20 de diciembre de 2012

EL APARTAMENTO (The Apartment)
(USA) United Artists / The Mirisch Company, 1960. 125 min. BN. Panavision.
G: Billy Wilder y I.A.L. Diamond. Ft: Joseph La Shelle. Mt: Daniel Mandell. DA: Alexander Trauner. Ms: Adolph Deutsch (y John Williams). Pr y Dr: Billy Wilder.
Int: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams, Jack Kruschen, David Lewis, Hope Holiday, Joan Shawlee, David White, Naomi Stevens, Willard Waterman, Johnny Seven, Joyce Jameson.
Este es C.C. Baxter (Jack Lemmon), uno entre más de un millar de empleados en la central de una compañía de seguros con sede en Nueva York.
La señorita Kubelik (Shirley MacLane) es la ascensorista por la que bebe los vientos nuestro amigo Baxter.
Tras una dura jornada de trabajo, un solitario Baxter se dispone a cenar en su apartamento mientras pretende ver "Gran Hotel" en la televisión, sin que las interrupciones publicitarias se lo permitan.
Dobisch (Ray Walston), Eichelberger (David White), Sheldrake (Fred MacMurray), Vanderhoff (Willard Waterman) y Kirkeby (David Lewis) son los cinco jefes a quienes Baxter presta su apartamento.
El complaciente Baxter sostiene en la mano la llave de su apartamento
mientras en su rostro se dibuja la resignación.
Sheldrake, el director de la compañía, tiene una amante y también necesitará ocasionalmente utilizar el visitado nido de Baxter.
SINOPSIS: Se acercan las navidades de 1959. Un mediocre oficinista, soltero y apocado, con deseos de ascender en la empresa donde trabaja, una gran compañía de seguros, ve la oportunidad de conseguir medrar prestándose a ceder su apartamento para los ocasionales ligues extramatrimoniales de sus jefes. Entre tanto, nuestro hombre está secretamente enamorado de una simpática ascensorista sin saber que ella es la amante de uno de los jefes que usan su apartamento.
Baxter, en la víspera de Navidad, trata de ahogar su frustración en las barras de diversos bares.  En un momento dado, se le acopla otra solitaria, Margie (Hope Holiday), cargada de copas.
Lo que ignora el bueno de Baxter es que su adorada ascensorista Kubelik es la nueva aventura amorosa de su jefe Sheldrake.
La crédula señorita Kubelik ha intentado suicidarse en el apartamento de Baxter cuando comprende que para Sheldrake sólo fue un entretenimiento extramatrimonial.
Al descubrir esta situación, de repente, el mundo también se desmorona para Baxter.
A lo hecho, pecho. Baxter se prueba su nuevo sombrero de ejecutivo porque el ascenso por sus "servicios" a la Compañía, ya lo tiene.
Sin embargo, tanto Baxter como la señorita Kubelik, hartos de ser utilizados y humillados, se replantearán sus vidas y unirán sus respectivas soledades para neutralizarlas.
COMENTARIO: Después de la extrovertida comicidad de “CON FALDAS Y A LO LOCO”, parece como si Wilder y Diamond hubieran decidido efectuar un cambio de agujas para regresar a un territorio frío y sombrío, a la invernal realidad del cotidiano devenir de un pobre diablo que nos representa a muchos. No obstante, para hacer viable ese proyecto creyeron conveniente conservar un ligero barniz de comedia que facilitara la ingestión de una píldora ciertamente amarga. Tal vez porque así podían llegar mejor a un espectro más amplio de público, pero, sobre todo, porque en aquellos momentos en el cine americano la crítica social tenía un techo que no podía traspasarse, aunque Wilder (como Preminger) siempre intentara romperlo a cabezazos.
Dicho esto, “EL APARTAMENTO” (valorada por quien esto escribe como una de las tres mejores películas de Billy Wilder) resulta una comedia triste y ácida, documento demoledor -pese a sus dosis de comicidad- sobre las costumbres y los métodos de supervivencia en la jungla urbana norteamericana del momento. De hecho, se trata de un drama apenas encubierto en el que Wilder pasea su mirada inevitablemente pesimista, por las humillaciones, bajezas y frustraciones cotidianas que jalonan la existencia de un americano medio (certeramente encarnado por un espléndido Jack Lemmon), inmerso en un siste­ma competitivo cuya escala de valores se ha diluído en las reglas del juego que impone una socie­dad profundamente inmoral y corrupta.
Seguramente buena parte de la vaselina que el realizador se vio obligado a utilizar para poder "deslizar" tan áspero comentario a algunos aspectos de la realidad yanqui (y más ampliamente, sobre la condición humana) estuvo en ese desenlace falsa­mente feliz en el que sus dos protagonistas “liberados” juegan a las cartas fuera de la realidad, sin pensar en el futuro ni en las consecuencias de su postura porque viven un momento emocional que, en cualquier caso, se adivina efímero.

