30 de marzo de 2012

LOS DIEZ MANDAMIENTOS (The Ten Commandments)
(USA) Paramount / Cecil B. De Mille, 1955-56. 219 min. Color. VistaVision.
Pr: Henry Wilcoxon. G: Aeneas MacKenzie, Jesse Lasky Jr., Jack Gariss y Frederick M. Frank, basado en las siguientes fuentes: “Principe de Egipto” de Dorothy Clarke Wilson, “Columna de fuego” de Rev. J. H. Ingraham, “En las alas del águila” de Rev. A. E. Southon y en el Antiguo Testamento. Ft: Loyal Griggs, J. Perevell Marley, John Warren y Wallace Kelley. Mt: Anne Bauchens. DA: Hal Pereira, Walter Tyler y Albert Nozaki. EE: John P. Fulton. Vest: Edith Head, Ralph Jester, John Jensen, Dorothy Jeakins y Arnold Friberg. Ms: Elmer Bernstein. Dr: Cecil B. de Mille.
Int: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Yvonne de Carlo, Debra Paget, John Derek, Nina Foch, Cedric Hardwicke, Martha Scott, Vincent Price, Judith Anderson, John Carradine, Olive Deering, Douglas Dumbrille, Henry Wilcoxon, Frank de Cowa, Edward Franz, Julia Faye, Donald Curtis, H. B. Warner, Woody Strode, Ian Keith, Lawrence Dobkin, John Miljan.
La sirvienta Memnet (Judy Anderson), única testigo de cómo la princesa Bithia (Nina Foch) rescata de las aguas a un bebé israelita que adoptará y al que llamará Moisés 
Al faraón Seti (Cedric Hardwicke) se le plantea un dilema a la hora de decidir cuál de sus dos hijos heredará su trono, el biológico Ramsés, o el adoptado por su hermana la princesa Bithia, Moisés 
Tras la muerte de su padre, el príncipe Ramsés (Yul Brynner) se convertirá finalmente en el faraón
La sensual y ambiciosa Nefertari (Anne Baxter), destinada a ser la consorte del próximo faraón, utiliza con inteligencia sus evidentes encantos para conseguir lo que desea
Ella desprecia a Ramsés y ama a Moisés (Charlton Heston). Un sentimiento que traerá problemas
SINOPSIS: Todos los avatares que configuraron la historia de Moisés, desde su nacimiento, su adopción por la hija del faraón y su posterior toma de conciencia hasta convertirse en el líder de los israelitas esclavizados por Egipto, su liberación y conducción jalonada de prodigios a través del desierto hasta la tierra prometida.
El príncipe Moisés, como experto estratega, proporciona al faraón Seti victorias ante sus enemigos y enormes riquezas para Egipto
El malévolo y sibilino Datán (Edward G. Robinson), capataz de los obreros israelitas, pasa algún apuro cuando pretende conseguir sus fines
La princesa Nefertari se siente traicionada y herida en su orgullo cuando se descubre el origen humilde e israelita del príncipe Moisés 
Una vez desterrado de Egipto, Moisés es salvado in extremis e inicia una nueva vida entre beduinos, ovejas y zarzas ardientes en las faldas del monte Sinaí
Moisés, que tiene a Jehová de su parte, consigue su gran momentazo cuando subido sobre una roca, al frente del pueblo israelita, consigue abrir las aguas del mar Rojo para pasmo de todos (espectadores incluidos)
Con las tablas de la Ley aún calientes tras su grabación a fuego
COMENTARIO: El depurado “primitivismo”, colorista, avasallador y estrictamente cinematográfico que Cecil B. De Mille aplicaba a la puesta en escena en su vertiente colosalista (un estudio aparte merecerían sus dramas desatados y audaces comedias del periodo mudo), su capacidad para armonizar la desmesura, su afición y evidente talento para transformar la Historia y la Religión en puro espectáculo y melodrama, convierten películas como “SANSÓN Y DALILA”, “EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO” o “LOS DIEZ MANDAMIENTOS” (versión 1956) en impagables monumentos al "entretenimiento" reforzados muchas veces, eso sí, por un entramado de propuestas atrevidas pese a no estar siempre situadas en la superficie. A propósito de esto, conviene reparar en el subversivo concepto que De Mille tenía del erotismo.
Por todo ello, no podemos dejar de reconocer la efectividad y sabiduría de ese (aparente) primitivismo conceptual y narrativo de su cine que le serviría para llegar siempre, sin perder virtudes, al "corazón" de todos los públicos. Podría decirse que las películas de De Mille (esas a las que nos referimos), mal que les pese a sus detractores, representan el clasicismo cinematográfico por excelencia.
Centrándonos ahora en “LOS DIEZ MANDAMIENTOS”, es probablemente la superproducción más ambiciosa de toda su carrera y el mejor ejemplo de lo que decimos. Un ejército de guionistas (acreditados y sin acreditar), diseñadores y técnicos movidos por unas premisas muy claras: conseguir armonizar todas las fuentes (algunas supuestamente bíblicas) de las que bebían para conseguir un armazón dramático que sostuviera y justificara toda una variopinta cascada de acontecimientos. Para el caso, una delirante “reinterpretación” de la Biblia, que logra conjugar envidias fraticidas, amores despechados, secretos desvelados, ansias de poder, ambiciones políticas y prodigios sobrenaturales (con la pièce de résistance que constituye la secuencia del paso del mar Rojo) con desarmante lógica, una lógica que empieza y termina en la película.
De lo expuesto puede desprenderse que estamos ante una concepción del cine que se ha perdido para siempre, triste pero inevitable, relegada a las páginas de la historia por la hueca pirotecnia de la era digital que aturde y subyuga a las nuevas audiencias.
El estreno español de “LOS DIEZ MANDAMIENTOS” en las navidades de 1959, está grabado en mi memoria como uno de los grandes momentos de mi niñez y aún hoy, tras haber vuelto sobre la película de De Mille una veintena de veces, sus poderosas imágenes continúan fascinándome.

