31 de diciembre de 2011

LOS PÁJAROS (The Birds)
Universal / Alfred Hitchcock, 1962. 120 min. Color.
G: Evan Hunter, basado en el relato de Daphne du Maurier. Ft: Robert Burks. Mt: George Tomasini. DA: Robert Boyle. EE: Lawrence Hampton y Albert Whitlock. Ms: no hay. Consejero de sonidos electrónicos: Bernard Herrmann. Pr y Dr: Alfred Hitchcock.
Int: Tippi Hedren, Rod Taylor, Jessica Tandy, Suzanne Pleshette, Veronica Cartwright, Ethel Griffies, Charles McGraw, Doreen Lang, Ruth McDevitt, Joe Mantell, Malcolm Atterbury, Karl Swenson, Lonny Chapman, Elizabeth Wilson, Richard Deacon.
La actriz Tippi Hedren, descubierta por Hitchcock, debutó en el cine con esta película
Melanie Daniels, acostumbrada a conseguir lo que se propone sin resistencia, idea un plan para conquistar a Mitch Brenner
SINOPSIS: En San Francisco, Melanie Daniels, una joven consentida y algo snob, intenta congraciarse con un atractivo abogado al que acaba de conocer en una pajarería. Para ello no duda en seguirle hasta Bodega Bay, pequeña población costera donde él tiene su familia. Allí pretenderá conquistarle recurriendo a una audaz estratagema de "acoso y derribo". Pero, mientras pone en práctica su plan, es inesperadamente atacada por una gaviota y este percance será el principio de una situación pesadillesca en la que miles de aves invadirán ese lugar y, sin razón aparente, atacarán a sus habitantes.
Melanie atrapada en una cabina telefónica, contempla el infierno desencadenado en Bodega Bay
La madre de Mitch, incapaz de afrontar la situación, da muestras de desequilibrio mental, tras los inexplicables ataques de los pájaros
COMENTARIO: En cada nuevo film de Hitchcock, se plantea la necesidad de insistir sobre su forma magistral de transmitir ideas, provocar sensaciones y emociones en el espectador, utilizando siempre métodos estrictamente cinematográficos. Y consiguiéndolo de manera precisa, noqueante a veces, “inventando” si era necesario para sus propósitos, nuevas y audaces formas expresivas que hicieran avanzar las cosas en la dirección que él deseaba. Por debajo de los mecanismos de suspense consustanciales al género por el que se le reconocía, discurrían paralelas, sin poder emerger, las aguas torrenciales de su inquietante universo personal que, sin embargo, llegaban ocasionalmente a filtrarse, impregnando de un sentido especial lo que veíamos en la pantalla, enrique­ciendo contenidos, haciéndonos perder el equilibrio al borde de vertiginosos abismos. Estremecién­donos, en cualquier caso. 
Si en “PSICOSIS” había roto el esquema y los nervios de millones de espectadores, en la que ahora nos ocupa quiso y consiguió llegar más lejos, avanzando varios pasos en su demostración de que el orden es precario, la calma, sólo aparente y el caos, agazapado, acecha nuestras confiadas existencias. Esto, evidentemente, no lo sospechaba la confiada y petulante Melanie desde su privilegiado status. Así, el film comienza con todos los elementos de una comedia sofisticada para ir decantándose gradualmente (pequeños avisos van poniéndonos en guardia) hacia el desencadenamiento de apocalípticos acontecimientos, tanto más aterradores al sernos sustraída su “explicación”, pero que servirán como doloroso vehículo para el tránsito moral de la heroína: su purificación. Todo ello, a través de una portentosa puesta en escena, plena de hallazgos visuales y geniales soluciones expresivas.
NOTAS: Antes de decantarse por Rod Taylor, Hitchcock había querido a Cary Grant para el personaje de Mitch Brenner, pero el actor declinó la oferta aludiendo que era demasiado mayor para el papel. También se lo ofreció a Farley Granger que no pudo aceptar por previos compromisos teatrales (uf! menos mal!).
Tippi Hedren, con una actuación maravillosa y, por momentos, heroica, fue sometida por Hitchcock a severas pruebas de resistencia durante el rodaje como cuando es atacada por los pájaros en el desván de la casa de los Brenner, secuencia en la que hubo que repetir muchas tomas para conseguir el efecto deseado. Al final, la actriz hubo de ser internada en una clínica con diversas heridas producidas por las aves y en estado de shock.
La idea de no utilizar música en la película, partió de Bernard Herrmann. A Hitchcock le pareció muy bien y el músico fue el consejero en la creación de sonidos electrónicos.

27 de diciembre de 2011

SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO (It's Always Fair Weather)
(USA) MGM, 1955. 101 min. Color. CinemaScope.
Pr: Arthur Freed. G: Betty Comden y Adolph Green. Ft: Robert Bronner. Mt: Adrienne Fazan. DA: Cedric Gibbons y Arthur Lonergan. Ms: AndréPrevin. Can: Roger Edens, Betty Comden y Adolph Green. Cor y Dr: Stanley Donen y Gene Kelly.
Int: Gene Kelly, Dan Dailey, Cyd Charisse, Michael Kidd, Dolores Gray, David Burns, Jay C. Flippen, Steve Mitchell.

