30 de marzo de 2012

LOS DIEZ MANDAMIENTOS (The Ten Commandments)
(USA) Paramount / Cecil B. De Mille, 1955-56. 219 min. Color. VistaVision.
Pr: Henry Wilcoxon. G: Aeneas MacKenzie, Jesse Lasky Jr., Jack Gariss y Frederick M. Frank, basado en las siguientes fuentes: “Principe de Egipto” de Dorothy Clarke Wilson, “Columna de fuego” de Rev. J. H. Ingraham, “En las alas del águila” de Rev. A. E. Southon y en el Antiguo Testamento. Ft: Loyal Griggs, J. Perevell Marley, John Warren y Wallace Kelley. Mt: Anne Bauchens. DA: Hal Pereira, Walter Tyler y Albert Nozaki. EE: John P. Fulton. Vest: Edith Head, Ralph Jester, John Jensen, Dorothy Jeakins y Arnold Friberg. Ms: Elmer Bernstein. Dr: Cecil B. de Mille.
Int: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek, Nina Foch, Cedric Hardwicke, Martha Scott, Vincent Price, Judith Anderson, John Carradine, Olive Deering, Douglas Dumbrille, Henry Wilcoxon, Frank de Cowa, Edward Franz, Julia Faye, Donald Curtis, H. B. Warner, Woody Strode, Ian Keith, Lawrence Dobkin, John Miljan.
La sirvienta Memnet (Judy Anderson), única testigo de cómo la princesa Bithia (Nina Foch) rescata de las aguas a un bebé israelita que adoptará y al que llamará Moisés 
Al faraón Seti (Cedric Hardwicke) se le plantea un dilema a la hora de decidir cuál de sus dos hijos heredará su trono, el biológico Ramsés, o el adoptado por su hermana la princesa Bithia, Moisés 
Tras la muerte de su padre, el príncipe Ramsés (Yul Brynner) se convertirá finalmente en el faraón
La sensual y ambiciosa Nefertari (Anne Baxter), destinada a ser la consorte del próximo faraón, utiliza con inteligencia sus evidentes encantos para conseguir lo que desea
Ella desprecia a Ramsés y ama a Moisés (Charlton Heston). Un sentimiento que traerá problemas
SINOPSIS: Todos los avatares que configuraron la historia de Moisés, desde su nacimiento, su adopción por la hija del faraón y su posterior toma de conciencia hasta convertirse en el líder de los israelitas esclavizados por Egipto, su liberación y conducción jalonada de prodigios a través del desierto hasta la tierra prometida.
El príncipe Moisés, como experto estratega, proporciona al faraón Seti victorias ante sus enemigos y enormes riquezas para Egipto
El malévolo y sibilino Datán (Edward G. Robinson), capataz de los obreros israelitas, pasa algún apuro cuando pretende conseguir sus fines
La princesa Nefertari se siente traicionada y herida en su orgullo cuando se descubre el origen humilde e israelita del príncipe Moisés 
Una vez desterrado de Egipto, Moisés es salvado in extremis e inicia una nueva vida entre beduinos, ovejas y zarzas ardientes en las faldas del monte Sinaí
Moisés, que tiene a Jehová de su parte, consigue su gran momentazo cuando subido sobre una roca, al frente del pueblo israelita, consigue abrir las aguas del mar Rojo para pasmo de todos (espectadores incluidos)
Con las tablas de la Ley aún calientes tras su grabación a fuego
COMENTARIO: El depurado “primitivismo”, colorista, avasallador y estrictamente cinematográfico que Cecil B. De Mille aplicaba a la puesta en escena en su vertiente colosalista (un estudio aparte merecerían sus dramas desatados y audaces comedias del periodo mudo), su capacidad para armonizar la desmesura, su afición y evidente talento para transformar la Historia y la Religión en puro espectáculo y melodrama, convierten películas como “SANSÓN Y DALILA”, “EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO” o “LOS DIEZ MANDAMIENTOS” (versión 1956) en impagables monumentos al "entretenimiento" reforzados muchas veces, eso sí, por un entramado de propuestas atrevidas pese a no estar siempre situadas en la superficie. A propósito de esto, conviene reparar en el subversivo concepto que De Mille tenía del erotismo.
