31 de mayo de 2013

MODESTY BLAISE, SUPER AGENTE FEMENINO (Modesty Blaise)
(GB) 20th Century-Fox / Modesty Blaise Ltd., 1966. 119 min. Color.
Pr: Joseph Janni. G: Evan Jones y Harold Pinter (sin acreditar), inspirado en el comic de Peter O'Donnell y Jim Holdaway. Ft: Jack Hildyard y David Boulton (secuencias de Amsterdan). Mt: Reginald Beck. DP: Richard MacDonald. Vest: Beatrice Dawson. Ms: John Dankworth. Can: Benny Green y Evan Jones. Dr: Joseph Losey.
Int: Monica Vitti, Dirk Bogarde, Terence Stamp, Harry Andrews, Michael Craig, Clive Revill, Scilla Gabel, Rossella Falk, Tina Aumont, Alexander Knox, Joe Melia, Saro Urzi, Antonio Bisacco, Michael Chow.
La imprevisible y sofisticada Modesty Blaise (Monica Vitti) con traje, peluca y accesorios de faena.
Una Modesty relajada en horas no lectivas.
Modesty sabe que si lo necesita, siempre estará disponible. Se trata del intrépido Willie Garvin (Terence Stamp), más que un amigo.
El avieso y refinado Gabriel (Dirk Bogarde), con su batín estampado, controlando sus criminales negocios. 
Modesty desayunando con croissant en su sofisticado apartamento que es a la vez su cuartel general.
SINOPSIS: La imprevisible superagente femenina Modesty Blaise es requerida por los servicios secretos británicos para que trate de recuperar un cargamento de diamantes robados por secuaces a las órdenes de Gabriel, un maestro criminal cuyos sofisticados métodos lograron burlar todas las medidas de seguridad.
Paul Hagan (Michael Craig) y Sir Gerald Tarrant (Harry Andrews) son los jefes de Modesty y parecen muy preocupados por sus incontrolables métodos de trabajo.
Ella en cambio, con el Mediterráneo de fondo, procura combinar trabajo con placer.
En las calles de Amsterdam, Modesty es salvada de una encerrona por su intuitiva habilidad y por los certeros puñales de su amigo Garvin.
Un lúdico y musical intermezzo en la película: mientras ella se zampa un enorme helado de cuatro sabores, él le canta una canción.
Modesty y Gabriel, antagonistas pero procurando mantener las formas.
COMENTARIO: Dentro de la trayectoria del autor de "EL SIRVIENTE" es fácil comprender este film -que en su día defraudó a muchos- como un encargo realizado sin mucho amor, una pieza tan manierista como caprichosa sugerida por las bandas dibujadas de O'Donnell & Holdaway que hace tiempo publicaban algunos diarios de gran tirada. Y es a partir del comic como hay que entender algunos aspectos de su chocante puesta en escena (la forma de moverse los actores, el vestuario, el color, los decorados op-art).
Sobre el papel, la historia es mínima por lo que Losey, ese maestro contumaz en dibujar la decadencia social, aquí se recreó en las secuencias, alargándolas, llenándolas de símbolos, recurriendo a constantes de su filmografía (de nuevo aparece la falta de moralidad en las acciones, la ausencia de ideales, el espíritu destructor de las mujeres), en una jocosa reducción al absurdo. Desde la mirada fría y deshumanizada del director, no hay héroes ni fuerzas del bien en el film, los famosos diamantes no hacen sino pasar de manos negativas a manos negativas y Modesty es el último peldaño de una escalera que no conduce a ninguna parte.
En el capítulo interpretativo es de recibo destacar las divertidas creaciones del excelente Dirk Bogarde, un actor habitual en los films de Losey, que aquí incorpora un "malvado" que en determinado momento y a causa de un peligro inmediato pasa de una actitud pasiva a la acción, despojándose de su aparato externo (peluca, petulancia, afemina­miento) y un inolvidable Clive Revill en un doble papel (el secretario de Gabriel y el belicoso jeque Abu Tahir) y que a continuación rodaría dos memorables películas a las órdenes de Billy Wilder ("¿QUÉ OCURRIÓ ENTRE MI PADRE Y TU MADRE?/AVANTI" y "LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES"). En cuanto a la sorprendente elección de la musa de Antonioni para incorporar esa controvertida heroína de comic, sin duda contribuyó a que buena parte del público de la época no supiera muy bien por dónde coger esta descolocante cinta que a mí, sin embargo, siempre me ha fascinado. 