Cyd Charisse consigue alegrar el día a los muchachos del gimnasio de Stillman

SINOPSIS: Al terminar la guerra, tres amigos veteranos del ejército, se despiden habiendo acordado volver a encontrarse al cabo de diez años. Pero la vida da muchas vueltas y cuando llega la fecha señalada son tres hombres diferentes y nada podrá ya ser igual que en el pasado, salvo su amistad que creyeron perdida.
Dolores Gray y Cyd Charisse, en pose promocional, orgullosas de su explosiva anatomía  
Diez años después, las cosas han cambiado bastante y el reencuentro de los tres amigos (Michael Kidd, Dan Dailey y Gene Kelly) resulta frustrante
COMENTARIO: En cierto modo, la película de la que ahora hablamos, la tercera y última colaboración del binomio Donen-Kelly, podemos considerarla como el virtual canto del cisne del musical Metro (aunque el gran Arthur Freed aún produciría alguno más). En “SIEMPRE HACE BUEN TIEMPO”, los autores volvían sobre el tema y personajes de "UN DÍA EN NUEVA YORK" (el compañerismo, la amistad, el amor, la alegría de vivir), pero esta vez el acercamiento contenía ya ese poso de amargura y desencanto que habrá de marcar en numerosas ocasiones sucesivos trabajos de Stanley Donen en solitario. De hecho, es un drama musicalizado que gira en torno a la diáspora y el paso del tiempo, la renuncia a lo soñado, el apagón de las emociones y la consiguiente erosión producida en el sentimiento de amistad. Un hermosísimo musical, en cualquier caso, con momentos ciertamente cómicos y algunos números musicales de imborrable recuerdo (el de Cyd Charisse en el gimnasio, la correría nocturna de los tres amigos bailando borrachos con tapaderas de cubos de basura en los pies, o el embelesante número de un Gene Kelly enamorado patinando por las calles de la ciudad). Ay, qué cine aquel!

22 de diciembre de 2011

PLÁCIDO
(Esp) Jet Films, 1961. 86 min. BN.
Pr: Alfredo Matas. G: Luis G. Berlanga, Rafael Azcona, José Luis Font y José Luis Colina, sobre un argumento de los dos primeros. Ft: Francisco Sempere. Mt: José Antonio Rojo. DA: Andrés Vallvé. Ms: Manuel Asins Arbó. Dr: Luis G. Berlanga.
Int: Casto Sendra "Cassen", José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Manuel Alexandre, Amparo Soler Leal, Antonio Ferrandis, Mari Carmen Yepes, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, José Mª Cafarell, Laura Granados, Félix Dafauce, Félix Fernández, Agustín González, José Alvarez "Lepe", Xan Das Bolas, José Orjas, José Gavilán, Julia Delgado Caro, José Franco, Luis Ciges.
Víspera de Navidad: la esposa de Plácido (Elvira Quintillá) es visitada por su atribulado marido (Cassen) en los urinarios públicos donde ella trabaja. Mientras él finge alegría con su hijo mayor y ella da papilla al bebé, un cliente espera su papel higiénico
La cabalgata de "Siente un pobre a su mesa" se eterniza, el frío cala los huesos y Plácido no consigue ese adelanto sobre su sueldo para pagar la letra de la motocarro
SINOPSIS: En la víspera de Navidad, un infeliz trabajador con problemas económicos (ese mismo día le vence una letra sobre su motocarro, con el que se gana la vida), con­tratado por los responsa­bles de una campaña benéfica llamada "Siente un pobre a su mesa", recorre la ciudad con su medio de transporte anunciando esa campa­ña mientras trata de conseguir el adelanto que necesita para completar el importe de ese pago ineludible. Pero el trabajo se alarga y complica, y los organizadores de ese tinglado no escuchan a nuestro atribulado currito porque les preocupan otras cuestiones. Las horas pasan, el banco cierra, un "pobre" se muere... 
En esa noche tan "especial", cada uno va a lo suyo mientras un desasosegado Plácido intenta meter baza para que alguien le resuelva su problema
Berlanga durante el rodaje de su película, dando instrucciones a un grupo de voluntariosas figurantes
COMENTARIO: Tras un prolongado e involuntario parón de casi cinco años (su anterior película, "LOS JUEVES MILAGRO", data del año 1957), Berlanga reiniciaba su carrera con una falsa comedia coral de la que emergía una crónica feroz, amarga, necesariamente cruel, de una sociedad facilmente reconocible en la España del momento. Un montón de personajes provincianos moviéndose de un lado para otro con sus preocupaciones, egoísmos y pequeñas mezquindades, sordos a los demás en su folclórico y hueco sentido de la caridad, aparecían ahora retratados cruda­mente, sin el flou de la bonhomía y la dosis de ternura que "edulcoraba" sus anteriores obras. Junto a "EL VERDUGO", siguiente título en su filmografía, la que ahora nos ocupa, constituye sin duda alguna la cumbre de un genio irreductible, Luis García Berlanga.