Por todo ello, no podemos dejar de reconocer la efectividad y sabiduría de ese (aparente) primitivismo conceptual y narrativo de su cine que le serviría para llegar siempre, sin perder virtudes, al "corazón" de todos los públicos. Podría decirse que las películas de De Mille (esas a las que nos referimos), mal que les pese a sus detractores, representan el clasicismo cinematográfico por excelencia.
Centrándonos ahora en “LOS DIEZ MANDAMIENTOS”, es probablemente la superproducción más ambiciosa de toda su carrera y el mejor ejemplo de lo que decimos. Un ejército de guionistas (acreditados y sin acreditar), diseñadores y técnicos movidos por unas premisas muy claras: conseguir armonizar todas las fuentes (algunas supuestamente bíblicas) de las que bebían para conseguir un armazón dramático que sostuviera y justificara toda una variopinta cascada de acontecimientos. Para el caso, una delirante “reinterpretación” de la Biblia, que logra conjugar envidias fraticidas, amores despechados, secretos desvelados, ansias de poder, ambiciones políticas y prodigios sobrenaturales (con la pièce de résistance que constituye la secuencia del paso del mar Rojo) con desarmante lógica, una lógica que empieza y termina en la película.
De lo expuesto puede desprenderse que estamos ante una concepción del cine que se ha perdido para siempre, triste pero inevitable, relegada a las páginas de la historia por la hueca pirotecnia de la era digital que aturde y subyuga a las nuevas audiencias.
El estreno español de “LOS DIEZ MANDAMIENTOS” en las navidades de 1959, está grabado en mi memoria como uno de los grandes momentos de mi niñez y aún hoy, tras haber vuelto sobre la película de De Mille una veintena de veces, sus poderosas imágenes continúan fascinándome.

24 de marzo de 2012

ME ENAMORÉ DE UNA BRUJA (Bell, Book and Candle)
(USA) Columbia / Phoenix, 1958. 103 min. Color.
Pr: Julian Blaustein. G: Daniel Taradash, basado en la obra de John Van Druten. Ft: James Wong Howe. Mt: Charles Nelson. DA: Cary Odell. Ms: George Duning. Dr: Richard Quine.
Int: James Stewart, Kim Novak, Jack Lemmon, Ernie Kovacs, Hermione Gingold, Elsa Lanchester, Janice Rule, Philippe Clay, Howard McNear, Bek Nelson.
Gillian (Kim Novak) no está segura de las ventajas de ser bruja cuando se está enamorada y utiliza su gato siamés Pyewacket, a veces como parapeto, y otras como arma arrojadiza
Con las inesperadas incursiones de Pyewacket, el atribulado Shep Henderson (James Stewart), sufre ataques de alergia y a su mente cartesiana le cuesta asimilar la situación 
Gillian,  su hermano Nicky (Jack Lemmon) y la tía Queenie (Elsa Lanchester), forman una familia tan extraña como bien avenida
SINOPSIS: Un calmoso editor con la vida perfectamente organizada, incluyendo una novia formal, engreída y algo estúpida, es víctima de los esotéricos conjuros de su bella vecina que además de estar enamorada de él, es bruja. Este peculiar y sutil acoso amoroso hará que la plácida existencia de nuestro hombre se vaya complicando gradualmente.
