29 de diciembre de 2012

PLÁCIDO
(Esp) Jet Films, 1961. 86 min. BN.
Pr: Alfredo Matas. G: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona, José Luis Font y José Luis Colina, sobre un argumento de los dos primeros. Ft: Francisco Sempere. Mt: José Antonio Rojo. DA: Andrés Vallvé. Ms: Manuel Asins Arbó. Dr: Luis G. Berlanga.
Int: Casto Sendra "Cassen", José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Manuel Alexandre, Amparo Soler Leal, Antonio Ferrandis, Mari Carmen Yepes, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, José Mª Caffarel, Laura Granados, Félix Dafauce, Roberto Llamas, Félix Fernández, Agustín González, José Álvarez "Lepe", Xan Das Bolas, Mario Bustos, José Orjas, José Gavilán, Julia Delgado Caro, José Franco, Luis Ciges, Fernando Delgado, Jesús Puche, Erasmo Pascual, Vicente Llosa, María Francés.
La esposa de Plácido (Elvira Quintillá) es visitada por su atribulado marido (Cassen) en los urinarios públicos donde ella trabaja. Mientras él finge alegría con su hijo mayor y ella da la papilla al bebé, un cliente espera su papel higiénico.
La campaña navideña "Siente un pobre a su mesa" está patrocinada por ollas exprés Cocinex. Y eso ha de quedar bien claro, parece indicar el responsable de la promoción (Xan Das Bolas) al fotógrafo del evento (José Luis López Vázquez).
La cabalgata promocional recorre las calles de la ciudad ante un público que pasa frío.
Gabino Quintanilla, el fotógrafo, accede presionado por Plácido a interceder ante el director de la sucursal bancaria donde nuestro hombre ha de pagar una letra de cambio ese mismo día, correspondiente a un plazo de su motocarro. 
Plácido procura no perder de vista a Gabino recordándole siempre que puede el prometido adelanto sobre sus honorarios que le permitiría cumplimentar el pago de la letra. 
Todos hablan, todos piden, todos buscan soluciones a sus problemas. Nadie escucha. Aquí, Gabino y su prometida Martita (Mari Carmen Yepes) dirimen sus "cosillas".
Doña Encarna (Amelia de la Torre), dama de alcurnia, se mide con la vedette Erika (Laura Granados) "importada" de la capital para animar el evento organizado por Cocinex.
SINOPSIS: En la víspera de Navidad, un infeliz trabajador con problemas económicos (ese mismo día le vence una letra de cambio sobre el motocarro con el que se gana la vida), con­tratado por los responsa­bles de una campaña benéfica llamada "Siente un pobre a su mesa", recorre la ciudad con su medio de transporte anunciando esa campa­ña mientras trata de conseguir el adelanto que necesita para completar el importe de ese pago ineludible. Pero el trabajo se alarga y complica, y los organizadores de ese tinglado no escuchan a nuestro atribulado currito porque les preocupan otras cuestiones. Las horas pasan, el banco cierra, un "pobre" se muere...
Plácido, inquieto y preocupado, metiendo baza entre Álvaro (Agustín González) y Gabino. 
Una enlutada dama de pro, un pobre de solemnidad (Luis Ciges) dispuesto a sentarse en cualquier mesa y un perro que le ha tomado la delantera.
El calvario de Plácido, aquí requerido por su hijo mayor, parece no tener fin.
Concheta (Julia Caba Alba) es una de las "agraciadas" en el sorteo de pobres y le ha tocado a la casquivana Marilú (Amparo Soler Leal), cuyos planes para la Nochebuena no pasan por "sentar a Concheta en su mesa".
El compañero sentimental de Concheta, ese anciano con boina, se siente repentinamente indispuesto en casa de los Helguera (Julia Delgado Caro y José Franco) y se arma "la de dios es cristo".
El percance acaba en defunción y todos -cada uno a su manera- tratan de deshacerse del muerto.