19 comentarios:

  1. ¡Es maravillosa..! Sabrás que ES mi PELICULA. No sé.., hay obras maestras y yo me quito el sombrero ante ellas pero es que ésta visión de la condición humana que Wilder y su gran colaborador I.A.I. Diamond llevaron a la pantalla tras unos años de espera por la censura como bien apuntas, es conmovedora. Es triste, drámatica y con esas gotas de comicidad que Wilder siempre dejaba caer para que su visón de las cosas fuera más tolerable en esa sociedad "puritana" y falsa en la que está enclavada la historia, bien podria trasladarse a cualquiera. Pongo por caso que otras muchisimas la han imitado sin ir más lejos la serie Mad men emitida aqui en España por Canal plus.
    Todo el reparto componen un cuadro perfecto, pero ese trio Lemmon-MacLaine-McMurray es insuperable.
    No es ¡Qué bello es vivir! pero contiene esa carga humana menos amable pero muy realista hasta el final abierto..como la vida misma.

    La escena del espejo roto es buenisima, muy de Lubitsch el maestro de Wilder. El momento del bar, cuando C.C. Baxter ha comprendido lo que ocurre y deja las aceitunas y se palpa su soledad con toda la gente borracha a su alrededor..

    ¡Tendria que destacar tantos momentos que mejor lo dejo !
    Me tiraria horas hablando de ella pero no quiero saturar el cajetín de comentarios jeje

    Solo te digo, amigo Teo que si hay una pelicula que siempre quiero volver a ver es EL APARTAMENTO, incluso en éstas fechas.

    Un abrazo

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    1. He leído tu apasionada defensa de "EL APARTAMENTO" que comparto plenamente y siempre que hablo de ella con alguien también me asalta la necesidad de relacionar "un montón de momentos" absolutamente sublimes en una película que brilla muy alto desde el arranque hasta su desenlace. No obstante, te diré que mi momento favorito abarca esa parte de la historia en que Baxter ahoga su frustración y soledad en la barra de un bar al que van a parar en la víspera de navidad algunos personajes sin hogar al que acudir como el tipo vestido de Santa Claus y la pobre Margie con su patética historia que compite con la de Baxter (ver foto), acabando juntos en el apartamento...
      Te diré que "EL APARTAMENTO" forma con "PLÁCIDO" y "UN GANGSTER PARA UN MILAGRO" el trío de obras maestras a las que siempre vuelvo por estas fechas.
      Un abrazo y ¡felices días hasta ver qué nos depara el nuevo año!

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  2. Suscribo tus palabras, Teo y también las de Abril. El Apartamento también es una de mis películas preferidas de siempre. Tragicomedia..podríamos definirla así?. Es una de esas pelis que siempre me pellizcan el corazón. Tierna, amarga, dulce...Hay una escena que siempre me emociona cuando la vvuelvo a ver y es esa en que la Srta Kubelik va corriendo por la calle hacia el apartamento mientras suena la maravillosa banda sonora..

    Un beso.

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    1. Ese momento que señalas, con una fuerte carga emocional, casi, casi te pone un nudo en la garganta aunque sospechemos que la Kubelik no está realmente enamorada de ese Baxter que ha recuperado la dignidad a costa de perder su trabajo. Ella comprende que es la única persona fiable de cuantas conoce y se refugia en él (¿agradecimiento? ¿solidaridad? ¿un intento de neutralizar las respectivas soledades uniéndolas?).
      Un abrazo y ¡felices fiestas!