Nicky congenia enseguida con el desubicado Sidney (Ernie Kovacs), un escritor especializado en temas de brujería, que ha sido "transportado" a Nueva York con malas artes
Él todavía no lo sabe, pero el pobre Shep está condenado a enamorarse de Gillian a golpe de conjuro
Con brujas como Kim Novak, yo no necesitaría ni la "campana", ni el "libro" ni la "vela" para caer rendido a sus pies (y al resto de su esplendorosa anatomía)
COMENTARIO: Desde los films de Josef Von Sternberg con la Dietrich, la fascinación que sobre un director puede ejercer su estrella, nunca había deparado resultados tan brillantes como en el caso de las películas que el sentimental Richard Quine hizo con Kim Novak. Por eso, en este romántico y embelesante cuento de hadas (perdón, de brujas) los espectadores somos los felices receptores del placentero resultado obtenido con esa química perfecta.
La puesta en escena de Quine está resuelta con una aterciopelalada elegancia cargada de sugerencias, de musicales movimientos de cámara y de ese charme burbujeante que volvería a crepitar de manera muy especial cuatro años más tarde en "ENCUENTRO EN PARÍS" (Paris when it Sizzles). A estas virtudes que con frecuencia han adornado las comedias de este realizador, hay que añadir en la que nos ocupa, ya lo apuntaba más arriba, la presencia de la magnética y felina Kim como llama inspiradora. No me olvido de que entre medias de estos dos títulos mencionados, está situada su obra más profunda e importante, "UN EXTRAÑO EN MI VIDA" (Strangers when we Meet) de la que nos ocuparemos en otra ocasión.
Nunca el objetivo de una cámara cinematográfica estuvo tan enamorado de una actriz como en “ME ENAMORÉ DE UNA BRUJA” (¡qué maravillosa fotografía en color!). En consecuencia, estamos ante una elegante, absolutamente deliciosa y divertida comedia que reune uno de los repartos más estimulantes con los que pudiéramos soñar. Un remunerador ejemplo de esa década prodigiosa, 1955-1965, que para quien esto escribe representó un cierto tipo de comedia americana que en aquellos momentos practicaban, en su mejor momento y con incontestable talento, Vincente Minnelli, Stanley Donen, Blake Edwards y por supuesto, Richard Quine.

19 de marzo de 2012

DOS CABALGAN JUNTOS (Two Rode Together)
(USA) Columbia / John Ford / Sheptner, 1960-61. 109 min. Color.
Pr: Stan Sheptner. G: Frank Nugent, basado en la novela “Comanche Captives” de William Cook. Ft: Charles Lawton Jr. Mt: Jack Murray. DA: Robert Peterson. Ms: George Duning. Dr: John Ford.
Int: James Stewart, Richard Widmark, Shirley Jones, Linda Cristal, Andy Devine, John McIntire, Paul Birch, Willis Bouchey, Henry Brandon, Harry Carey Jr., Ken Curtis, Annelle Hayes, Anna Lee, Olive Carey, Ford Rainey, Jeannette Nolan, John Qualen, Woody Strode, Chet Douglas, Cliff Lyons, O.Z. Whitehead, Mae Marsh, Jack Pennick.
El teniente Jim Gary (Richard Widmark) visita a su viejo amigo el sheriff Guthrie McCabe (James Stewart) y parece complacido en fastidiarle su acomodada existencia
El pragmático Mr Wringle (Willis Bouchey) propone a McCabe una remuneradora componenda, antes de partir en busca de los niños raptados por los indios
Jim y Guthrie tienen una distendida conversación sentados frente a una cámara fija que les observa y "escucha", compartiendo con ellos cinco minutos geniales
Jim comparte con la encantadora Marty Purcell (Shirley Jones) un momento dramático, tras el salvaje linchamiento del joven Running Wolf (que resulta ser su hermanito Steve raptado por los comanches)
SINOPSIS: El acomodado sheriff de Tascosa, individuo descreido e indolente, recibe la visita de un teniente del ejército, viejo amigo suyo, con la orden de conducirle ante su superior para encomendarle la misión de recuperar unos niños blancos capturados años atrás por los comanches. En el viaje a territorio indio acompañará al sheriff su amigo el teniente con el que tendrá serias diferencias de criterio debido al escaso entusiasmo con que nuestro hombre ha aceptado ese trabajo.