17 de diciembre de 2011

UN GANGSTER PARA UN MILAGRO (Pocketful of Miracles)
(USA) United Artists / Franton, 1961. 136 min. Color. Panavision.
G: Hal Kanter y Harry Tugend, basado en un guión de Robert Riskin, inspirado en una historia de Damon Runyon. Ft: Robert Bronner. Mt: Frank P. Keller. DA: Hal Pereira y Roland Anderson. Vest: Edith Head y Walter Plunkett. Ms: Walter Scharf. Pr y Dr: Frank Capra.
Int: Glenn Ford, Bette Davis, Hope Lange, Arthur O'Connell, Peter Falk, Thomas Mitchell, Edward Everett Horton, Mickey Shaughnessy, Ann-Margret, Sheldon Leonard, David Brian, Peter Mann, Barton McLane, Jay Novello, Jerome Cowan, John Litel,  Frank Ferguson, Willis Bouchey, Ellen Corby, Jack Elam, Mike Mazurki, Gavin Gordon, Fritz Feld, Harry Wilson.
La harapienta Annie Manzana (Bette Davis) tiene en el supersticioso Dave el Dandy (Glenn Ford) a su mejor cliente para las manzanas que ella vende
El Dandy ha de convencer a las autoridades de la ciudad de sus altruistas intenciones, pero, conociendo sus actividades delictivas, se muestran recelosos
SINOPSIS: En el Nueva York de los primeros años treinta, un elegante gangster, duro por fuera y sentimental por dentro, decide ayudar a una andrajosa anciana vendedora callejera de manza­nas (siempre le compra una porque cree que le dan suerte) en el difícil trance de hacerla pasar por una gran dama ante los ojos de su hija, cuyos estudios y permanencia en Europa ha sido financiada durante años por las propinas que su madre recibía del gangster y por las limosnas de los pordioseros de la ciudad, padrinos anónimos de la chica que ahora viene a visitarla desde Italia con su aristocrático prometido. Así, lo que en principio iba a ser una simple "buena acción" va complicándose para nues­tro atribulado héroe, adquiriendo dimensiones que acabarán por desbordarle.
Los "ensayos" con los rudos componentes de la banda de El Dandy consiguen desquiciar a la temperamental Queenie (Hope Lange)
La dulce farsa montada por El Dandy, tras muchas improvisaciones y avatares, parece salir perfecta 
COMENTARIO: La película que significó la despedida (forzosa) del cine de Frank Capra es un remake de "DAMA POR UN DÍA" que él mismo realizara en 1933. Cegatamen­te tachado en aquellos momentos de anticuado y sobrepasado por los tiempos, el autor de "¡QUÉ BELLO ES VIVIR!" vio cómo sus dos últimos trabajos, "MILLONARIO DE ILUSIONES" (A Hole in the Head) y ésta que ahora nos ocupa, eran atacados por la crítica e ignorados por el público. 
Menos optimista de lo que a primera vista pudiera parecer, este hermoso film es un "falso" cuento de hadas en cuya tra­ma el "encantamiento" es trabajosa e interesada­mente fabricado por el supers­­t­i­cioso protagonista. Cuando la "representación" termina, la talludita Cenicienta volverá a sus harapos y a la cesta de manzanas, la carroza de nuevo se tornará calabaza y los pajes en ratones (pordioseros y gangsters). Aquí no ha pasado nada y los milagros permanentes no existen. “UN GANGSTER PARA UN MILAGRO” resultó una postrera e inolvidable lección de sabiduría cinematográfica de un hombre cuya fe y optimismo estaban ya moderados por la lucidez del desencanto. La película contó, además, con el mejor reparto de secundarios de toda la historia del cine.

11 de diciembre de 2011

EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR (The Ghost and Mrs. Muir)
(USA) 20th Century-Fox, 1947. 104 min. BN.
Pr: Fred Kohlmar. G: Philip Dunne, basado en la novela de R.A. Dick (Josephine A.C. Leslie). Ft: Charles Lang. Mt: Dorothy Spencer. DA: Richard Day y George W. Davis. Ms: Bernard Herrmann. Dr: Joseph L. Mankiewicz.
Int: Gene Tierney, Rex Harrison, George Sanders, Edna Best, Vanessa Brown, Natalie Wood, Robert Coote, Anna Lee, Isobel Elsom, Victoria Horne.
Gene Tierney, una de las mujeres más bellas y fascinantes que ha dado el cine, encarnando a la señora Muir
La viuda Muir no se dejará asustar fácilmente por el receloso fantasma de la casa
SINOPSIS: Una atractiva viuda abandona su residencia londinense para ir a vivir a la costa donde alquila una casa habitada por el fantasma del antiguo propietario, un capitán de barco muerto en extrañas circunstancias que tras algunas intentonas para amedrentar a la nueva inquilina, terminará enamorándose de ella.
El fantasmal capitán Gregg (Rex Harrison) vigila y protege a esa mujer de la que se está enamorando 
Ella duerme, tal vez sueña con él. Pero el fantasma de Clegg decide que ha llegado la hora de la despedida
COMENTARIO: Fue en el tramo inicial de su carrera como director, en su etapa con la Fox, cuando Mankiewicz atendió el encargo de filmar este subyugante cuento romántico desarrollado a partir de una premisa “fantástica” que los espectadores aceptamos gustosamente por pura necesidad escapista. En muchas ocasiones, los fantasmas (mejor aún si están enamorados) han proporcionado al cine buenos mimbres para historias que han llegado a constituir casi un subgénero con resultados tan felices como -sólo son tres ejemplos- “LA MUERTE EN VACACIONES” de Mitchell Leisen, “EL FANTASMA DE CANTERVILLE” de Jules Dassin y “EL DIABLO DIJO NO” (Heaven Can Wait) de Ernst Lubitsch. Por ahora, me niego a descender hasta el popular “GHOST” de  Jerry Zucker.
"EL FANTASMA Y LA SRA. MUIR" es el cuarto largometraje que dirigía Mankiewicz y su puesta en escena ya exhibe una elegante maestría y una dosis de sensibilidad que llega a emocionar. El film, que nos habla del paso del tiempo y el objeto inalcanzable, del respeto entre diferentes, de la soledad y del amor, alcanza sus más altas cotas en algunos momentos de su segunda parte. Raudas acuden a la memoria escenas como esa que nos muestra la despedida del fantasma mientras duerme su amada, o la bellísima última secuencia.
Para la historia han quedado una hermosa partitura de Bernard Herrmann y la inolvidable pareja protagonista formada por un sutil y refinado Rex Harrison, actor que Mankiewicz utilizaba siempre que podía, y la embelesante Gene Tierney (¡cómo evitar enamorarse, aún siendo incorpóreo, de esa dulce, solitaria y a la vez determinada viudita!).