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  3. La última vez que revisité esta mordaz película aún me gustó más de lo que me gustaba. La ácida crítica vertida con tono agridulce sobre una sociedad cuyos miembros se mueven tras el éxito socio-profesional inmersos en la más absoluta despersonalización, se ve complementada con una honda reflexión sobre la soledad además de hacer hincapié en la importancia de la madurez personal para desarrollarse como individuo. Me parecen unos temas de enjundia y la extraordinaria manera en que Wilder los plantea sigue siendo en mi opinión un manjar selecto en esto del cine. Sin querer extenderme demasiado (corroboro tras el anterior comentario que esta película da para mucho) yo también considero El Apartamento una obra maestra de cuchillas afiladas, cínica y tierna a un tiempo. Saludos.

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    1. Pues sí, lo clavas cuando aludes a esa carga de acidez y cinismo de "EL APARTAMENTO" en perfecta conjugación con medidas dosis de ternura que despliega sobre algunos personajes. Ese era el gran Billy Wilder, incisivo y romántico (aunque su romanticismo era de quita y pon, según el caso).
      Un saludo y... ¡pásatelo bien que el mundo se acaba hoy! (o quizá el año que viene).

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    2. Bueno, sobrevivimos a la Profecía y a unas cuantas películas más o menos mediocres y a unas cuantas cosas más, disfrutamos de unas cuantas obras maestras como estas dos últimas que has traído a colación en tu bitácora y, deseo fervientemente y con ilusión, que podamos seguir haciéndolo el año que viene (me refiero a ver películas, ¡claro! :)). Feliz Año Nuevo, espero que reseñes unas cuantas películas en el 2013, por mi parte intentaré seguir leyéndote. Abrazos cineros.

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    3. Gracias, Ca, y que así sea. El amenazante 2013 ya amaga con arrebatarnos lo poco que su antecesor nos ha dejado. Espero que por lo menos nos queden las películas, especialmente, comedias, que falta nos hace ¡vive dios!
      Mientras, un abrazo.

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  4. Una obra maestra (se puede decir de muy pocas películas). Si Wilder hubiera sido italiano esta película sería neorrealista, la habría protagonizado Mastroianni y las paredes del piso tendrían desconchones.

    Aprovecho para desearte unas felices fiestas!!

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    1. El número de obras maestras, obras maestras, no es muy alto, efectivamente, si lo comparamos con la cantidad que forman las que no lo son. Pero existen suficientes obras maestras para que tú y yo estemos viendo a razón de una diaria durante el resto de nuestra vida. Sólo en la filmografía de Billy Wilder yo entresacaría media docena (por lo menos).
      Ya que mencionas a Marcello Mastroianni, me viene a la memoria una estupenda y poco difundida comedia de Ettore Scola, "MACARRONI", con un gran componente neorrealista (a lo Vittorio de Sica) en la que Mastroianni trabajaba al lado precisamente de Jack Lemmon cuyo personaje era casi una continuación del que incorporaba en "AVANTI".
      Igualmente, te deseo unas felices fiestas y un 2013 que no nos mate a todos.

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  5. El final es inteligente. Probablemente no sean felices. Probablemente ella ha escogido bien por fin, pero él no. Hay motivos para el escepticismo, pero la solución final no puede ser siempre la desesperanza y la negrura más absolutas. Describir la miseria moral es ser lúcido, no hacer nada con esa descripción es no ser inteligente. No sé si hay que dar soluciones, pero sí hay que abrir alguna ventana para no morir asfixiados.

    Desde el siglo pasado y de momento en lo que llevamos de éste se ha implantado la creencia de que donde no hay un pesimismo sin fisuras hay concesiones. No me creo que Wilder usara el humor o la ternura sólo para colarle su acidez a la hipócrita sociedad yanki.Vamos, que no me creo que la maravillosa "La vida privada de Sherlock Holmes", que acaba como acaba, sea la única película honesta, sin vaselina ni concesiones de la filmografía del genial director.

    Saludos

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  6. Vamos, quiero decir que el humor y la ternura son valiosos en sí mismos, no deberían ser vistos sólo como caballos de Troya. Son elementos de supervivencia de la especie.