16 de mayo de 2013

EL FUEGO FATUO (Le feu follet)
(Fr) Nouvelles Editions de Films, 1963. 121 min. BN.
Pr: Irenée Leriche. G: Louis Malle, basado en la novela de Pierre Drieu La Rochelle. Ft: Ghislain Cloquet. Mt: Suzanne Baron. Son: Guy Villette y Jean Nény. DA: Bernard Evein. Ms: Erik Satie. Ayudante Dr: Volker Schlöndorff. Dr: Louis Malle.
Int: Maurice Ronet, Jeanne Moreau, Lena Skerla, Bernard Noël, Alexandra Stewart, Yvonne Clech, Ursula Kubler, René Depuy, Jacques Sereys, Henri Serre.
Este es Alain Leroy (Maurice Ronet), desintoxicado de su alcoholismo, parece no tener ya las motivaciones que le empujaran a seguir viviendo.
La mirada suplicante de Alain.
Alain frente a su esposa Solange (Alexandra Stewart).
La actriz canadiense Alexandra Stewart (que trabajó a las órdenes de Otto Preminger y Arthur Penn) incorpora el personaje de Solange.
Alain visita a sus amigos.
SINOPSIS: Alain Leroy, casado con una estadounidense, ha completado un largo tratamiento en una clínica privada cercana a París para desintoxicarse de su alcoholismo. Ante la perspectiva de volver a enfrentarse a su existencia cotidiana, decide quitarse la vida. Pero antes, inicia un recorrido visitando a la gente que formó parte de su pasado: sus amantes y sus antiguos amigos parisinos.
Alain en contacto con el frío de la pistola Luger.
Un espectral y desaliñado Alain recorre las calles de un París lluvioso.
Una sábana aísla a Alain de Lydia (Lena Skerla). El contacto, la comunión con su mundo, es ya imposible.
Un hombre vaciado frente al espejo.
¿A qué obedece esa conducta que le llevará a su acto postrero?
COMENTARIO: La opción de una cámara cercana pero no participante, escrutadora pero insensible, nos empuja a pensar que en realidad esa cámara podría ser el ojo del protagonista observándose a sí mismo desde el vacío. Por lo tanto, no le pierde en ningún momento, ni le juzga, sigue a ese hombre “curado” que ya no tiene gusto ni placer de vivir. En el espejo de su habitación en la clínica figura escrita una fecha, el 23 de julio, y la película comienza día y medio antes. Nunca sabremos muchas de las motivaciones de Alain y solo nos queda seguirle impotentes en su postrero recorrido. De regreso a su habitación, parece que el contacto con la fría textura del acero de la pistola Luger le estimula, pero tan solo como el instrumento de su suicidio.
Podemos seguir esa calculada autodestrucción de Alain o quedarnos fuera observándola sin pedir explicaciones dado que el realizador evita en la medida de lo posible la implicación del espectador o su acercamiento emocional mediante un tratamiento formal -como decía al principio- frío, que nos exime inmunizándonos del atractivo exterior de ese personaje terminal que así queda como aislado del resto del plano. La portentosa dirección de Louis Malle ayudó a Maurice Ronet a conseguir una impresionante composición, probablemente la mejor de toda su carrera.