6 de diciembre de 2011

LAS GIRLS (Les Girls)
(USA) MGM, 1957. 114 min. Color. CinemaScope.
Pr: Sol C. Siegel. G: John Patrick, basado en la novela de Vera Caspary. Ft: Robert Surtees. Mt: Ferris Webster. Ms y Can: Cole Porter. Dr Ms: Adolph Deutsch. Vest: Orry-Kelly. Cor: Jack Cole. DA: William A. Horning y Gene Allen. Dr: George Cukor.
Int: Gene Kelly, Kay Kendall, Mitzi Gaynor, Taina Elg, Jacques Bergerac, Leslie Phillips, Henry Daniell, Patrick McNee, Stephen Vercoe, Philip Tonge.
Joy (Mitzi Gaynor), Sybil (Kay Kendall) y Angèle (Taina Elg), las tres "girls" juntas pero discrepantes
Sonrisas, armonía y coreografía, sólo mientras el telón permanece levantado
SINOPSIS: Un equipo artístico formado por tres alegres chicas que cantan y bailan y su mentor, un dinámico coreógrafo bailarín lleva su espectáculo musical por los escenarios del continente (Londres, París y, en España, Granada). Años después de haberse disuelto la compañía, una de las chicas, ahora casada con un aristócrata inglés, publica un libro de memorias que acaba en los tribunales de Londres, acusado de libelo por sus antiguas compañeras.
Sybil y Barry (Gene Kelly) intentan amarse (sin conseguirlo) en horas no lectivas
Mientras Barry se concentra para soplar la vela, en los semblantes de ellas se percibe el final del sueño
COMENTARIO: Curiosa y refinada pero, sobretodo, inteligente comedia musical que propone un “rashomónico” discurso sobre la Verdad y su inaccesibilidad. Esta, digamos, escéptica reflexión viene servida a través de una puesta en escena que sabe cambiar de registro adecuadamente para vehicular un cúmulo de sutiles ironías adornadas, por momentos, con unos diálogos de malévola brillantez. Y todo ello -como siempre en Cukor- haciendo un fascinante uso del color y sus infinitas posibilidades combinatorias y dramáticas. Y ahora, para concluir, no me resisto a confesar mi debilidad por la impar Kay Kendall, dirigida por primera vez por un gran director (a continuación lo haría a las órdenes de Vincente Minnelli y Stanley Donen, antes de que una prematura muerte a causa de la leucemia nos privara de su inimitable talento). Ella está memorable.

2 de diciembre de 2011

SYNANON
(USA) Columbia, 1965. 106 min. BN.
G: Ian Bernard y S. Lee Pogostin. Ft: Harry Stradling. Mt: David Wages. DA: Philip M. Jefferies. Vest: Kathleen McCandless. Ms: Neal Hefti. Pr y Dr: Richard Quine.
Int: Edmond O’Brien, Stella Stevens, Chuck Connors, Alex Cord, Richard Conte, Eartha Kitt, Barbara Luna, Alejandro Rey, Richard Evans, Bernie Hamilton.

Stella Stevens observa cómo Alex Cord se chuta una dosis de heroína
La rubia Stella también tiene sus problemas (y sus necesidades) y a nadie le amarga un dulce

