1 de febrero de 2014

SWEET SMELL OF SUCCESS / CHANTAJE EN BROADWAY
(USA) United Artists / Norma-Curtleigh, 1957. 97 min. BN.
Pr: James Hill. Pr Ej: (sin acreditar) Harold Hecht, Burt lancaster y Tony Curtis. G: Clifford Odets y Ernest Lehman, basado en una novela corta de Ernest Lehman. Ft: James Wong Howe. Mt: Alan Crosland Jr. Ms: Elmer Bernstein. Can: Chico Hamilton y Fred Katz. Vest: Mary Grant. DA: Edward Carrere. Dr: Alexander Mackendrick.
Int: Burt Lancaster, Tony Curtis, Martin Milner, Susan Harrison, Sam Levene, Barbara Nichols, Emile Meyer, Jeff Donnell, Edith Atwater, Joe Frisco, Lawrence Dobkin, David White, John Fiedler, Lurene Tuttle, Lewis Charles, Jay Adler, William Forrest.
J.J. Hunsecker (Burt Lancaster) es un desalmado e influyente columnista de un diario neoyorquino de gran tirada que gusta de ejercer su poder de la manera más perversa.
Sidney Falco (Tony Curtis) es un agente de prensa sin escrúpulos ni moral y tan desalmado con J.J. del que depende profesionalmente.
Falco, que pasa por horas bajas, suele hacer trabajos sucios para el despótico Hunsecker sin importarle el daño causado a terceros.
Sally (Jeff Donnell) es la secretaria enamorada de su jefe Falco. Ella conoce la despreciable naturaleza del hombre para el que trabaja, pero sus sentimientos hacia él la empujan a continuar a su lado.
Susan Hunsecker (Susan Harrison), la hermanita de J.J., está enamorada de Steve Dallas (Martin Milner), un joven músico de jazz. Sin embargo, Falco tiene la tarea de sabotear ese romance por orden estricta del temible hermano de la chica.
Susan es muy joven y está dominada por su hermano, lo que dificulta aún más que la muchacha tome una decisión respecto a su relación con Steve.
Frank D'Angelo (Sam Levene), tío de Falco, es el manager de Dallas y trata de quitar hierro a la animadversión que el joven músico siente hacia el sibilino agente de prensa del que adivina sus intenciones.
Sidney Falco, que se arrastra como una culebra inquieta por los ambientes noctámbulos de Broadway, desea medrar a costa de lo que sea y de quien sea.
J.J. Hunsecker ejerce las relaciones públicas de manera despiadada desde una mesa del Club 21, a la que acuden todos los que desean algún "favor" del columnista.
El atractivo físico de Falco y sus dotes de seducción son herramientas que utiliza con una gran destreza sin el impedimento ético de los escrúpulos.
SINOPSIS: En la nocturnidad de los enturbiados ambientes del show business de Broadway, un agente de prensa arribista y moralmente degradado, ayuda interesadamente a un influyente columnista de Nueva York, despótico y megalómano, en el morboso empeño de que su atractiva hermana rompa el noviazgo con un joven músico.
Susan se debate en una situación que la constriñe y asfixia, pero de la que no sabe cómo librarse.
Falco, un tipo que miente más que habla, empujado por su ambición y las promesas de J.J., no duda en contar patrañas a la inocente Susan para impulsarla a que rompa su relación con Steve.
J.J. siente por su hermanita una oscura pasión de carácter incestuoso y no soporta la idea de que se separe de él y menos aún por causa de otro hombre.
Sidney Falco esperando nuevas órdenes de su implacable jefe Hunsecker. Ambos hombres se odian y desprecian, pero se utilizan mutuamente.
El tío de Sidney, recrimina a su sobrino los censurables métodos que utiliza en el desempeño de su profesión y le previene sobre futuras repercusiones.