23 comentarios:

  1. Peliculón con mayúsculas, Teo. Siempre que veía esta peli siendo una niña, esperaba con ansia la escena del Mar Rojo. Recuerdo que mi madre me preparaba para verla. Y esa voz que me parecía tan mágica hablando a Moisés..Y siempre la ponían por esta fechas. Qué maravilla de actores, principales y secundarios, de vestuario, de color, de historia. Qué bien se pasaba con este cine.

    Un beso

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    1. Para los de mi generación, "LOS DIEZ MANDAMIENTOS" representaba en grado sumo todas las emociones que el cine de entonces podía ofrecer a un chaval (o chavala) que después de superar una dura semana de colegio esperaba la llegada del domingo para poder "escaparse" desde la butaca de un cine a universos más estimulantes. Recuerdo que esa emoción, en el caso de "LOS DIEZ MANDAMIENTOS", comenzaba mucho antes de la proyección, incluso unos días antes, pues al tratarse de un gran acontecimiento cinematográfico había que sacar las entradas con anticipación, soportando largas filas frente a la taquilla (la vi por vez primera en el Cine Avenida de Valladolid).
      En fin, aquel mundo ya ha desaparecido.
      Un abrazo.

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  2. Las actrices de Los diez mandamientos (imagino que será para compensar un poco a Heston) están (y perdónen la vulgaridad) de toma pan y moja. Recuerdo cuando era pequeño, en semana santa no abrían ni los bares y solo programaban películas de este tipo, cuando Moisés subió a eso de las tablas y le habla dios, casi me... En fin, lo que está claro es que DeMille estaba en su salsa y eso se nota, quién quiera verla incluso como una película de aventuras, está repleta de planos inolvidables en blanco y negro, luego ya me cosqúe que era en color. Yo por eso les tengo tanto asco ahora, a esta y a Ben Hur,sobre todo, de tanto verlas cuando era pequeño.Soy un poco menos estricto con Sinué y Rey de Reyes.

    Saludos
    Roy

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    1. Anne Baxter, Yvonne de Carlo y mi idolatrada Debra Paget (no me extraña que en la película Edward G. Robinson, Vincent Price y Joh Derek se la disputaran a muerte) están ahí para demostrar que tienes razón, Roy.
      Eso del blanco y negro me ha descolocado un poco. ¿Se trata de algún primitivo pase televisivo cuando aún no nos había llegado el color? O tal vez una mala pasada de tu memoria?
      Respecto a tu preferencia por "SINUHÉ EL EGIPCIO" la comparto pero sólo por (y volvemos a tu tema) los tres bellezones en CinemaScope que exhibía: Jean Simmons, Gene Tierney (¡con su arco tensado!) y Bella Darvi ¡Madre mía!
      Un saludo.

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    2. Yo tuve TV blanco y negro hasta el mundial de España.

      Saludos
      Roy

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    3. Vale, vale, juez, eso lo explica todo. En cualquier caso, terrible, o no?.
      Un saludo.