El esperpéntico evento ha terminado pero las penurias continúan. Plácido y su aterida familia se disponen a regresar a casa en la dichosa motocarro.
COMENTARIO: Tras un prolongado e involuntario parón de casi cinco años (su anterior película, la masacrada "LOS JUEVES, MILAGRO", data del año 1957), un deprimido Berlanga conocía a Rafael Azcona y de ese encuentro germinaría una fructífera colaboración que en el inicio propició el chispazo que le empujaría a reiniciar su carrera. A partir de ese momento, con la amarga experiencia acumulada y sin intención de claudicar, lo haría desde premisas más en consonancia con la realidad nacional.
De una idea original de Berlanga (muy distinta de lo que luego fue la película) sucesivamente modificada y mejorada por Azcona surgió finalmente el guión que daría base al que yo considero el mejor trabajo del genial valenciano, una falsa comedia coral (que en su desarrollo va derivando de lo grotesco a lo trágico) de la que emergía una crónica feroz, acibarada, necesariamente cruel, de una sociedad fácilmente reconocible en la envilecida España del momento.
Un montón de personajes provincianos moviéndose de un lado para otro con sus preocupaciones, egoísmos y pequeñas mezquindades, sordos a los demás en su folclórico, hueco y atroz sentido de la caridad, aparecían ahora retratados cruda­mente, sin el flou de la bonhomía y la dosis de ternura que había "edulcorado" sus anteriores obras (sobre todo, “NOVIO A LA VISTA” y “CALABUCH”). Podría decirse que del humor blanco, se estaba pasando consecuentemente al humor negro, corrosivo, sarcástico, impuesto por una realidad sin filtros. Y esa realidad quedaba perfectamente retratada por una óptica negra y beligerante que utiliza el humor para llegar más lejos.
Para terminar esta sintética reseña, una aclaración y a la vez un reconocimiento: en su día, cuando redacté el comentario crítico de “UN GANGSTER PARA UN MILAGRO”, escribía entusiasmado que el reparto de la película de Capra me parecía el mejor de la historia del cine. Pues bien, un servidor incurría en un lapsus al no acordarme en ese momento del elenco de “PLÁCIDO”, donde podemos deleitarnos con casi una treintena de espléndidos actores y actrices, sabiamente dirigidos y orquestados por Berlanga, debiendo destacar quien esto escribe esos atrapadores planos-secuencia que definen su cine en los que intervienen muchos personajes, todos agitándose, hablando y comportándose según su condición social o su catadura moral en una reveladora “ceremonia de la incomunicación".

20 de diciembre de 2012

EL APARTAMENTO (The Apartment)
(USA) United Artists / The Mirisch Company, 1960. 125 min. BN. Panavision.
G: Billy Wilder y I.A.L. Diamond. Ft: Joseph La Shelle. Mt: Daniel Mandell. DA: Alexander Trauner. Ms: Adolph Deutsch (y John Williams). Pr y Dr: Billy Wilder.
Int: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams, Jack Kruschen, David Lewis, Hope Holiday, Joan Shawlee, David White, Naomi Stevens, Willard Waterman, Johnny Seven, Joyce Jameson.
Este es C.C. Baxter (Jack Lemmon), uno entre más de un millar de empleados en la central de una compañía de seguros con sede en Nueva York.
La señorita Kubelik (Shirley MacLane) es la ascensorista por la que bebe los vientos nuestro amigo Baxter.
Tras una dura jornada de trabajo, un solitario Baxter se dispone a cenar en su apartamento mientras pretende ver "Gran Hotel" en la televisión, sin que las interrupciones publicitarias se lo permitan.
Dobisch (Ray Walston), Eichelberger (David White), Sheldrake (Fred MacMurray), Vanderhoff (Willard Waterman) y Kirkeby (David Lewis) son los cinco jefes a quienes Baxter presta su apartamento.
El complaciente Baxter sostiene en la mano la llave de su apartamento
mientras en su rostro se dibuja la resignación.