Rita (Barbara Nichols) es una pobre mujer, madre soltera con un hijo en edad escolar, que para ganarse la vida trabaja en un club nocturno como cigarrera. Sin embargo, dada su difícil situación laboral, se deja convencer por el desalmado Falco para someterse a vejatorias prácticas con clientes de él.
Falco dándole al tarro  con sus interesadas insidias mientras Rita espera ser atendida.
Rita suplicando inútilmente a Falco que la respete como persona y como mujer.
Los problemas de Sidney Falco se agrandan y multiplican cuando sus tejemanejes acaban finalmente volviéndose contra él.
Susan, tras un intento de suicidio, consigue reunir fuerzas para librarse del morboso yugo ejercido sobre ella y abandona ese asfixiante mundo en el que se encontraba atrapada.
COMENTARIO: Si repasamos la filmografía (apenas diez títulos acreditados) de Alexander Mackendrick, ese bostoniano afincado durante muchos años en Inglaterra y muerto en 1993 en el más insultante de los olvidos, podemos observar cómo sus primeros films, aquellas aquellas afiladas y divertidas comedias para la Ealing, daban paso a una segunda etapa en la que predominaban el desencanto y el pesimismo respecto a la condición humana, aspecto que -entre carcajadas- ya asomaba la nariz en títulos como “EL HOMBRE VESTIDO DE BLANCO” y “EL QUINTETO DE LA MUERTE”. Si cotejamos la dicharachera bonhomía de su primera realización, “WHISKY GALORE!”, con la negrura sin paliativos de que ahora nos ocupa, podremos sentir el vértigo del abismo abierto entre ambas obras escavado por la evolución de su autor.
“SWEET SMELL OF SUCCESS” es un drama impresionante por su dureza, desarrollado integramente en los ambientes noctámbulos de la trastienda de Broadway. La cámara barroca a la vez que incisiva de Mackendrick nos adentra en las entrañas de un neonizado infierno habitado por sabandijas que se retuercen mordiéndose unas a otras, en un perverso ballet que nos habla de humillaciones y dependen­cias, de odios y mentiras, de incesto, de la función corruptora del dinero y el culto al poder.
Y aquí toca destacar también unas excelentes caracterizaciones de todos los actores que componen el reparto, destacando, no obstante, a un insólito Tony Curtis en un difícil cometido (todo un reto para el carismático actor en aquellos momentos de su carrera en el que sólo se le consideraba un guapo rostro para la comedia) y a la siempre extraordinaria Barbara Nichols incorporando a esa patética y sometida cigarrera de club, absolutamente inolvidable. En cuanto a Burt Lancaster, consigue que el significado de su psicopático y despreciable personaje en verdad nos infunda miedo.
NOTAS: El fracaso comercial de esta película y el a menudo dificultoso entendimiento del realizador con los productores, fue sin duda la causa de que le apearan de varios proyectos ("EL DISCÍPULO DEL DIABLO", "LOS CAÑO­NES DE NAVARONE") y que sólo lograra rodar tres films en los diez años que siguieron a “SWEET SMELL OF SUCCESS”, clausurando su carrera en 1967 con la acidísima y menospreciada "NO HAGAN OLAS" (ver en este blog el post dedicado a la película).
En 1966, fue requerido por la Paramount con el encargo de rodar nuevas secuencias en la infausta comedia negra “OH DAD POOR DAD, MAMMA'S HUN YOU IN THE CLOSET AND I'M FEELING SO SAD!” que había dirigido el pobre Richard Quine. Un asunto muy oscuro del que no sabemos el porcentaje de autoría de cada uno ya que prácticamente nadie ha conseguido ver esa película.
En España, a finales de los años cincuenta, una distribuidora nacional adquirió “SWEET SMELL OF SUCCESS” y estuvo a punto de ser estrenada con el título de “CHANTAJE EN BROADWAY” cuando fue misteriosamente retirada de circulación en el último momento. Tal vez la Junta de Censura de la época rectificó y decidió prohibirla.