto a la del segundo. Me parece.
      Un saludo.

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  5. "Vivir su vida" también es una de mis favoritas. También me gusta especialmente "Masculino, femenino". En cuanto a "El desprecio" no la tengo fresca en la memoria pero solamente por ver a esta mujer en una película de Godard cuando éste estaba en su plenitud creativa ya merece el visionado.
    Un saludo.

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    1. Hola, Luis, bienvenido. A mí también me gusta mucho "VIVRE SA VIE". Creo que es mi favorita, la que más me seduce y la que con mayor frecuencia visito. En cambio, "MASCULIN FÉMININ" la considero solo godardianamente simpática, y su "estructura" pese a estar compartimentada en quince actos, resulta caprichosa y, por momentos, desconcertante en ese pretendido retrato de la juventud francesa del momento. El tiempo no ha sido su aliado.
      Si tienes ocasión de revisar "LE MÉPRIS", ya nos contarás. Elementos para que te atrape, los tiene.
      Un saludo.

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  6. Mi opinión es que Godard no se sentía cómodo en el rodaje de esta película. Era un encargo, tenía que responder ante una gran inversión, una estrella y las expectativas de quienes habían puesto el dinero. Por eso su narrativa la encuentro indecisa, como nadando entre dos aguas mientras el director parece, por momentos, añorar a su musa Anna Karina con la que sin duda hubiera trabajado más relajado.
    Besos.

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    1. Tu percepción de "LE MÉPRIS" puede que no carezca de base, Aurora. Y algo de eso que explicas sin duda sobrevoló la realización de la película. Pero, chica, no me atrevo a especular sobre en qué medida afectó a su resultado. Tal como le quedó a Godard, a mí me gusta mucho e ignoro cómo habría afrontado y resuelto esa historia si la hubiera llevado a cabo con la "libertad" que presidió casi todos sus trabajos, anteriores y posteriores. En ocasiones, las cortapisas en lugar de frenar y dificultar, estimulan la creatividad del autor a quien se pretendía condicionar. Que se lo digan a otros genios como, por ejemplo, Welles.
      Un beso.

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  7. Sublime elegía del mito cuyo tono se aplica a unos personajes y vidas modernas cinematográficas, como denota esa representación en el ovni rosado que es la casa Malaparte, frente al mar infinito, y el fascinante martirologio de una energía y plástica propias de Godard, los accidentes de tráfico, forma suya equivalente al paroxismo del fresco medieval

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    1. Curioso modo de aproximación (no por ello menos acertado) a "LE MÉPRIS", utilizando la retórica y la metáfora como método de síntesis. Y sí, puede que Godard, con ese final en la autopista, estuviese adelantándonos ya una pizca de la forma y los contenidos de "WEEKEND", aquel ejercicio de radical pesimismo que realizaría unos cuatro años después.
      Tu "anonimato" me deja sin saber a quién me dirijo. En cualquier caso, si eres nuevo/a, en este blog de cine, bienvenido/a. Y ya sabes, por aquí estamos.
      Mientras, un saludo.

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  8. Hola, Teo: Te devuelvo la visita en este post, porque aunque no he visto la película, me encanta su banda sonora. La primera vez que oí hablar de este film, fue a propósito de esa foto donde Brigitte Bardot toma una taza de café y que un amigo me informó de que correspondía a esta película. despues de leer tu post y ver las estupendas fotos, como siempre, intentaré verla.
    Un abrazo y hasta la próxima.

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    1. Hola, Selegna. Si me conoces un poco, imaginarás fácilmente la alegría que me da tu regreso a este blog. Supongo que no es este el foro para hacer autocrítica sobre las causas que provocaron tu "alejamiento" y es que, aunque en esencia continúo siendo el mismo, mi vida tiene ahora otro sesgo. En cualquier caso, nunca olvidaré que fuiste la única persona (repito: la única) en este patio extraño que se acordó de mí cuando murió mi madre.
      En cuanto a lo que nos debe ocupar, la peli de Godard, me acuerdo de ese gif de la Bardot repitiendo "ad infinitum" el movimiento de llevarse una taza de café a los labios. Y de la música del gran Georges Delerue te diré que es de una inconmensurable belleza teñida de melancolía y ese tema principal se le queda a uno grabado para siempre. La banda sonora se editó hace casi quince años, o mejor dicho, se importó de Francia (allí la sacó al mercado la Universal Music) un número limitado de ejemplares que se vendieron en algunas tiendas junto con otros sound tracks formando un pack de películas francesas. En su día, adquirí ésta y las de "A PLENO SOL" de Nino Rota y "MÈLODIE EN SOUS-SOL" de Michel Magne.
      De "EL DESPRECIO" ya digo por ahí arriba unas cuantas cosas que me gustaría que te empujaran a verla. Hace aproximadamente un año llegó a las estanterías una magnífica edición en formato blu-ray junto a otros dos títulos de Godard y supongo que aún estarán a la venta.
      A la espera de una nueva visita tuya, te envío un beso.

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