Sheldrake, el director de la compañía, tiene una amante y también necesitará ocasionalmente utilizar el visitado nido de Baxter.
SINOPSIS: Se acercan las navidades de 1959. Un mediocre oficinista, soltero y apocado, con deseos de ascender en la empresa donde trabaja, una gran compañía de seguros, ve la oportunidad de conseguir medrar prestándose a ceder su apartamento para los ocasionales ligues extramatrimoniales de sus jefes. Entre tanto, nuestro hombre está secretamente enamorado de una simpática ascensorista sin saber que ella es la amante de uno de los jefes que usan su apartamento.
Baxter, en la víspera de Navidad, trata de ahogar su frustración en las barras de diversos bares.  En un momento dado, se le acopla otra solitaria, Margie (Hope Holiday), cargada de copas.
Lo que ignora el bueno de Baxter es que su adorada ascensorista Kubelik es la nueva aventura amorosa de su jefe Sheldrake.
La crédula señorita Kubelik ha intentado suicidarse en el apartamento de Baxter cuando comprende que para Sheldrake sólo fue un entretenimiento extramatrimonial.
Al descubrir esta situación, de repente, el mundo también se desmorona para Baxter.
A lo hecho, pecho. Baxter se prueba su nuevo sombrero de ejecutivo porque el ascenso por sus "servicios" a la Compañía, ya lo tiene.
Sin embargo, tanto Baxter como la señorita Kubelik, hartos de ser utilizados y humillados, se replantearán sus vidas y unirán sus respectivas soledades para neutralizarlas.
COMENTARIO: Después de la extrovertida comicidad de “CON FALDAS Y A LO LOCO”, parece como si Wilder y Diamond hubieran decidido efectuar un cambio de agujas para regresar a un territorio frío y sombrío, a la invernal realidad del cotidiano devenir de un pobre diablo que nos representa a muchos. No obstante, para hacer viable ese proyecto creyeron conveniente conservar un ligero barniz de comedia que facilitara la ingestión de una píldora ciertamente amarga. Tal vez porque así podían llegar mejor a un espectro más amplio de público, pero, sobre todo, porque en aquellos momentos en el cine americano la crítica social tenía un techo que no podía traspasarse, aunque Wilder (como Preminger) siempre intentara romperlo a cabezazos.
Dicho esto, “EL APARTAMENTO” (valorada por quien esto escribe como una de las tres mejores películas de Billy Wilder) resulta una comedia triste y ácida, documento demoledor -pese a sus dosis de comicidad- sobre las costumbres y los métodos de supervivencia en la jungla urbana norteamericana del momento. De hecho, se trata de un drama apenas encubierto en el que Wilder pasea su mirada inevitablemente pesimista, por las humillaciones, bajezas y frustraciones cotidianas que jalonan la existencia de un americano medio (certeramente encarnado por un espléndido Jack Lemmon), inmerso en un siste­ma competitivo cuya escala de valores se ha diluído en las reglas del juego que impone una socie­dad profundamente inmoral y corrupta.
Seguramente buena parte de la vaselina que el realizador se vio obligado a utilizar para poder "deslizar" tan áspero comentario a algunos aspectos de la realidad yanqui (y más ampliamente, sobre la condición humana) estuvo en ese desenlace falsa­mente feliz en el que sus dos protagonistas “liberados” juegan a las cartas fuera de la realidad, sin pensar en el futuro ni en las consecuencias de su postura porque viven un momento emocional que, en cualquier caso, se adivina efímero.

12 de diciembre de 2012

JOHNNY GUITAR
(USA) Republic, 1953. 110 min. Color.
Pr Ej: Herbert J. Yates. G: Philip Yordan, basado en una novela de Roy Chanslor. Ft: Harry Stradling. Mt: Richard L. Van Enger. DA: James Sullivan. Ms: Victor Young. Can: Victor Young, cantada por Peggy Lee. Pr y Dr: Nicholas Ray.