SINOPSIS: Historias y problemas surgidos entre algunos internos voluntarios de una insti­tución californiana (Synanon House) para la rehabilitación de personas drogodependientes, mientras su director lucha a su vez por demostrar la utilidad del establecimiento frente a un posible cierre.
Edmond O'Brien incorpora al agobiado gerente de la institución Synanon House
El excelente reparto de la película incluye a Richard Conte y la cantante Eartha Kitt
COMENTARIO: Qué llevó a Quine a hacer esta película? Se le ocurrió a él la idea de rodarla? De no ser así, ¿por qué aceptó un trabajo tan poco prometedor de cara a la taquilla, sobretodo después de sus dos anteriores y exitosas comedias? ¿Fue un acto autopunitivo tras el fracaso sentimental con su musa Kim Novak? Supongo que no porque a la gatuna rubia ya le había "dedicado" la revanchista y misógina (pero genial) "CÓMO MATAR A LA PROPIA ESPOSA". Estas rasposas interrogantes surgen de mi admiración por el autor de "UN EXTRAÑO EN MI VIDA" (Strangers When We Meet). Sólo por eso. 
En fin, centrémonos en "SYNANON", película en la que el director optó por una puesta en escena un tanto estática que produce claustrofobia a lo que contribuye una tenebrista fotografía en blanco y negro. Diseñada sobre la base de un guión que rebosa inquietudes didácticas, tal vez después de todo, movida por buenas intenciones pero fallida en el método y que, insisto, resulta una insólita elección viniendo de quien viene. 
Tras una carrera en la que abundaron brillantes trabajos, especialmente en el campo de la comedia, Richard Quine, precisamente a partir de este título que ahora se reseña, inició una repentina e irreversible decadencia que le llevaría a realizar trabajos de decreciente interés. Abandonado por la industria, acabó dirigiendo un par de episodios de la serie “Colombo”. Tras varios años en el paro, olvidado de todos, acabó suicidándose en su apartamento de Los Angeles. Triste e injusto final para el inspirado autor de “ME ENAMORÉ DE UNA BRUJA, “ENCUENTRO EN PARÍS” y otras muchas horas de placer fílmico.
Nota: esta reseña debiera estar más adecuadamente ubicada en la pestaña dedicada a las "Perlas extraviadas".  Lo cierto es que se trata de una película arrinconada en su día por la Columbia, que tuvo una corta y lastimosa carrera comercial en Estados Unidos y que en muy pocos países se ha podido estrenar. En España, nunca, salvo una sesión en la Filmoteca madrileña donde un servidor la descubrió hace unos años durante un incompleto ciclo dedicado al pobre Quine.

26 de noviembre de 2011

EL SILENCIO DE UN HOMBRE (Le samouraï)
(Fr-It) Filmel / Films Borderie / Fida, 1967. 105 min. Color.
Pr: Eugène Lépicier. G: Jean-Pierre Melville, basado en la novela "The Ronin" de Joan McLeod. Ft: Henri Decae. Mt: Monique Bonnot. DA: François de Lamothe y Théo Meurisse. Ms: François de Roubaix. Dr: Jean-Pierre Melville.
Int: Alain Delon, Nathalie Delon, François Perier, Cathy Rosier, Jacques Leroy, Jean-Pierre Posier, Catherine Jourdan, Michel Boisrond, Robert Favart.
Jeff es un hombre frío y solitario, de inmutable semblante.
La enigmática y silenciosa testigo de su crimen, observa el vacío
SINOPSIS: Jeff Costello, un asesino a sueldo, lacónico y solitario, ha recibido el encargo de matar al dueño de un night-club. Lleva a cabo su trabajo con limpieza y frialdad, pero es visto en el lugar por la muchacha que toca el piano en el local. Ella no le delata a la policía y él queda intrigado, por lo que intentará volver a verla.
El pertinaz policía, con suaves modales, avanza en sus pesquisas
Nuestro hierático hombre escruta, calcula y espera. Pero parece no comprender
COMENTARIO: Melville conseguía con “EL SILENCIO DE UN HOMBRE” su mejor película tras un proceso de perfilamiento y maduración de su estilo narrativo que a partir de aquí llegó a adquirir tal vez más importancia que la propia naturaleza de las historias contadas. Este film describe la trayectoria ritual de un hombre incapacitado para los sentimientos, enfermizamente solitario, sumido en el silencio, que se mueve con la determinación de un zombi en un mundo irreal e intemporal (hay un buscado anacronismo en la vestimenta de los personajes y la acción avanza en un París nocturno, misterioso y gélido) hasta completar un litúrgico viaje de héroe trágico. Estamos ante un film de gangsters que contiene muchos de los ingredientes propios de este género, sí, pero la elegancia formal, la atmósfera creada, el tratamiento del color (que casi llega a desaparecer en la película), la concepción del ritmo y la planificación que a veces nos acerca a un ballet fantasmagórico, hacen de “EL SILENCIO DE UN HOMBRE” una gema extraña, hipnótica, escalofriante. Entre las virtudes de la película, hay que destacar el memorable trabajo de composición llevado a cabo por Alain Delon.

20 de noviembre de 2011

ALEMANIA, AÑO CERO (Germania, anno zero)
(It-Al) Tevere Films / Sadfilm, 1947. 75 min. BN.
Pr: Roberto Rossellini y Alfredo Guarini. G: Roberto Rossellini, Carlo Lizzani y Max Kolpet, basado en un argumento de Rossellini. Ft: Robert Juillard. Mt: Eraldo da Roma. DA: Roberto Filippone. Ms: Renzo rosellini. Dr: Roberto Rossellini.
Int: Edmund Moeschke, Franz Kruger, Barbara Hintz, Werner Pittschau, Eric Gühne, Alexandra Manys, Baby Reekvell, Hans Sange, Hedi Blankner.
Edmund, un niño berlinés inmerso en un escenario sin asideros
SINOPSIS: Tras el final de la II Guerra Mundial, Berlín era una ciudad caótica y destruida. En ese escenario desolador vive Edmund, un niño de catorce años que comparte un miserable apartamento con su padre enfermo, su hermano mayor y su hermana que coquetea con los soldados americanos para poder sacarles algo que cambiar por comida. El antiguo profesor de Edmund, un pederasta con ideología nazi, le repite que “los débiles deben morir”, lo que terminará por convencer al pequeño de la inutilidad de su padre, y es por ello que decide envenenarlo.
El rostro vaciado de emociones del pequeño Edmund, junto al abuelo
COMENTARIO: Rossellini aplicó aquí los principios del neorrealismo de la manera más desnuda y terrible, más objetiva, sin ninguna apoyatura melodramática que explique o subraye la trayectoria fatal del muchacho protagonista. Porque Edmund, consumido (o desecado) como niño por la terrible realidad que le rodea, es observado siempre con el “distanciamiento” de quien, por respeto, desecha la intromisión y el adje­tivo, evitando caer en la tentación de aplicar a su trayectoria los mecanismos y trucos de la narrativa tradicional. Pocas veces, creo yo, el horror ha tenido una formulación visual tan honrada y contundente como en esta imprescindible obra maestra.