El temible Quanah Parker (Henry Brandon), jefe de los comanches, negociará con McCabe la devolución de los niños raptados
La mexicana Elena de Madariaga (Linda Cristal), una de las raptadas por los indios y esposa de un jefe comanche rival de Quanah Parker, huirá con McCabe y Gary
Durante el regreso al campamento de los colonos, las diferencias de criterio entre Jim y Guthrie tendrán como colofón un enfrentamiento y su separación
Una vez finalizada la misión, Guthrie, tras hacer las paces con Jim,  regresa a Tascosa para encontrarse con una desagradable sorpresa
COMENTARIO: Desde su estreno en España, hace casi cincuenta años, he visto “DOS CABALGAN JUNTOS” once veces, todas necesarias, todas apasionantes. Ahora, intentaré explicar brevemente a los más antiguos del lugar algunas de las razones por las que este western perteneciente a la madurez fordiana me sigue pareciendo, en buena medida, insólito dentro de la trayectoria de este genial realizador.
Si nos retrotraemos a “CENTAUROS DEL DESIERTO”, con el que “DOS CABALGAN JUNTOS” coincide en algunos elementos argumentales, resulta sorprendente su planteamiento en el que podemos apreciar una inesperada carga de desencantado cinismo, una nueva manera de presentarnos al personaje principal, un héroe poco convencional, de reprochables actitudes, especie de Wyatt Earp excéptico, perezoso y corrupto que, sin embargo, logra caernos simpático merced a la cómplice mirada de Ford sobre él, una complicidad no exenta de pesimismo. De ahí, la ambigua composición con registro de comedia que de ese sheriff McCabe (especie de contratipo de aquel Nathan Edwards) hace James Stewart.
“DOS CABALGAN JUNTOS”, en su libre, serena y desdramatizada narrativa, contiene, no obstante, memo­rables secuencias intencionadamente dinamitadas con brutales cambios de tono. En este sentido, la poco complaciente visión -esta vez- del mundo de los colonos, a los que Ford ya no ve con los ojos de anteriores westerns, da lugar a momentos de suma crueldad (la furia desdatada de estos colonos desemboca en el lichamiento del muchacho indio). Por otro lado, la película, en virtud de una “desenvuelta” estructura, nos ofrece algunas afortunadas audacias de puesta en escena (largo plano fijo frontal de Stewart y Widmark charlando sentados al borde del río).
En suma, repuestos de la sorpresa que a los seguidores del cine de Ford nos supuso en su día el visionado de este sarcástico western, comprendimos casi inmediatamente que estábamos ante una de sus grandes obras maestras, pese a que, tal vez por lo expuesto anteriormente, en su estreno no fue muy bien acogido por el público y la crítica.

13 de marzo de 2012

GIGANTE (Giant)
(USA) Warner Bros, 1955. 197 min. Color.
Pr: George Stevens y Henry Ginsburg. G: Fred Guiol e Ivan Moffat, basado en la novela de Edna Ferber. Ft: William C. Mellor y Edwin DuPar. Mt: William Hornbeck, Philip Anderson y Fred Bohanan. DA: Boris Leven. Vest: Marjorie Best y Moss Mabry. Ms: Dimitri Tiomkin. Dr: George Stevens.
Int: Elizabeth Taylor, Rock Hudson, James Dean, Carroll Baker, Mercedes McCambridge, Chill Wills, Jane Withers, Dennis Hopper, Rod Taylor, Sal Mineo, Elsa Cárdenas, Earl Holliman, Judith Evelyn, Paul Fix, Alexander Scourby, Robert Nichols, Fran Bennett, Carolyn Craig, Monte Hale, Sheb Wooley, Charles Watts, Napoleon Whitting, Victor Millan.