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    1. Supongo que cada historia requiere un tratamiento, un desarrollo y una conclusión que no socaven su coherencia. Wilder podía eliminar por completo cualquier atisbo de sentimentalismo y resultar vitriólico sin limitaciones cuando el tema elegido lo requería ("UNO, DOS, TRES", "BÉSAME, TONTO") o por el contrario, dar rienda suelta a su romanticismo en muchas de sus películas. Para ilustrarlo, ahí están la maravillosa y sentimental "AVANTI" y la romántica y melancólica "LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES".
      Otra cosa son los límites tolerados con los que Wilder hubo de jugar en 1960 en "EL APARTAMENTO" y que probablemente afectaron a ese desenlace cuyo acentuado sentimentalismo, sin embargo, venía a remarcar lo inestable, lo incierto de una relación/asidero sin demasiado futuro (¿dormirán juntos esa moche? ¿cómo se verán el uno al otro a la mañana siguiente?). En cualquier caso, si ese "final" fue una concesión, lo fue en la misma medida y con la misma repercusión que el plano final de "VIRIDIANA".
      Por supuesto que el humor (siempre subversivo) en las películas de Billy Wilder (incluso en las más negras) es consustancial a la visión del mundo que tenía el judío vienés. Nunca lo utilizó como concesión, más bien como excipiente para facilitar al espectador la ingestión de sus corrosivas píldoras. Se pueden decir muchas más cosas -por terribles que sean- en clave de comedia que con un registro dramático. Eso está demostrado.
      Un saludo con el deseo de unas felices fiestas.

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  7. Con "El apartamento", Wilder inauguraba una trilogía de comedias ácidas y despiadadamente críticas para con la sociedad norteamericana y su "American Way of Life" que iría completando con "Bésame, tonto" y "En bandeja de plata". Creo que con estos tres títulos el más ingenioso alumno de Lubitsch tocaba techo, como dices tú. ¿Qué grande era este director y qué bien me lo paso con sus películas!
    Un abrazo.

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    1. Tienes razón, pero la acidez, el inconformismo y la crítica social y política no se concentraron sólo en ese tríptico improvisado por ti. Recuerda que después de "EL APARTAMENTO" rodó "UNO, DOS, TRES" donde no sólo salía trasquilada la sociedad capitalista. Había palos para todos, corruptos comunistas y desalmados capitalistas, desde luego.
      Lo que no tiene discusión, porque es natural, es eso que te ocurre a ti cuando ves una peli del señor Wilder: yo también lo paso pipa viéndolas y volviéndolas a ver y siempre extraigo de ellas nociones nuevas.
      Un abrazo y sé feliz (si te dejan).

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  8. Para lo que tengo que decirle no hace falta que me presten ningún departamento, sólo pasaba por aquí para desearle unas felices fiestas y un mejor 2013, lo siento, yo para esto soy muy clásico, aunque no muy de navidades, resumiendo sería algo aproximado a un anarquista conservador.

    Un abrazo
    Roy

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    1. Espero que ese "anarquismo conservador" tuyo no derive en una esquizofrenia que a su vez te lleve a un estado de catatonia cuyas consecuencias sufriríamos todos con la paralización de tu "acre".
      Gracias por tu cariñoso deseo para el paso de estas fiestas. Lo del 2013 lo tenemos todos más negro. Veremos. En cualquier caso, tú eres un juez de métodos expeditivos y debes mantener tu leyenda. ¡Aplica la ley de la soga a quienes sin duda lo merecen!; en este país, ahora, hay muchos candidatos donde elegir.
      Mientras, un abrazo.

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  9. Una película de la que se ha dicho todo, y aún así no nos cansamos de reconocer toda su grandeza. Es pura vida.
    "El apartamento", al igual que aquella joya de la que he hablado de Richard Quine, llegaron a mí cuando más lo necesitaba. Por eso las guardo en lo más profundo de mi ser, puesto que se han convertido en un bálsamo reparador, en talismanes. Son ese tipo de películas que no importa ver cuantas veces sea necesario, pues nos ponen en contacto con la realidad para acabar siendo esa tabla de salvación que todos (o, al menos, una amplia mayoría) necesitamos.

    Abrazos.

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    1. El profundo conocimiento de la condición humana, del individuo en sociedad, que tenían Wilder y su compadre Diamond hace que sus películas nos parezcan, efectivamente, trozos de vida, información vital para nosotros, equilibrio a nuestra inestabilidad y respuestas a nuestras dudas y angustias. Como diría el Eddie Ginley de "DETECTIVE SIN LICENCIA" (Gumshoe): las pelis de Wilder ayudan a estructurar nuestra vida.
      En ese pequeño comentario que haces, Miriam, lo expresas mejor que yo. Un abrazo.

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