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  3. Totalmente de acuerdo con el juez respecto a las actrices de esta película, pocas veces se ha dado tanta mujer deslumbrante por plano cuadrado, además, yo que sólo la he visto una vez, creo que es una magnífica película y hace bastante tiempo que me apetece tener tiempo para volver a ella.

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    1. Pues estamos en las fechas idóneas para que, si dispones de cuatro horas libres, te sientes en el sofá y la revises. Creo que ese nuevo canal en abierto que inauguran precisamente hoy, Paramount Channel, la emitirá en estos días. A falta de una proyección en sala de cine o una filmoteca, la tele (o un DVD) te brinda una buena ocasión. Mientras, un saludo.

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  4. Gonzalo Labat31 marzo, 2012

    En las películas bíblicas de Cecil B. De Mille encuentro una buena dosis de misoginia. Mujeres como Dalila o Nefertari, ambiciosas, celosas, posesivas y despechadas, terminan por destruir, o al menos lo intentan, al hombre del que están enamoradas, ya sea Sansón o Moisés, cuando éste las desprecia en nombre de más altos postulados.
    Por lo demás, el cine de De Mille me encanta, sin nostalgias. Simplemente, sus películas me parecen muy buenas y suscribo en buena parte el agudo comentario crítico de Teo.
    Un saludo.

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    1. Bueno, no sé si darte la razón, Gonzalo. En el caso de la Anne Baxter de "LOS DIEZ MANDAMIENTOS", la Hedy Lamar de SANSÓN Y DALILA" y también la Paulette Goddard de "POLICÍA MONTADA DEL CANADÁ", así es, mujeres que arrastran a los hombres enamorados de ellas a la perdición. Pero si seguimos rastreando personajes femeninos por la amplia filmografía de De Mille, creo que abundan más las mujeres fuertes, inteligentes, resueltas, abnegadas e incluso algo hombrunas (la Betty Hutton de "EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO") que acompañan, se enfrentan, redimen y a veces eclipsan al hombre.
      Un saludo.

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  5. Qué elección tan apropiada para estas fechas, cómo la he disfrutado siempre, majestuosa en su reparto, en su forografia, en sus efectos en la época...Me encanta...Un abrazo!

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    1. A través de los años (ya muchos) nos han acostumbrado a ver ciertas películas en determinadas fechas. Así, siguiendo esta tradición, la próxima entrada la dedicaré a un "peplum" muy notable: "BARRABÁS".
      Mientras, un abrazo.

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  6. Impresionantes fotografias las que has puesto, Teo; me encantan, y me hacen retroceder a mi infancia. Me fascinaban estas películas (Recuerdo también "La túnica Sagrada"). Para mí Charlton Heston era Moisés en persona y Yul Briynner, Ramsés. Como a Myra, a mí también me gustaba especialmente la escena de la separación de las aguas, que me dejaba con la boca abierta. En definitiva, que está tan ligada a mis recuerdos, que me resulta imposible ser objetiva. Gracias por recordarla. Un abrazo.

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    1. Es que con las películas, sobre todo con las que han marcado un hito en nuestras vidas, resulta imposible ser "objetivo". ¿Cómo serlo con obras de arte que estimulan nuestras emociones? Sólo viejos cinéfilos, resabiados e inquisitivos (like me), lo intentan de vez en cuando, pero no con "LOS DIEZ MANDAMIENTOS". Ya ves en mi comentario que intento "diseccionar" la película de De Mille, pero enseguida se me va la olla hacia lo nostálgico.
      Un abrazo.

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  7. Albricias, Mr.Teo.

    He adquirido hoy un ladrillo del Templo de Salomón o de alguna pirámide, no sé muy bien, en cuyo fronstispicio está grabado Movie Movie y lleva inscrito su nombre y un apellido que, cada vez que abro el libro, hace que me imagine a Bogart en unos juegos florales, con leotardos y entre disparos de una humeante y perfecta métrica. Lo de ladrillo lo digo en un sentido puramente arquitectónico, pues me resulta una fuente fascinante para dar de beber a la mula, nada más lejos del aburrimiento. Me pregunto cómo ha podido reseñar tantas películas ¿Catatonia cinéfilamente inducida, algún secreto sólo al alcance de egiptólogos? Todos vamos creando nuestras salomónicas tablas de cine, nuestros mandamientos, y me alegra haber encontrado esta página para contrastar los suyos con los que con el tiempo yo he podido forjar. Añadiré mis comentarios a un par de piedras o ladrillos de toque recientes, "The artist" y "No habrá paz para los malvados", admiradas por la mayoría de curritos de la gran pirámide fílmica.