Int: Joan Crawford, Sterling Hayden, Mercedes McCambridge, Scott Brady, Ward Bond, Ben Cooper, John Carradine, Ernest Borgnine, Royal Dano, Frank Ferguson, Paul Fix, Rhys Williams, Ian MacDonald, Will Bright, Denver Pyle.
Johnny Logan (Sterling Hayden), un recién llegado con una guitarra y sin revolver en el cinto.
La enérgica Vienna (Joan Crawford), dueña del "saloon", impone cordura a su manera.
Dancin' Kid (Scott Brady) y Johnny frente a frente, disputándose la atención de Vienna.
La enajenada Emma Small (Mercedes McCambridge) y su enlutado ejército de pistoleros en pose desafiante.
Vienna y Johnny tienen un turbulento pasado en común y tras cinco años de ausencia, intentan recuperar lo que parecía haber muerto.
El viejo Tom (John Carradine), el hombre en el que nadie se fija, fiel amigo de Vienna.
SINOPSIS: Un pistolero llamado Johnny Logan acude a la llamada de Vienna, una mujer con la que en el pasado mantuvo un romance y que ahora le necesita para que proteja su negocio, un saloon enclavado en las afueras de una ciudad de Arizona a la que pronto llegará el ferrocarril. Una vez allí, la pasión amorosa de ambos renace, pero las rivalidades, odios, envidias e intereses encontra­dos de diversos personajes, tensan la situación y los acontecimientos se precipitan.
El odio, la envidia y el rencor se dibujan en el rostro contraído de la hombruna Emma, víctima de un oscuro amor no correspondido.
El joven Turkey (Ben Cooper), Vienna y Johnny "Guitar" Logan en pose relajada.
Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado? Vienna: A tantos como mujeres tú recuerdas. Johnny: ¡No te vayas! Vienna: No me he movido. Johnny: Dime algo agradable. Vienna: Claro. ¿Qué quieres que te diga? Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo. Vienna: Te he esperado todos estos años. Johnny: Dime que habrías muerto si yo no hubiese vuelto. Vienna: Habría muerto si tú no hubieses vuelto. Johnny: Dime que aún me quieres como yo te quiero. Vienna: Aún te quiero como tú me quieres. Johnny: Gracias (bebe). Muchas gracias.
Corey (Royal Dano), uno de los hombres de la banda de Dancin' Kid, tiene los pulmones enfermos.
Bart (Ernest Borgnine), otro de los componentes de la banda de Dancin' Kid, tiene malas pulgas y además siempre ha desconfiado de Johnny.
Una desenfrenada Emma dando rienda suelta al infierno que lleva dentro.
COMENTARIO: Un claro ejemplo del poder transformador de Nicholas Ray, realizador que luchó siempre con las dificultades derivadas de su carácter inconformista y creativo en los estrechos cauces que marcaba la industria de Hollywood. Aquí, una vulgar novela del Oeste se convirtió en un western extraño e intenso, de un lirismo rayano en lo febril. Su noqueante fuerza visual que va desde el audaz tratamiento del color (el pelotón de jinetes enlutados capitaneados por la furiosa Emma, el vestido blanco de Vienna) a algunos planos, momentos, secuencias difíciles de olvidar (el famoso diálogo nocturno en el que se reencuentran emocionalmente Johnny y Vienna, el rostro de Emma cuando incendia el saloon, el linchamiento del joven Turkey y el rescate de Vienna a punto de correr la misma suerte, etc.), convirtieron a “JOHNNY GUITAR” en una espléndida obra que si bien en su momento no fue apreciada en sus virtudes (ni siquiera por su propio autor que lo pasó muy mal durante el rodaje), los críticos franceses (con Godard a la cabeza), como siempre los primeros, y todos quienes a este lado del Atlántico nos hemos emocionado con sus poderosas imáge­nes, la hemos convertido en un film de culto.

3 de diciembre de 2012

TACONES LEJANOS
(Esp-Fr) El Deseo / Ciby 2000, 1991. 112 min. Color.