Leslie (Elizabeth Taylor) utiliza sutiles estrategias de falso sometimiento a Jordan Benedict (Rock Hudson)
El retraído Jett Rink (James Dean) envidia a Jordan y desea secretamente a Leslie
Leslie se siente ninguneada por su marido  y el machista entorno que la rodea
Jett se ofrece a llevar a Leslie a la zona donde viven los peones del rancho en penosas condiciones
SINOPSIS: En los primeros años veinte del pasado siglo, un ganadero texano viaja hasta Maryland para adquirir un purasangre. Durante su estancia allí se enamora de la refinada hija de sus anfitriones y tras un corto romance se casa con ella. De regreso a Texas en compañía de su joven esposa, ésta habrá de enfrentarse con un mundo árido y desconocido para ella en el inmenso rancho de su marido. Excluida de algunas actividades que el inmovilista machismo de su marido no la permite desarrollar, al poco tiempo trabará amistad con un peón de carácter retraído, deseoso de prosperar, resentido con su patrón y secretamente enamorado de ella, el cual hereda una pequeña parcela en la que encuentra petroleo, viendo así cumplida su ambición de ser rico y poderoso. Con el paso de los años, el antagonismo entre los dos hombres aumentará, pero el devenir de la historia irá poniendo las cosas en su sitio.
Leslie intenta complacer a su marido adoptando el "estilo texano" en su comportamiento
Jordan no soporta la presencia de Jett en el rancho, pero ha de admitirla porque el díscolo peón cuenta con la simpatía de su hermana Luz (Mercedes McCambridge)
Cuando Jett encuentra petróleo en el subsuelo de su pequeña parcela, el enfrentamiento entre él y Jordan Benedict es inevitable
Han pasado los años y Jett se ha convertido en un influyente potentado que ahoga su soledad y frustración sentimental con la bebida y un comportamiento despótico
COMENTARIO: Los "novelones" de Edna Ferber solían salir muy favorecidos con las adaptaciones cinematográficas. Tanto las versiones musicales de "SHOW BOAT" realizadas por James Whale en 1936 y George Sidney en 1951, "CIMARRÓN" en la versión de Anthony Mann, como “GIGANTE”, se elevaron desde la pantalla muy por encima de las discutibles virtudes de su fuente literaria.
En "GIGANTE", la saga de una familia texana a lo largo de dos generaciones es la base para una visión extendida y severamente crítica del espíritu ingenuo, prepotente y fascista de los texanos. Pero la película es sobre todo el apasionante estudio de tres personajes -en un dilatado arco temporal- que merced al inspirado y a la vez concienzudo trabajo que sobre ellos efectuó George Stevens (todavía bajo los efectos del rayo creador que dos años antes le llevara a realizar su gran obra maestra, "RAÍCES PROFUNDAS") y a una sorprendente pero inteligente elección de actores, trascienden los ar­quetipos que representan y se convierten en carismáticas criaturas observadas con atención y dibujadas con puntilloso detallismo, marca de fábrica de la narrativa stevensiana. 
William Wyler llegaba en ocasiones a rodar más de cincuenta veces un mismo plano hasta conseguir con precisión lo que deseaba extraer del actor. George Stevens también utilizaba este tozudo método y el resultado solía dar brillantes resultados. Como demostración de ello, tanto Elizabeth Taylor, delicada y precisa, como Rock Hudson, sobrio y creible, consiguieron cada uno memorables trabajos. Pero fue el joven James Dean (que moriría en un accidente tan previsible como estúpido apenas concluido el rodaje) quien alcanzaría la gloria post mortem componiendo un introvertido y multipolar Jett Rink. 
NOTA: A propósito de este personaje, George Stevens había ofrecido el papel al misterioso y angélico Alan Ladd, del que había quedado plenamente satisfecho con su trabajo en "RAÍCES PROFUNDAS". Pero el actor, siempre dubitativo y acomplejado, se dejó influir por los equivocados consejos de su esposa-manager Sue Carol y acabó rechazando la oferta por la estúpida razón de que su nombre en los créditos iría en tercer lugar, demostrando con ello una fatal ausencia de olfato ya que su personaje era con mucho el más atractivo.