13 de noviembre de 2011

MUJERES EN VENECIA (The Honey Pot)
(USA) United Artists / Famous Artists, 1966. 150 min. Color.
Pr: Joseph L. Mankiewicz y Charles K. Feldman. G: Joseph L. Mankiewicz, basado en la obra de Frederick Knott y la novela de Thomas Sterling, inspiradas en la obra "Volpone" de Ben Johnson. Ft: Gianni di Venanzo. Mt: David Bretherton. DP: John de Cuir. Vest: Rolf Gérard. Ms: John Addison. Dr: Joseph L. Mankiewicz.
Int: Rex Harrison, Susan Hayward, Cliff Robertson, Maggie Smith, Capucine, Edie Adams, Adolfo Celi, Hugh Manning, David Dodimead. En escenas eliminadas: Herschel Bernardi, Cy Grant, Frank Latimore, Massimo Serato.
El "moribundo" Cecil Fox (Rex Harrison) lanza una expresiva mirada a su secretario para que actúe rápido y le saque del apuro
Un actor en paro, obligado por las circunstancias a hacer de secretario para un millonario con plan oculto
SINOPSIS: El millonario Cecil Fox, secretamente arruinado, llama hasta su palacio veneciano a las tres mujeres que jalonaron su vida sentimental y pone en práctica un juego teatral con la ayuda de un actor en paro que habrá de hacerse pasar por su secretario. Fingiendo ante ellas estar moribundo, las engatusa con la idea de que a su muerte heredarán algo de su supuesta fortuna. Sin embargo, la “representa­ción” sufre un giro insospechado cuando una de ellas muere mientras dormía.
La ex esposa favorita de Cecil: Mrs. "Lone Star" Crokett Sheridan (una extraordinaria Susan Hayward)
La altiva y estatuaria princesa Dominique (la impar Capucine) trata de ocultar su desesperada situación
COMENTARIO: Comedia sofisticada, de regia elegancia formal, pero, sobre todo, inteligente (éste es el adjetivo que mejor le cuadra a Mankiewicz) en la que el autor de “EVA AL DESNUDO” volvía a utilizar el personaje central (aquí, Cecil Fox), como un alter ego suyo, a través del cual nos comunica su postura. Un cierto predominio intelectual sobre los demás y un par de ases en la manga, le permiten a Fox urdir una trama, un juego que esconde una intencionalidad, y mover los hilos de la representación con la sutileza y precisión de un demiurgo. Claro, que un personaje no previsto en el “guión” (la enfermera Watkins), o el azar en otras ocasiones, vienen a desbaratar el plan tan meticulosamente diseñado. Los destinatarios de esta “puesta en escena” tramada por el personaje en el film son sus tres codiciosas amantes; los de Mankiewicz tras la cámara, nosotros los espectadores, que asistimos a una apasionante exhibición de talento (¡qué brillantes diálogos!). Lástima que personajes reales (productores a los que siempre les horroriza el riesgo) chafaran en su día el primitivo diseño que Mankiewicz tenía para esta película, más audaz y complicado que lo que ha quedado en la pantalla. Nunca sabremos si nos hubiera gustado más. Difícil, ciertamente. 
No deseo terminar sin destacar también lo que una formidable dirección de intérpretes consiguió extraer del siempre sutil Rex Harrison en su cuarto trabajo con este director: una memorable actuación.