    Saludos y gracias por el libro.

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    1. Hola, Anónimo/a:
      Gracias por todas esas estimulantes metáforas jeroglíficas en torno a "MOVIE MOVIE" que asimilo en lo que valen. Respecto a lo de "ladrillo" me parece muy pertinente la definición. De hecho, la editorial se ha comprometido a cederme los ejemplares no vendidos para que yo pueda utilizarlos como tales ladrillos (cada uno pesa casi tres kilos) en la construcción de un chalet que ya he diseñado; tendrá forma de pirámide, naturalmente.
      Es madrugada y me vence el sueño. Dentro de unas horas, ya despejado, leeré tus aportaciones a esos dos títulos que mencionas. Veremos entonces.
      Bienvenido y saludos!

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  8. Juraría que hace un rato le dejé un comentario, más extenso que de costumbre, a causa de esta magnífica película de DeMille. Debe haberlo eliminado sin querer. Una lástima, porque ahora sería incapaz de repetirlo de un modo íntegro.

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    1. No te preocupes, Ricardo, más se perdió en Cuba. Yo, concretamente, una novia.
      Saludos.

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    2. Ha amanecido un nuevo día y con él ha llegado por sorpresa, hasta mi dirección de correo electrónico, ese comentario en torno a "LOS DIEZ MANDAMIENTOS" que creías perdido. Sólo se había equivocado de ruta. Así, tal cual, lo copio y lo pego en el lugar a donde iba destinado. Y aquí no ha pasado nada.
      Otro saludo.

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  9. Ricardo Pérez03 abril, 2012

    Para mí se trata de la más lograda incursión del Hollywood clásico en los textos bíblicos. Recuerdo muchas Semanas Santas de mi infancia contando las horas del día hasta que llegaba la noche y daban la película por televisión (en la Primera, por supuesto). En general disfruto mucho del cine febril y grandilocuente de DeMille, que encuentra aquí su quintaesencia. Me gustaría resaltar a Charlton Heston, actor de una incomparable presencia que le permitía dar vida a personajes carismáticos de la historia como el Cid, Miguel Ángel, Judá Ben-Hur (éste ficticio) o el Moisés del Antiguo Testamento. Por desgracia, en nuestro país se le ha infravalorado en innumerables ocasiones por cuestiones más ideológicas que meramente interpretativas. También quiero aludir a Elmer Bernstein, un compositor extraordinario que aquí nos regalaba una de sus mejores partituras, sólo superada por la que compuso para "La edad de la inocencia" de Martin Scorsese.
    P.D. Tenía pensado dedicarle un post a "Los diez mandamientos" esta Semana Santa, pero como usted se me adelantó, opté por dejarlo para otra ocasión.
    Un saludo.

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    1. En las implicaciones emocionales de esta (gran) película parece que todos (los que ya tenemos una edad) estamos de acuerdo; a todos nos ha afectado en un momento u otro (niñez o adolescencia) de nuestras vidas. También comparto tu opinión sobre Charlton Heston, un actor especialmente dotado para incorporar personajes épicos. Y si además estaba bien dirigido, como por ejemplo en "BEN-HUR" o "EL CID", su potencia en pantalla era tremenda. Para seguir reivindicándole como profesional honesto y arriesgado, diré que gracias a él y a su persistencia y generosidad, Orson Welles y Sam Peckinpah pudieron rodar "SED DE MAL" y "MAYOR DUNDEE", respectivamente.
      Respecto a tu intención de dedicar una entrada a la película que nos ocupa, no me gustaría que renunciaras por haberme adelantado. Podrían ser perfectamente complementarias. Creo que algo así nos ocurrió con la coincidencia de "EL BAILE DE LOS VAMPIROS" en ambos blogs.
      Un saludo.