5 de mayo de 2013

EL EXTRAÑO VIAJE
(Esp) Izaro / Pro-Artis, 1964. 98 min. BN.
Pr Ej: José López Moreno y Francisco Molero. G: Pedro Beltrán, basado en un argumento de Manuel Ruiz Castillo y Pedro Beltrán, inspirado a su vez en una idea de Luis G. Berlanga. Ft: José F. Aguayo. Mt: Rosa Salgado. DA: Sigfrido Burmann. Ms: Cristóbal Halfter. Dr: Fernando Fernán Gómez.
Int: Carlos Larrañaga, Tota Alba, Lina Canalejas, Rafaela Aparicio, Jesús Franco, Sara Lezana, Luis Marín, María Luisa Ponte, Joaquín Roa, Goyo Lebrero, Xan Das Bolas.
Fernando (Carlos Larrañaga) se gana la vida como miembro de una orquesta que actúa en las fiestas y fines de semana en pequeñas poblaciones.
En ese pueblo en que la orquesta ameniza el baile de los sábados, Fernando mantiene una relación clandestina con Ignacia (Tota Alba), una grotesca y adinerada solterona hambrienta de "amor".
Ignacia con una peluca, un candil y en camisón asemeja, por momentos, un horrible espantajo que gusta de recorrer la casa y aterrar  a sus hermanos Paquita y Venancio.  
Beatriz (Lina Canalejas), una honrada moza con prisa por casarse, trabaja como dependienta de una mercería y es la "novia" oficial de Fernando.
Angelines (Sara Lezana) es una joven que reboza salud y ganas de divertirse. Toda la población masculina del pueblo la tiene en su punto de mira.
SINOPSIS: En un pueblo castellano, la vida discurre con aparente normalidad, pero los dramas de varios personajes se entrecruzan: un joven músico integrante de la orquesta que anima el baile los fines de semana, entretiene sentimentalmente a la mercera mientras vive una sórdida y ocultada relación con una madura lugareña, solterona, fea y adinerada. Los hermanos de ésta, dos memos infantiloides permanentemente atemorizados por el trato despótico que les dispensa su hermana, están convencidos de que van a ser asesinados por ésta y su torpe reacción tendrá consecuencias fatales para todos. 
El Venancio (Jesús Franco) y la Paquita (Rafaela Aparicio), muy cortitos ellos, son los incautos y asustados hermanos de la Ignacia.
Una alucinante y "muda" escena de baile. El soundtrack lo llevan incorporado los ejecutantes.
Una pasarela privada: Coqueto "picardías" en organdí con suave estampado y puntillas. Piernas tocadas con medias de cristal y liguero. Efecto garantizado. 
El peculiar desfile de modelos continúa bajo la atenta mirada de Ignacia.
Paquita y Venancio aprovechan la ausencia de su dominante hermana para divertirse con su guardarropa y comerse sus bombones. 
COMENTARIO: Esta película, una de las más insólitas en la historia del cine español, tuvo en su día una tardía y reducidísima difusión comercial (tardó cuatro años en estrenarse y lo hizo de tapadillo en un cine madrileño de programa doble) lo que la ha convertido en una de esas obras “malditas”, prácticamente oculta para el gran público durante décadas y sólo exhumada ocasionalmente por alguna filmoteca o cadena televisiva especializada, de esas que ya apenas existen.
En “EL EXTRAÑO VIAJE”, Fernando Fernán Gómez -con el concurso del formidable Pedro Beltrán que a su vez recibía la inspiración de Berlanga-, efectuó una zambullida en la realidad cotidiana de lo popular y buceó hasta descubrir su lado más absurdo y esperpéntico. Las imágenes del film, sorprendentes, buñuelescas y crueles en su vitriólico humor, nos golpean con el grotesco patetismo de unos personajes que horadan la rendija por la que se cuela lo que para ellos es una luz, pugnando por escapar de un opresivo y desalentador entorno.
Un trabajo tan honesto en su atipicidad sin servidumbres, como arriesgado, imaginativo y eficaz en su formulación visual. En este sentido, estoy seguro de que hasta el mismísimo Luis Buñuel hubiera caído de rodillas ante secuencias tan alucinantes como el “pase de modelos” de Larrañaga ante el “sofisticado” espantajo que encarna Tota Alba, o el baile en la penumbra de ellos dos con los auriculares.
Estamos ante una gran obra, única diría yo, con un espléndido trabajo actoral (memorables todos, pero con unos Jesús Franco y Rafaela Aparicio de antología) y que no merecía el destino saboteador, casi la marginalidad, que la ha relegado a las sombras. No obstante, hay que felicitar a La 2 de Televisión Española que se dignó emitirla hace unos meses.