8 de noviembre de 2011

BALADA TRISTE DE TROMPETA
(Esp-Fr) Motion Investment Group / Tornasol / Castafiore / TVE / La Fabrique 2 / Canal+ España, 2010. 121 min. Color. Panavision.
Pr: Gerardo Herrero, Franck Ribière y Vérane Frédiani. Ft: Kiko de la Rica. Mt: Alejandro Lázaro. DA: Eduardo Hidalgo Jr. Vest: Paco Delgado. Ms: Roque Baños. G y Dr: Alex de la Iglesia.
Int: Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang, Manuel Tallafé, Alejandro Tejeria, José Manuel Cervino, Manuel Tejada, Paco Sagarzazu, Terele Pávez, Joaquín Climent, Luis Varela, Fernando Guillén Cuervo, Gracia Olayo, Enrique Villén, Santiago Segura, Sancho Gracia.
En esta película, Carlos Areces lleva a cabo un heroico tour de force
En un mundo de pesadilla, la trapecista Natalia (Carolina Bang) arrastrará a los dos payasos al abismo
SINOPSIS: Sergio y Javier son dos payasos de un circo itinerante enamorados de la misma mujer, la bella trapecista Natalia, lo que les convierte en antagonistas irreconciliables. Esta historia transcurre en dos épocas diferentes, en 1937, durante la Guerra Civil española, y en los años setenta.
El chulesco Sergio (Antonio de la Torre) está muy seguro de su dominio sobre Natalia
El enloquecido Javier aparece reconvertido en un monstruoso y letal obispo-payaso 
COMENTARIO: Esta vez Alex de la Iglesia acudía a la parábola para hablarnos de las dos Españas, de las posturas ideológicas irreconciliables, del odio, de las heridas inferidas y de la revancha. Pero lo que nos fascina e impresiona es la capacidad del director para crear un espacio escénico de enorme fuerza en su imaginativa y controlada “desmesura”, una narrativa de gran efecto en su brillantez y que en este caso (con personajes que repelen) estuvo al servicio de un discurso que a muchos ha de resultarles incomodante. Como en otros films del autor de "EL DÍA DE LA BESTIA", en éste tampoco faltan esas invenciones de delirante humor (algunas de las cuales hubieran asombrado al mismísimo Buñuel) y el esperado gran climax final desarrollado en un vertiginoso escenario de emblemática significación (esta vez tocaba el Valle de los Caídos) y que De la Iglesia siempre aprovecha para demostrar su admiración por el cine de Alfred Hitchcock.

3 de noviembre de 2011

TÚ Y YO (An Affair to Remember)
(USA) 20th Century-Fox / Jerry Wald, 1957. 114 min. Color. CinemaScope.
Pr: Jerry Wald. G: Delmer Daves y Leo McCarey. Ft: Milton Krasner. Mt: James B. Clark. DA: Lyle R. Wheeler y Jack Martin Smith. Ms: Hugo Friedhofer. Can: Harold Adamson y Leo McCarey (cantada por la Kerr y Vic Damone). Dr: Leo McCarey.
Int: Cary Grant, Deborah Kerr, Richard Denning, Cathleen Nesbitt, Neva Patterson, Charles Watts, Robert Q. Lewis, Fortunio Bonanova, Louis Mercier, Geraldine Wall.
Cary Grant y Deborah Kerr, en plena travesía, inician un calculado acercamiento
Tras la emocionante visita a la abuela de él durante una escala, los coqueteos iniciales darán paso al amor
SINOPSIS: Durante un crucero de placer, un pintor mimado por el público, elegante y seductor, conoce a una  atractiva pasajera, mujer inteligente y de refinados moda­les. Pronto surge el amor entre ellos. Sin embargo, finalizada la travesía y antes de proseguir con su romance, deciden de mutuo acuerdo zanjar sus previos compromisos sentimentales. Para ello, se dan un plazo razonable y acuerdan reencontrarse en la terraza del Empire State en una fecha determinada. Pero la fatalidad quiere que ella, cuando se dirige al lugar de la cita, sea atropellada por un automóvil. Durante horas él la esperará e ignorando la causa el plantón, creerá haber sido víctima de la inconsistencia y frivolidad de una mujer.
COMENTARIO: Remake del film que el propio McCarey rodó en 1939, sin apenas modificaciones respecto al modelo, pero con sutiles, enriquece­doras, substanciales mejoras cifradas en una elegante y percep­tiva concepción de la puesta en escena que se libera de algunas trasnochadas servidumbres formales que lastraban la, en cualquier caso, excelente primera versión. Así, la relación desarrollada entre los personajes interpretados aquí por Cary Grant y Deborah Kerr resulta más inteligente y rica en matices que lo fuera en su día la de Charles Boyer con Irene Dunne. La cámara, serena y diestra, siempre en el ángulo perfecto y a la distancia adecuada (magnífico uso del formato Scope), supo capturar con magistral precisión la "verdad" de los personajes, el instante fugitivo, la elocuencia de una mirada, el valor y significado de un leve desplazamiento, el impacto emocional de un sonido (una sirena de barco), un objeto en el decorado (un piano, una manta ocultando unas piernas inertes). En esta obra perfecta, indudable cumbre en la carrera de Leo McCarey, debemos destacar además una inspiradísima y refinada dirección de actores que nos brinda magníficos trabajos de Deborah Kerr y el siempre estimulante Cary Grant. La presencia de este actor resulta definitiva para empujar en muchos momentos el tono narrativo del film hacia ese terreno liviano, sofisticado y feliz de la "alta comedia", lo que, por otro lado, no impide que la cinta contenga en clave de melodrama algunas secuencias memorables cuyo visionado siempre han provocado en quien esto escribe (a riesgo de ser considerado un sentimental incurable) un inevitable "nudo en la garganta" y el flujo a duras penas contenido de lágrimas en los ojos. Me refiero a la que describe la visita a la abuela durante una escala del barco y el noqueante encuentro final de Grant y Kerr con ella recostada en el sofá tratando de ocultar el verdadero motivo de su inmovilidad. Ya no volverán a hacerse películas como ésta.