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  10. Bueno, en este caso, siento ser la voz discordante con esta película. Ayer ví que la iban a emitir hoy por la mañana en TV y pensé que ésta era la oportunidad perfecta para ver esta peli que llevaba tiempo con ganas de hincarle el diente y nunca tenía la ocasión.
    Por desgracia me he llevado un chasco. La película empieza de forma inmejorable, lo reconozco. Los decorados, el color, el vestuario, las intrigas palaciegas... La primera media hora está francamente bien. Pero, conforme avanza el metraje todo empieza a dar vueltas sobre lo mismo, las mismas situaciones sin desarrollarse (por lo menos yo lo veo así): la envidia de Ramsés II hacia Moisés me parece de parvulario, Ramsés I parece un títere incapaz en manos de cualquiera, el supuesto amor de Nefertari hacia Moisés es más un encoñamiento producto de una niñata caprichosa y personajes de los que se podía sacar más jugo -pues metraje hay para ello- se esfuman en un visto y no visto (como por ejemplo con Vincent Price o con la guapísima Yvonne de Carlo). Luego está el personaje de Anne Baxter, que me acaba resultando cargante (no así la actriz, que tiene talento a raudales) y, aquí voy a cometer sacrilegio: la interpretación de Yul Bryner no me gusta nada. No niego que sea buen actor, ni mucho menos (su interpretación en "Salomón y la reina de Saba" es magnífica) pero aquí tiene la misma expresión de "policía de mala leche" durante toda la película.
    Algún momento bueno tiene la peli pero es tan grandilocuente en sí misma que, para una servidora, termina resultando agotadora.
    Parece mentira, la segunda peli que veo de deMille me resulta totalmente opuesta a "Sansón y Dalila", que me transporta a mundos mágicos. Todo el intimismo, la belleza y la poesía que desprende aquélla en ésta ha desaparecido. Y me fastidia mucho. "Sansón y Dalila" la había visto de pequeñita y no soló me encantó sino que sus planos se me quedaron impresos en la memoria. Vuelta a ver hace unos años me volví a embriagar con ella, encontrándole nuevos matices que hicieron que me encandilase todavía más. Sin embargo, con "Los diez mandamientos" me esperaba una gran aventura fílmica y me ha resultado casi imposible conectar con ella. Creo que peca de colosalismo y religiosidad extrema (aunque hasta cierto punto es comprensible por su temática) y resulta insuficiente en las relaciones entre los personajes.
    Bueno Teo, siento mucho haber descuartizado esta peli. Espero que no te enfades mucho conmigo, ;). Estoy dispuesta a recibir amonestaciones sin que me duelan, je je.
    Abrazos.

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    1. Hola, Miriam. Te contesto desde el seno de un absurdo resfriado (¡en pleno agosto!) que me tiene congestionado y con la sensación de que mi cerebro se está licuando.
      Ya es "meritorio" que a través de los años hayas esquivado hasta hace unos días el visionado de "LOS DIEZ MANDAMIENTOS", pues creo que es una de esas películas de inevitable y repetida programación en las cadenas televisivas, amén de una disponible y espléndida edición en blu-ray. Por supuesto, no voy a amonestarte por cómo has percibido la peli de De Mille. Técnicamente, tienes razón en tu exposición de las taras e insuficiencias de la cinta de marras, pero como a todo espectáculo de "arcaica" concepción no se le pueden pedir matices y tratamientos en profundidad, Creo que en su época colosalista, no era el estilo narrativo de De Mille. Quizá las virtudes de "LOS DIEZ MANDAMIENTOS" haya que buscarlas precisamente en la desmesura y la "brocha gorda" y en su pictórica belleza formal (llena de artificios de la época) ya que la sutileza no era buena herramienta en la época del cine mudo y De Mille filmaba muchas escenas como si se tratase de una película silente. En consecuencia, refiriéndome en concreto a la actuación de Yul Brynner, supongo que De Mille buscaba más que otra cosa el impacto visual de su peculiar físico, ese "magnetismo" de su intensa mirada (que tan bien le funcionó al actor en "EL REY Y YO"). En suma, hablamos de una presencia impactante y en aquellos años Brynner lo era antes que buen actor, que en mi opinión no lo era.
      Estoy de acuerdo contigo en tu apreciación de "SANSÓN Y DALILA" (más compensada y trabajada). Siguiendo un poco con lo que decía respecto a "LOS DIEZ MANDAMIENTOS", sería fácil para algunos caer en la tentación de acusar a "SANSÓN Y DALILA" de un burdo primitivismo en su concepción de la puesta en escena y dirección de actores. Pero, ¿acaso no resulta divertida la colorista e impagable forma en que Cecil B. de Mille amañaba la Biblia, adaptándola a las necesidades de un buen espectáculo cinematográfico? Así pues, de lo que se trata es de disfrutar con ello y con un Victor Mature más "meat loaf" que nunca, esquivando, amando y odiando a una mórbida Hedy Lamarr entre toneladas de cartón-piedra y seda sintética. Cine en estado puro, diría yo.
      Un beso.

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