Pr Ej: Agustín Almodóvar. Ft: Alfredo Mayo. Mt: José Salcedo. DA: Pierre Thevenet y Carlos García Cambero. Vest: José María de Cossío. Ms: Ryuichi Sakamoto. Can: varios (interpretadas por Luz Casal). G y Dr: Pedro Almodóvar.
Int: Victoria Abril, Marisa Paredes, Miguel Bosé, Feodor Atkine, Mayrata O'Wisiedo, Pedro Díez del Corral, Miriam Díaz Aroca, Cristina Marcos, Ana Lizarán, Bibi Andersen, Nacho Martínez, Juan José Otegui, Lupe Barrado, Javier Bardem, Eva Siva.
Rebeca (Victoria Abril), su madre Becky del Páramo (Marisa Paredes) e Isabel (Miriam Díaz-Aroca) 
Rebeca, presentadora de televisión,  es una mujer con problemas. 
Becky del Páramo es una famosa cantante que tras años de abandono, intentará recuperar el amor de su hija.
Madre e hija tienen un duro enfrentamiento con cruce de reproches.
El odioso marido de Rebeca morirá víctima de un disparo y ella se verá implicada.
El juez Domínguez (Miguel Bosé), un tipo con una madre muy peculiar (Mayrata O'Wisiedo), se encargará del caso y lo hará a su manera.
SINOPSIS: El reencuentro de una hija, presentadora de TV, con su madre, famosa cantante, tras quince años de separación, servirá para que la primera trate de superar el resentimiento acumulado por el abandono de que fue objeto desde niña, propi­ciando el definitivo acercamiento entre ellas. Pero el intento se verá saboteado cuando el marido de la hija, antiguo amante de la madre, aparece asesinado.
El juez Domínguez, un tipo con motivaciones muy personales,  ahora es un travestí llamado Letal.
Al club donde actúa Letal (imitando a Becky del Páramo), acuden Rebeca y su madre que no puede por menos que admirar esa travestida réplica.
Un momento tenso: Rebeca y su compañera Isabel presentan un telediario en el transcurso del cual, la primera confesará su crimen ante las cámaras.
Un improvisado número musical en el patio de la prisión de mujeres donde ha sido ingresada Rebeca. Al frente del cuadro de baile, la agresiva Susana (Bibi Andersen).
Finalmente, tras expulsar los demonios interiores, habrá reconciliación entre madre e hija.
COMENTARIO: La "afición" de Almodóvar (muy explícita en aquella época) por el melodrama y el folletín dejaba de ser temible desde el momento en que decidía abordar estos géneros a partir de los resultados obte­nidos en la mesa de disección tras un atento estudio de todos sus elementos, mecanismos y resortes que él reconstruye a su manera sin que pierdan -muy al contrario- un ápice de su efectividad emocional. Por otro lado, su peculiar y desinhibido talento para la puesta en escena, al servicio muchas veces de un afilado y libertino sentido del humor, conseguía el resto.
Tal vez para algunos ésta no sea su obra más redonda (para mí está entre las tres mejores), pero es innegable que ofrece al espectador momentos y sensaciones impagables, hallazgos narrativos memorables, y para muestra no me resisto a mencionar algunos en verdad flipantes: el playback (con la voz de Luz Casal) de un traves­tido Miguel Bosé, el inesperado merengue en el patio de la prisión de mujeres (sensacional secuencia musical), la "confesión" de Victoria Abril ante las cámaras del telediario con traducción simultánea para sordomudos, etc.
“TACONES LEJANOS” puede ser considerada, si se quiere, un capricho del autor, pero, en todo caso, lo que cuenta es su condición de espectáculo embelesante emanado de unos códigos profanados con inteligencia para mejorar el resultado. Y entre las virtudes más admirables de esta película debemos incluir, claro, las espléndidas composiciones que consiguen Victoria Abril y Marisa Paredes.