29 de octubre de 2011

EL PISTOLERO DE CHEYENNE (Heller en Pink Tights)
(USA) Paramount, 1959. 100 min. Color.
Pr: Carlo Ponti y Marcello Girosi. G: Dudley Nichols y Walter Bernstein, basado en la novela "Heller witn a Gun" de Louis L'Amour. Ft: Harold Lipstein. Mt: Howard Smith. DA: Hal Pereira y Eugene Allen. Ms: Daniele Amfitheatrof. Dr: George Cukor.
Int: Sophia Loren, Anthony Quinn, Steve Forrest, Margaret O'Brien, Eileen Heckart, Ramon Novarro, Edmund Lowe, Frank Silvera, Richard Matthews, Nick Dennis, Edward Binns.
Resulta evidente que al pistolero Clint le urge cobrarse la "pieza" ganada en la partida de póker
SINOPSIS: En el viejo Oeste, los maltrechos componentes de una compañía ambulante de teatro llegan a la ciudad de Cheyenne donde pretenderán representar su espectáculo. Allí, las cosas se les complican cuando la bella y casquivana primera actriz contrae una deuda de juego durante una partida de póker en la que ella era la apuesta. Por supuesto, el ganador –un apuesto pistolero– querrá cobrar lo antes posible esa deuda carnal, para desesperación del director de la compañía, enamorado de la chica.
La casquivana Angela se esfuerza en aplacar al pobre Tom, enamorado de ella, que no las tiene todas consigo 
COMENTARIO: George Cukor, a lo largo de su dilatada carrera, tocó todos (o casi todos) los géneros ennobleciéndolos con su talento y especial sensibilidad. No obstante, la comedia, el melodrama y el musical fueron sin duda en los que brilló espe­cialmente (a veces, alternándolos en una misma película como es el caso de “A STAR IS BORN”, o los noqueantes cambios de registro de “CHICA PARA MATRIMONIO”). Pero en 1959 nos sorprendió con un western que, viniendo del autor de “CRUCE DE DESTINOS”, tenía –como mínimo– que resultar atípico. Efectivamente, “EL PISTOLERO DE CHEYENNE”, pese a manejar todos los elementos que conforman la imaginería de este género (indios incluidos), lo hace como pretexto, casi como una imposición para no despistar demasiado al espectador que espera ver realmente un western a la usanza. Porque salta a la vista que Cukor los utiliza a su manera y para sus fines. Un ejemplo: los indios atacan el policromado carromato de la compañía teatral en un escarpado paraje y la escena deviene en un insospechado y surrealista festival de colores. Otros ilustradores ejemplos: el barroco diseño del saloon, la boutade de teñir de rubio platino el cabello de Sophia Loren, sus vestidos en relación al decorado, la delirante representación de “Paris y Helena”, etc.). De lo que se desprende que George Cukor, aún en las peores condiciones, conseguía dejar constancia de su elegancia formal, delicioso buen gusto y prodigioso dominio del color como elemento dramático enriquecedor de la puesta en escena, además de su justamente famosa sabiduría para la dirección de actrices. En suma, de su autoría incamuflable.
Nota: el inadecuado título español (la traducción del original sería "Diablesa con mallas rosas"), desplazaba el protagonismo del personaje de Angela (Sophia Loren) al del pistolero Clint (Steve Forrest). Cosas de los distribuidores de la época (o de la Junta de Censura).

24 de octubre de 2011

EN LA CIUDAD DE SYLVIA
(Esp-Fr) Eddie Saeta / Chateau-Rouge, 2007. 90 min. Color.
Pr Ej: Luis Miñarro y Gaëlle Jones. Ft: Natasha Braier. Mt: Nuria Esquerra. DA: Maite Sánchez Balcells. Son: Amanda Villavieja, Marisol Nievas y Ricard Casals. G y Dr: José Luis Guerín.
Int: Pilar López de Ayala, Xavier Lafitte, Laurence Cordier, Tanja Czichy, Eric Dietrich, Charlotte Dupont.
Chico busca chica; chico encuentra chica. ¿es la chica?
SINOPSIS: Un joven vuelve a la ciudad de Estrasburgo para intentar encontrar a una chica que conoció cuatro años antes. En su incesante escrutinio de rostros femeninos con los que coincide o se cruza, cree hallar el de aquella muchacha.
Una Pilar López de Ayala, huidiza, evanescente. Un sueño por reconstruir.
COMENTARIO: La memoria no registra, solo interpreta. El joven viajero que busca ese fantasmá­tico rostro de mujer “retocado” por las sucesivas pinceladas que aplica el tiempo sobre el original semiper­dido, esa mujer reconstruida con elementos de las demás, esa figura femenina acomodada a los sueños, es la levísima base argumental de esta película bella, rigurosa y absorbente. La propuesta narrativa de José Luis Guerín, experimental, llena de sugerencias, referencias y hallazgos, la pureza cinematográfica de sus imágenes capturadas, reflejadas, huidizas, logra desde sus propias virtudes conducirnos de Rohmer al Hitchcock de “VERTIGO”, pasando por elementos que remiten a Tati (especialmente de “PLAYTIME”), Godard, fuentes, entre otras, en las que su autor ha bebido con provecho. A este respecto, basta con mencionar la magistral secuencia de la terraza de Le Conservatoire con un fascinante juego de propuestas expre­sivas. O la del tranvía, al término de la cual se desarrolla el único breve diálogo de la película, sencillamente hipnótica.