8 de marzo de 2012

MILLONARIO DE ILUSIONES (A Hole in the Head)
(USA) United Artists / SinCap, 1959. 121 min. Color. CinemaScope.
Pr: Frank Sinatra (sin acreditar) y Frank Capra. G: Arnold Shulman, basado en su obra. Ft: William H. Daniels. Mt: William Hornbeck. DA: Eddie Imazu. Vest: Edith Head. Ms: Nelson Riddle. Can: Jimmy Van Heusen (música) y Sammy Cahn (letras). Dr: Frank Capra.
Int: Frank Sinatra, Edward G. Robinson, Eleanor Parker, Carolyn Jones, Thelma Ritter, Keenan Wynn, Eddie Hodges, Joi Lansing, Connie Sawyer, James Comack, Dub Taylor, George DeWitt, B.S. Pully.
En su caótica vida, el padre calavera  mantiene una "entente cordiale" con su hijo
En el hotelito de Tony Manetta (Frank Sinatra) hay una huésped muy fogosa que atiende al nombre de Shirl (Caroline Jones), empeñada en atraparlo
SINOPSIS: El juerguista y despreocupado propietario de un pequeño hotel en Miami, viudo con un hijo de ocho años, está a punto de perder su negocio y se ve en la tesitura de tener que recurrir a su arisco hermano mayor para que le saque del atolladero económico en el que se ha metido por su mala cabeza.
Al pequeño Alvin (Eddie Hodges), criado sin su madre, no le entusiasma la idea de la vida convencional y ordenada que le proponen sus tíos Mario (Edward G. Robinson y Sophie (Thelma Ritter)
La atractiva viuda Eloise (Eleanor Parker) es la baza que juega Mario, el hermano de Tony, para reintegrarle a un modo de vivir ordenado y sin sobresaltos 
COMENTARIO: Penúltima realización de Frank Capra, antes de que los malos resultados en taquilla de ésta y la siguiente, “UN GANGSTER PARA UN MILAGRO”, precipitaran su “jubilación” en la industria de Hollywood. Se trata de un film en el que ­–a pesar de su disfraz de comedia sentimental y playera– ya no aparece el optimismo y la fe en el ser humano que animó muchas de las obras ante­riores de este autor, cualidad emblemática que distinguió la filmografía de este director. Aquí, en “MILLONARIO DE ILUSIONES”, el protagonista es un pobre irresponsable, mujeriego y ludópata, incapaz de afrontar la realidad, abocado sin remedio a la catástrofe que un final falsamente feliz parece soslayar. Para ilustrar las pocas concesiones de Capra para con su protagonista, cito las secuencias de ese pobre diablo Tony Manetta (un espléndido Sinatra) con Jerry Marks, el personaje que incorpora Keenan Wynn, especialmente duras e incómodas.
NOTA: El productor independiente afincado en España, Samuel Bronston, contrató en 1964 a Frank Capra para que dirigiera “EL FABULOSO MUNDO DEL CIRCO”, por lo que el autor de “CABALLERO SIN ESPADA” se trasladó a nuestro país acompañado de su familia y aquí permaneció varios meses preparando el rodaje y afinando el guión. Sin embargo, John Wayne, que no confiaba mucho en él, acabó convenciendo a Bronston para que sustituyera a Capra por su amigo Henry Hathaway con el que ya había trabajado en varias ocasiones. Para redondear la jugada, hizo que su otro amigo, el guionista James Edward Grant, reescribiera el guión de manera más acorde con los deseos e intereses de Wayne. Esta fue la puntilla que separaría definitivamente a Capra de la actividad cinematográfica.

2 de marzo de 2012

THE ARTIST
(Fr) Le Petite Reine / Studio 37 / La Classe Américane / JD / France 3 Cinéma /Jouror / Ufilm, 2011. 100 min. BN.
Pr: Thomas Langmann. Pr Ej: Daniel Delume, Antoine de Cazotte y Richard Middleton. Ft: Guillaume Schiffman. Mt: Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius. DA: Laurence Bennett. Vest: Mark Bridges. Ms: Ludovic Bource. Dr y G: Michel hazanavicius.
Int: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller, Missi Pyle, Malcolm McDowell, Ed Lauter, Beth Grant, Bitsie Tulloch.
Cada estreno de una de las películas de George Valentin (Jean Dujardin) es un gran acontecimiento
Peppi Miller (Bérénice Bejo) presume de flapper emergente ante un sosias de W.C. Fields (Malcolm McDowell)
SINOPSIS: Hollywood, 1927.  George Valentin es una popular estrella del cine mudo cuyas películas son grandes éxitos. La llegada del cine sonoro que él rechaza frontalmente, marcará el final de su carrera y pronto caerá en el olvido. Pero la joven extra Peppy Miller, a la que Valentin ayudó en sus primeras películas, escala rápidamente el estrellato y le ayudará pese a que el actor se resiste a favores por compasión.
Con el empujón inicial de George Valentin, la joven Peppi Miller pronto se convertirá en una estrella
George Valentin no acepta la rápida imposición del cine sonoro y se queda sin trabajo y olvidado por el público
COMENTARIO: “THE ARTIST”, un capricho? Pues sí. Otro más. Mel Brooks, entre sus “locuras”, lo intentó con poco éxito y menos gracia en “SILENT MOVIE” (1976). Woody Allen, provisto de más talento, realizó en “SOMBRAS Y NIEBLA” (1991) un tolerable pastiche que emulaba los films expresionistas alemanes. Y chapoteando en las aguas de mi memoria emerge “EL PRETENDIENTE” (1962) film silente del francés Pierre Ëtaix, con el que intentó conjugar su asimilación de Chaplin, Keaton y Tati.
Ahora, otro francés, este Michel Hazanavicius, se sube a la máquina del tiempo y acciona la palanca hacia atrás con la pretensión de emular el cine de aquellos maestros pioneros que dice admirar (Murnau, Borzage, Vidor). Lo conseguido es un brillante ejercicio retrospectivo que entretiene, divierte pero nunca emociona porque sólo se trata de un facsímil. En cualquier caso, no encuentro esas influencias para las que nos preparaban sus declaraciones. En cambio, voy a aventurarme con una elucubración sobre las auténticas fuentes de inspiración que animaron a Hazanavicius a emprender “THE ARTIST”.
Nuestro hombre ve “CANTANDO BAJO LA LLUVIA” y se pregunta: ¿qué hubiera sido de Don Lockwood si no hubiera tenido a su lado a Cosmo Brown para aconsejarle, inspirarle, apoyarle, animarle y secundarle en ese punto álgido de su carrera en que desaparecía el cine mudo para dar paso al sonoro, tránsito traumático en el que se perdieron muchas estrellas? La respuesta es el guión de “THE ARTIST”, incluyendo, faltaría más, a la flapper equivalente de aquella Kathy Selden. Todo ello sazonado con unas gotas del esquema de “HA NACIDO UNA ESTRELLA” cuidadosamente dosificadas.
Instalados en esta posibilidad, seguidme por un momento un poco más allá e imaginad el siguiente paisaje -irreal, sí, pero mucho más estimulante y deseable- en el que situaríamos este film si lo hubiera dirigido Stanley Donen (ese indiscutible maestro que la inmisericorde industria de Hollywood “jubiló” hace treinta años). Ya sé que esto puede llegar a ser un exceso de aproximación afectiva, pero pienso que todos habríamos salido ganando y para Donen habría resultado una despedida en beauté.
NOTA: durante las escenas que muestran el descenso a los infiernos del desahuciado protagonista, unos diez minutos, quedé estupefacto al comprobar que la música que adorna las imágenes era, ni más ni menos, el fascinante, magestuoso tema de amor compuesto por Bernard Herrmann para el film de Hitchcock, “VERTIGO”. Que alguien me explique ese extraño y descolocante guiño,  “homenaje”, o como lo quieran llamar.